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Imagen del crítico Blanca María Monzón
Blanca María Monzón
  • Cantidad de críticas: 52
  • Promedio: 73%
  • Críticas favorables: 46/52 (88%)
  • Críticas desfavorables: 6/52 (12%)
  • Diferencia absoluta: 9%
  • Email de contacto: No disponible
  • Medio donde critica: Leedor.com
  • El chico de la bicicleta
    Resulta muy difícil ver un film de los hermanos Dardenne, y no sentirse atrapada por su construcción en todos los sentidos. Su profundo acento en la temática social, la salida redentora de sus personajes, y el cruce de límites de los cuales cuesta retornar. Todas marcas de la estética dardenniana.

    Es posible que Rosetta sea, además de uno de sus mejores films, el referente de un canon propio, y al que siguen apostando, aún con el riesgo de bordear el complejo terreno de repetirse.

    Esta vez la historia gira alrededor de un niño llamado Ciryl del que en principio sólo sabemos que desea recuperar una bicicleta y que vive en un hogar para niños en estado de abandono.

    A medida que avanza el relato una peluquera se ofrece como hogar sustituto de los fines de semana, no obstante el niño insiste en ver a su padre, pero éste no quiere porque no puede “emocionalmente” hacerse cargo.

    Sin duda esto irrita al espectador, es complejo entender tanta incapacidad e inmadurez. Esa otra de las constantes argumentales de su cinematografía “la incapacidad de hacerse cargo” de la responsabilidad que implica ser padres.

    Para compensar, la verosimilitud siempre está puesta en los actos cotidianos, tanto realismo en muchas oportunidades desborda.

    El niño deambula con su bicicleta por la ciudad, un acontecimiento complica su recuperación, y esto genera la lucha de Samantha (Cécile de France) quien a costa de perder a su pareja o endeudarse sigue apostando a dar amor y a construir un vínculo de madre e hijo.

    Mientras tanto y sólo por momentos escuchamos a Beethoven que suena para dar mayor profundidad a los sentimientos que se producen dentro de ese niño, y que no consigue procesar y aceptar el abandono.

    La interpretación de Sibyl es casi estrictamente visceral, hay pocas palabras… las necesarias para percibir que las heridas necesitan tiempo para cerrarse.

    Un pequeño film hecho con la habitual maestría que los caracteriza, una actuación destacable de Cécile de France, un film ascético, casi minimalista, donde la insistencia y la dedicación de un ser humano por otro logra finalmente sanar.
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  • El puerto
    El puerto
    Leedor.com
    Un compromiso con lo humano

    Quien recuerde al Kaurismaki de Un hombre sin pasado (2003) puede afirmar que los temas que le preocupan a este gran director finlandés son siempre los mismos: la marginación, el desempleo (en este caso la inmigración clandestina) por ende su trabajo está centrado en los estratos más bajos de la sociedad y en las situaciones límites que de ellos se derivan, para poder mostrar una visión particularmente realista de la sociedad, por lo general de su país.

    Como el Malku Peltola del citado film, el personaje y la historia que rodea a El puerto coloca en evidencia ciertas características negativas del hombre para transformarlas en un verdadero soplo de aire fresco, y enfrentarse con la inocencia y la bondad de sus personajes, que emergen de esa realidad como verdaderos sobrevivientes.

    Le Havre es uno de esos films que nos hace sentir que la solidaridad y el amor al prójimo, o sea la amistad verdadera son dos características esenciales con las cuales es posible combatir la injusticia y la maldad que se instala en el mundo.

    Si bien el tema que subyace es la inmigración clandestina, que de hecho es un tema actual, este termina siendo un pretexto que le va a permitir además rendirle un homenaje al cine.

    Esta vez, ese inmenso respeto por la humanidad de sus personajes tiene otro escenario geográfico, que no podía estar en otro lugar que no fuese Francia, simplemente porque es el referente del comienzo del cine.

    La historia gira alrededor de Marcel, (André Wilms) un hombre de unos 65 años, que trabaja como lustrabotas en el puerto, un empleo casi en extinción, al cual no se sabe como ha arribado. Ya que hay indicios de que en algún momento ha pertenecido a alguna esfera del arte, y que ahora lleva una vida apacible junto a su mujer Arletty(Katy Outinen), que lo que gana no le alcanza para sobrevivir, pero que vive en armonía consigo mismo y con los demás.

    De pronto esa existencia apacible se complica por el encuentro con un niño africano, que llega al puerto en un contenedor pero que logra escapar de la policía, paralelamente su mujer se enferma y debe permanecer en un hospital con un diagnóstico terminal, que no le es comunicado en profundidad.

    Marcel a pesar de ese contexto se apiada de ese joven y decide ayudarlo a reencontrarse con su madre en Londres, ya que su padre ha muerto. Mientras, un caricaturezco detective Monet interpretado por Jean-Pierre Darrousin, bien a lo Humphrey Bogart. le pisa los talones.

    Desde sus primeros planos donde esas sombras de pasajeros fuera de campo se proyectan en el espacio iniciático del séptimo arte, que representa el tren, El puerto es un homenaje al cine, pasando por la similitud del rostro del chico de Los cuatrocientos golpes, al rescate de Litle Bob, una gloria del rock star.

    El tono de fábula y el humor contribuyen a parodiar al cine negro, con un inspector que no se quita ni los anteojos, ni el sombrero y que ingresa al bar con una piña en la mano, que le acaba de dar alguien que supuestamente ha tenido alguna relación amorosa con él, mientras le pregunta que tanto quiere al que transgrede la ley protegiendo al niño.

    Fiel a una estética que apela a una fotografía impecable, el color y la música ocupan un nivel de relevancia muy posiblemente con la idea de contribuir a hacer de este film un canto a la esperanza y a la ilusión de vivir.

    Todos los personajes de Kaurismaki tienen y mantienen, aún en las peores circunstancias, esa dignidad a la cual ni la pobreza ni el sufrimiento amedrentan, como el abuelo en prisión que se define como el albino de la familia, o la esposa de Marcel en el hospital, que no desea que la vea en tratamiento y a la vez le pide que le traiga su vestido amarillo cuando termine con el mismo, como un personaje salido de la década de los 50.

    Ese tono de fábula es el que permite que los personajes entran y salgan de la realidad como sobrevivientes mediante la bondad de sus actos. – "Ya me curé, podemos volver a casa" - le dice Arletty a su marido.

    Y esto, que puede ser un milagro forma parte tanto la ética como del particular estilo de su director que enriquece no sólo al cine, sino a la vida.

    Publicado en Leedor el 7-03-2012
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  • 35 Rhums
    35 Rhums
    Leedor.com
    Entre el lirismo y el erotismo

    Se estrena por fin en Buenos Aires 35 Rhums, un film tan particular como toda la filmografía de Claire Denis, atravesada por una concepción sensitiva de la narración, incluso en sus trabajos como documentalista.

    Luego de trabajar como asistente de Wim Wenders, Jim Jarmusch y Costa Gavras, entre otros, decide realizar su primer film, Chocolat, 1988, una reflexión semi-autobiográfica, donde una francesa criada en Camerún regresa después de 20 años, a un país ya independiente. Allí la tensión (una evidente y reprimida atracción sexual) estaba focalizada entre la madre y el criado. Siempre en un clima emotivo, sobrio e íntimo con actuaciones impecables.

    Porque las temáticas sobre la que reflexiona Denis son aquellas que implícitamente aluden a los miedos ancestrales y a los tabúes. Y por ende a los cuerpos.

    Cuando se habla de sobriedad es porque su estrategia narrativa está basada en cómo y dónde coloca la cámara, en su trabajo con los silencios, siempre llenos de tensiones contrapuestas- como los cuerpos- en un juego insistente y sutil, que socava el imaginario de las obligadas formalidades de las relaciones humanas.

    Interpretada por Alex Descas (su actor fetiche) un hombre viudo, que vive con su hija Joséphine. (Mati Diop) en un clima de convivencia casi perfecto basado en el amor que ambos se tienen y que demuestran en las pequeños actos de la cotidianeidad, -partiendo de la compra de la arrocera-, en una convivencia marcada por el respeto, y la repetición maravillosa y obsesiva -por momentos- de sus rituales privados.

    Esta vez la historia se encuentra focalizada en la relación entre un padre y su hija quien transita el final de su adolescencia: ambos van a enfrentarse a cambios en sus vidas, el se encuentra próximo a su jubilación, y ella comienza a sentirse atraída por el sexo opuesto.

    Por una parte está la visión del padre como maquinista de un tren, quien tiene entre sus amigos, a uno muy cercano, que se suicida luego de su jubilación.
    Ella es una estudiante de sociología muy conciente de sus capacidades oratorias.

    Y por otra parte están “los otros”: una mujer solitaria amiga de ambos desde hace muchos años, quien sueña con el amor del padre y un joven también solitario, quien esta enamorado de Joséphine.

    Pero padre e hija viven en un mundo casi impenetrable, en su propio, intimo y perfecto mundo…cuya escena emblemática son ambos enfocados de atrás durmiendo improvisadamente en el camino con una frazada tirada en el pasto, mientras el padre asiente con su silencio a una frase con cual la hija sintetiza esa relación. Podríamos quedarnos todo el tiempo de este modo y sería feliz.

    Por su parte la mirada fascinada de la cámara se detiene durante todo el film en unos primerísimos planos, en sus cuerpos, en sus manos… ya en Beau Travail, 1999 esta misma actitud contemplativa se posaba en el cuerpo de los soldados, objeto uno de ellos del deseo de dos de sus superiores, que Denis lleva al extremo en Every Day, 2001.

    Una historia maravillosamente narrada, que en este caso se mueve entre el lirismo y el erotismo, de una directora, que trabaja con su mismo coguionista Jean Pol Fargeau, con Agnes Godart en la fotografía y con Stuart Staples y Tindersticks en la música.

    La escena en el bar da cuenta del quiebre necesario en la relación padre e hija, en un festín de miradas y cuerpos que se rozan al compás de la música. Del mismo modo que en el ámbito de lo cotidiano lo ocupa la presencia de una segunda arrocera en la casa.

    Un film para no dejar de ver!

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    Publicado en Leedor el 11-05-2012
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  • Tenemos que hablar de Kevin
    Cómo y por qué se llega a la tragedia

    Cuesta reconocer que la infancia es la circunstancia clave del ser humano donde se evidencian las marcas que luego van a constituir la adultez. Antes se pensaba que el desafío tanto para los padres como para los maestros era la adolescencia. Pero hoy sabemos claramente que la niñez es la clave donde suceden los mayores conflictos e interrogantes.

    Tenemos que hablar de Kevin trata de esto, aunque el mayor problema de la familia en cuestión sea justamente no hablar y negar la existencia de una realidad a costa de la propia vida y de la ajena.

    Una pareja de clase media alta, con una buena relación entre ambos decide tener un hijo. Eva es una mujer plena en su relación amorosa y como profesional. Se dedica a escribir y editar guías de viaje, un trabajo bastante hedónico. Esta casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo que trabaja en publicidad. Cerca de sus cuarenta años y tras muchas dudas nace Kevin, el producto de esa decisión.

    Desde el comienzo de su relación con el hijo, nada se parece a los mitos creados y mantenidos por hombres y mujeres desde que el mundo es mundo. Ella siente que Franklin prosigue su vida normalmente y ella debe privarse de placeres que le son importantes como el sexo, la gimnasia o el vino.

    El pequeño Kevin desde que nace será una prueba a la paciencia de la madre, que es en realidad con quien tiene el conflicto mayor, y a quien tortura sin pausa. Lo que comienza con llantos interminables, berrinches, escenas de histeria, va evolucionado lentamente hacia una violencia en principio invisible, que va adquiriendo con el correr del tiempo mayor visibilidad y mayor impunidad.

    Kevin piensa que todo el mundo gira alrededor de él y poco a poco aprende con mucha inteligencia a dominar el hogar con continuas demandas, ataques de ira, recurriendo a múltiples estrategias, con cinismo y falta de compasión.

    Estas marcas vienen acompañadas de una absoluta ausencia de culpa por el dolor que desencadena en el entorno, y de una incapacidad de empatía, mientras la madre que es su blanco predilecto boya entre el temor, la duda y el miedo a plantear una realidad, que no obstante la desborda, pero sigue siendo más fuerte mantener esa supuesta armonía familiar, incluso decidiendo la llegada de una hermana a esa casa, que en ausencia del padre se parece más a un campo sórdido de batalla, donde victimas y victimarios se acomodan cada vez en sus roles patológicos:

    Alguien que es sólo un niño pero que actúa como un monstruo.

    Ella, que hace intentos por establecer una relación emocional, cuyo resultado siempre es quedarse atónita y no hacer nada, ni imponerse, ni poner límites. El, absorto en su trabajo, típico macho que llega a su casa en busca del paraíso y de la propaganda de la familia feliz, de esas que comen pochoclo mientras miran la TV, y no percibe ni el agotamiento de la madre y minimiza hasta el absurdo la conducta del niño y desestima y malinterpreta los pocos comentarios de esta.

    El complejo de Edipo fue uno de los pilares sobre el cual Freud armó su teoría, en base a la tragedia de “Edipo Rey” de Sófocles. No solamente para la teoría, ya que es el eje pulsional con el que explica como se estructura la personalidad, sino de la clínica, ya que de su evolución depende la forma en que se presentan a posteriori las distintas patologías. Pero este desorden del comportamiento obedece justamente a una insistencia en intentar encajar en los viejos esquemas patriarcales. Mientras la demanda de la vida laboral hace que los padres permanezcan mucho tiempo fuera de la casa, y en consecuencia cuando arriban a ella, resulta mucho menos complejo y desgastador no poner límites, la mayoría de las veces porque no se sabe bien donde se encuentran.
    Y los niños que son como esponjas perciben la duda, el asombro frente a situaciones límites, la inacción y también la actitud de negación. Y de este modo van desarrollando al pequeño y terrible tirano. Todo esto sumado a una sociedad cada vez más consumista, que hace todo el tiempo el esfuerzo por paliar esa ineptitud con la inconmensurable oferta con que todos los medios nos bombardean.

    Complejo panorama, con temas tratados por Michael Moore en su documental Bowling for Columbine que tomó como punto de partida la masacre del instituto Columbine (el trágico tiroteo que tuvo lugar en 1999 en el Columbine High School) para realizar una reflexión acerca de la naturaleza de la violencia en los EE. UU. Donde se refirió además al erróneo concepto armamentista de la sociedad estadounidense y a su concepción del miedo. Acá el arma es un arco y una flecha que va creciendo de tamaño a medida que Kevin crece.

    Acontecimiento sobre el cual había ya había trabajado Gus Van Sant en el 2003, con Elephant. Aunque la estrategia de Gus Van Sant es exponer las cosas con un estilo más poético, donde no se explica demasiado aunque se diga todo. Es más, el título del film se refiere a la frase inglesa elephant in the room (es decir “elefante en la habitación”) usada para indicar los problemas enormes que todos ignoran a propósito. Una muy buena metáfora sin duda, que de otra manera remite a todo aquello sobre lo que no se habla.

    No obstante los aspectos sociológicos y psicológicos sobre condición, motivación y conducta desde su génesis los tenemos acá, porque Lynne Ramsay indaga sobre el contexto familiar y lo hace magistralmente.

    Basada en la novela de Lionel Shriver, el personaje de Eva intentará atravesar el duelo y todo lo que esto implica para la sociedad en que vive y donde es juzgada sin piedad.

    Narrada en base a continuos flashback que se entrelazan en un guión impecable y protagonizada por Tilda Swinton en una memorable actuación. Tenemos que hablar de Kevin es un film que no puede dejar de verse en un tiempo donde este tipo de patologías se multiplican sin tener el claro si se desencadenan por una falta de educación emocional de los padres, si obedecen a factores genéticos hereditarios o si es el resultado de un deteriorado esquema patriarcal en el cual se insiste resolviendo sobre la marcha lo que debería ser hablado y tratado con seriedad y responsabilidad.

    Este inusual thriller abre la reflexión sobre el tratamiento y el abordaje de lo que puede ser leído como un espejo de la ausencia de comunicación entre los integrantes de una familia tipo, o no.

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    Publicado en Leedor el 6-04-2012
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  • Amor por siempre
    Amor para siempre (A Little bit of heaven) es una comedia dramática con intenciones de comedia romántica, cuyo relato está centrado en la historia una joven y exitosa publicista de Nueva Orleans, un tanto desprejuiciada, - prototipo hollywoodense menos pacato que de costumbre- quien recibe de pronto la noticia de que tiene un cáncer de colon.

    Se lo comunica a sus amigos y a sus padres con la fuerza del personaje que ha decidido representar, no obstante el conocimiento de uno de los médicos que la trata hace tambalear la estructura de una mujer que no confía en los hombres, y que por ende tiene miedo a darse y a enamorarse.

    El tema del film es en realidad el camino por el cual ella llega a vencer el miedo, para por fin disfrutar de una relación que le permita ser ella.

    Y está bien que su directora haya elegido focalizar en ese impedimento, que como todos tienen su origen en la infancia, más precisamente en la imposibilidad del padre de transmitir los afectos.

    Ya que el tema médico en sí está absolutamente mal tratado, diría casi con una excesiva liviandad y desconocimiento.

    No obstante se puede decir que, sin recurrir a golpes bajos, el film por su argumento y por el trabajo de Kate Hudson en particular, alcanza momentos en que logra realmente emocionar al espectador. Ya que la tragedia es abordada desde el ritmo vital de su personaje. Aunque esa vitalidad, tanto de ella como la de los personajes que la rodean bordeen en algunas escenas la banalidad.

    Sería incomprensible por otra parte, que como personaje cuya elección es no tratarse de un cáncer para elegir supuestamente “una mejor calidad de vida” con la idea de disfrutar de su ultimo tiempo en esta vida, no generase emoción.

    De lo que resulta un film que podría ser duro, pero que cumple con las reglas del entertainment, con algunas escenas y personajes demasiado impostados, como el del personaje que da lugar a la traducción del mismo como “El pedacito de cielo”, sumada a una de las peores interpretaciones de Gael García Bernal –médico mexicano de origen judío- y enamorado.

    Con una estética hollywoodense convencional sumada a un guión lineal e inverosímil en algunas instancias en el peor de los sentidos, el film intenta dar cuenta de lo que puede ocurrirle a una persona cuya vida de pronto hace un giro de 360 grados.

    Son rescatables las buenas intenciones, ya que pretende reflexionar sobre los miedos, los afectos, el rol de la familia, los amigos, y porque no de las diferentes elecciones de los seres humanos en las mismas circunstancias. Por lo que a pesar de las convenciones, puede verse y disfrutarse, ya que logra transmitir el valor de la vida, al menos de esta que todos conocemos.

    Publicado en Leedor el 29-01-2012
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  • El Artista
    El Artista
    Leedor.com
    El artista es uno de esos films de los cuales una puede afirmar sin duda a equivocarse que se está frente a una joya cinematográfica, que probablemente con el pasar del tiempo pasará a pertenecer a la categoría de los clásicos.

    El film de Michel Hazanavicius es además de un merecido homenaje al cine mudo, una tierna y dulce historia de amor.

    Fue estrenada el jueves en Argentina, acaba de ganar el Goya y recibió 10 nominaciones al Oscar 2012 en las categorías mejor película, mejor director (Michel Hazanavicius), mejor actor (Jean Dujardin), mejor actriz de reparto (BéréniceBejo), mejor guión, mejor edición, mejor fotografía, mejor dirección de arte, mejor vestuario y mejor banda sonora.

    A lo cual hay que agregar mejor actuación animal, ya que el perrito (UGGIE), que aporta parte de lo cómico y lo tierno, compite con el amado caballo de Joey en Caballo de Guerra de Steven Spielberg.

    Y todas las nominaciones están bien atribuidas. Aunque Berénice Bejo, argentina y esposa de Michel Hazanavicius, debería haber sido nominada como mejor actriz protagónica, no de reparto. Un error ¿de la Academia?

    Narrada en blanco y negro (con parte de una sola escena en sonoro) el relato comienza con un artista del cine mudo en su período de apogeo (George Valentín), interpretado por Jean Dujardin. En ese momento de su carrera conoce a una actriz incipiente(Peppy Miller), y admiradora suya (Berenice Bejo) y en el momento en que ella se acerca para darle un beso un fotógrafo la convierte en una imagen de tapa, lo que será el comienzo de la carrera de la actriz y a la vez la lenta decadencia-declinación del cine mudo, y la de muchos de sus artistas dada la aparición del sonoro. Y de hecho la de su protagonista, que en principio se niega a aceptar este cambio, se recluye en su casa y luego pierde todos sus bienes materiales, los cuales son rematados.

    El 2012 ha sido un año singular sin duda, ya que hay dos films que homenajean al cine mudo (Hugo, 2011) y lo curioso es que ambos eligieron la ficción. Pero creo, que El artista roza casi todo el tiempo lo poético, en algunas escenas inolvidables como cuando ella mete su brazo en una de las mangas del traje de él y luego lo huele mientras se acaricia a si misma.

    Las actuaciones son increíbles. Pensemos que estamos todo el tiempo frente al cine mudo, porque su director no se aparta en ninguna instancia de las características narrativas del mismo. Por lo que el juego de las miradas entre ambos es al final de cuentas el modo de comunicar el amor. Entre la belleza de los ojos de ella y fundamentalmente la mirada de él, alos cuales se suman una banda de sonido, que es un intérprete más, y claramente una dirección de arte y fotografía impecables. El resultado está a la vista, y en un doble sentido.

    Vale la pena agregar que los protagonistas además de belleza, (en un sentido convencional) y talento histriónico, tienen destreza para bailar. Y tanto la música, como el baile son el guiño de otra época de auge de Hollywood, a la cual un francés le rinde homenaje. Como el que le rindiese Jacques Tati en 1953 con Las vacaciones de M. Hulot, entre otros.

    Y que esta historia de amor asume un rol de redención respecto a remarcar algunos de los valores que poseen los humanos… y también los animales.

    De paso acotamos que los franceses en materia de cine y preservación de patrimonio audiovisual y otras cuestiones elementales que giran alrededor del mismo sabemos que son especialistas y pioneros.

    La historia del pasaje del cine mudo al sonoro, alrededor del contexto de la Depresión fue una marca para muchos artistas magníficos, que terminaron sus días en el olvido y /o en la miseria, porque no quisieron o no pudieron adaptarse a esa nueva realidad, como suele ocurrir en la historia de la humanidad cuando surge de pronto un cambio radical, en este caso en uno de los modos más genuinos y populares de representarla.

    En el cine a diferencia de la literatura u otras artes, las cifras económicas que implicaban su producción eran muy altas. En 1927 se calculaba, que un largometraje para ser rentable debía conseguir un público de cerca de 9 millones de espectadores. El cine sonoro si bien trajo aparejado una instancia de retroceso ya que su público quedaba atrapado por las fronteras lingüísticas. Por otra parte favoreció la colaboración de capitales extranjeros, procedentes de otras industrias. Y la crisis aceleró sin duda ese proceso en el que muchos artistas quedaron atrapados.


    Publicado en Leedor el 20-02-2012
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  • El amor de Tony
    El amor de Tony
    Leedor.com
    La chica de la bicicleta

    Está inusual y tierna historia de amor comienza con una escena donde una mujer -mitad niña algo torpe- tiene sexo con un joven oriental en la calle, a cambio de un muñeco llamado Action Man, para llevarle de regalo a su hijo.

    Alix Delaporte ha querido contar una historia de amor en el contexto de su niñez, en Normandía, país de origen de su madre y su abuela. Más precisamente en Port-en Bessin, donde trascurre el film.

    En realidad la traducción española El amor de Tony no ha sido muy acertada. En principio porque la protagonista principal es sin duda Angèle y porque desde su comienzo el gran amor de Angèle es su hijo Yohan, a quien quiere recuperar contra viento y marea, aunque esto le implique robar, prostituirse o pactar un matrimonio por conveniencia.

    ¿Cuáles han sido las estrategias de su directora y guionista?
    Una excelente elección de actores, muy pocas palabras y el impacto de las emociones reflejado en la gestualidad de sus personajes como motor de la narración.

    Angèle viene de estar 2 años en la cárcel, con un marido muerto en circunstancias dudosas -que jamás darán a conocerse- y que intenta como puede hacerse de un lugar en el mundo para estar al lado de lo que más ama.

    Tony es un buen hombre que acaba de perder a su padre hace 6 meses en el fondo del mar. Ella lo impacta desde el primer momento en que la ve, pero sabe que una relación que se circunscriba a lo sexual no lo conformaría, no es eso lo que busca. Y lógicamente como en toda historia de amor, él logra ver espejo mediante que hay mucho más detrás de la rusticidad de esa hermosa apariencia.

    El fantasma de la pérdida está presente en la vida de todos los personajes. Y cuando ésta es el resultado de una muerte imprevista e inesperada se produce una fase donde las personas están como congeladas por dentro, y la angustia, el dolor y la soledad se apoderan de ellos.

    Un film conmovedor, sin pretensiones, con una fotografía impecable de Claire Matton. Una cámara que con mínimos recursos logra dar cuenta de todos los climas y de todos los sentimientos que de ellos se desprenden.

    Los largos trayectos de Angèle en bicicleta ofician de secuencias narrativas a modo de paneos, que nos hablan de su lucha interior y de los climas que la atraviesan que van desde el miedo, pasando por el dolor, la desilusión, la esperanza, para arribar a una alegría contenida, posiblemente jamás sentida. Eso no lo sabremos, ni interesa.

    Lo que si sabemos es el esfuerzo entre épico y poético, que representa su pedaleo.

    Una pequeña obra maestra construida en base a sutilezas, que trabaja con la dureza de la realidad, pero que abre más que una puerta a la esperanza de poder rearmar la vida desde el descubrimiento del amor.

    Un film muy francés, emparentado posiblemente con la estética de los hermanos Dardenne, que va a contribuir sin duda a enriquecer el veranito de Buenos Aires.

    Publicado en Leedor el 23-01-2012
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  • Intercambio de almas
    LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER

    El alma se sitúa en la pequeña glándula localizada en el centro del cerebro Las pasiones del alma The passions of de Soul.
    René Descartes, 1649.



    Con un apellido considerable sobre sus espaldas, Sofhie Barthes ha demostrado en Cold Souls, creatividad, profesionalismo e inteligencia para construir un film que podría ubicarse dentro del género de la tragicomedia, con un marcado acento que remite a que el espectador pueda reírse, emocionarse y a la vez reflexionar sobre la existencia.

    Ella afirma que este film surge de un sueño, resultado de la lectura El hombre moderno en busca del alma de Jung, y que se siente influenciada por el surrealismo e interesada por la ficción poética. Y todo esto se hace presente en el film.

    La historia está centrada en Paul Giamatti, un actor, no sólo de teatro, que se encuentra ensayando Tío Vania (Chejov, 1899), faltando 10 días para su estreno siente que se esta volviendo loco y que la angustia le produce demasiado sufrimiento y expresa su deseo de vivir lo que calcula puede restarle de vida de una manera diferente, olvidar el pasado y experimentar una vida nueva.
    La angustia existencial, sumada al stress de su trabajo hace que de pronto viva la vida como si fuese una tragedia.

    Alguien, en forma casual, le recomienda un artículo en el New Yorker donde se ofrece un servicio. Acude al mismo, un médico constata sus síntomas ( Se siente solo? Vive en el pasado? Pierde los estribos con facilidad?) Luego de este interrogatorio trivial cuya respuesta positiva es por momentos común a todos los mortales, decide dejarse extraer su alma.

    El tema se complica cuando se enfrenta a su trabajo, y ya no posee esa pasión que le posibilita transmitir emoción o cuando comprueba que no tiene deseos de hacer el amor con la mujer a quien ama.

    Imposibilitado de sentir regresa a la empresa, la que le ofrece otra alma en reemplazo. Si bien con esta puede sentir y actuar, los sentimientos que le generan le producen más dolor que la propia, por lo que regresa y reclama la suya.

    Como en un famoso y anónimo cuento medieval donde todos los habitantes de un pueblo se quejan a Dios de las cargas de su alma. Y este les ofrece dejar su ” peso ” en la plaza y llevarse uno ajeno. (Porque siempre se piensa que el mayor sufrimiento es el propio) Y al otro día todos regresan a la misma plaza a recuperar de algún modo su alma, o su vida, o lo que le ha tocado vivir en este mundo. Obvia conclusión.

    El caso es que Paul no puede recuperar su alma, porque esta ha sido prestada a una actriz rusa, sin una gota de talento, que es a su vez la esposa del dueño del mayor mercado negro de tráfico de almas de Sant Petesburgo, y lo más patético es que la usa para hacer telenovelas.

    Apelando al humor, al absurdo, a la ironía y a la sátira sagaz e inteligente Barthes ha elegido un elenco impecable para construir un film con tantos niveles de lectura como espectadores.

    Partiendo de una cita perteneciente al último texto de la filosofía cartesiana donde Descartes habla del cuerpo como una máquina, y del alma como un espíritu pensante autónomo e independiente de la materia, y por lo tanto con la posibilidad de coexistir separadamente. Esta comedia se inicia a través de un deseo que verbaliza su protagonista:”No quiero ser feliz, solo deseo no sufrir”. Hablando implícitamente de aquello que toda la filosofía se ha ocupado de descifrar, que es saber: ¿que es el alma, como funciona, que relación establece con el espíritu, y si es o no inmortal?

    En la Edad Moderna el tema de la existencia adquiere nuevos matices a partir del racionalismo de Descartes y particularmente en su último trabajo Las pasiones del alma donde recalca que la emoción es producida por el sujeto y las pasiones son sufridas también por él.

    El problema es que los seres humanos felizmente producimos emociones “buenas y malas” en nosotros y en los que nos rodean y eso da forma a las pasiones las cuales se atan a nuestros sueños y a nuestros deseos y es preferible arrastrar el peso o el dolor que estas producen en nuestra alma, que quedarse solamente con la insoportable levedad del ser.

    El Surrealismo dio lugar a un espíritu nuevo que modificó profundamente a todas las artes, y Heráclito (“el alma es su propia fuente de desarrollo”) fue considerado un precedente del mismo.
    Andre Breton líder y precursor del movimiento descubre en 1916 la teoría freudiana, y el descubrimiento del inconsciente como el único espacio donde los seres humanos no objetivan la realidad, fue el sustento del automatismo.

    Desde esa premisa elemental el arte no es representación, sino comunicación vital y directa con el todo. Allí convergen imprevisiblemente el deseo del individuo y el devenir ajeno, y los sueños son sin duda el material que privilegia estas uniones.

    Una extracción sencilla, casi automática, que no afecta la conciencia y que hace que todo se vuelva funcional y con sentido fue la promesa de la elección de Paul Giamatti.

    Pero ese procedimiento no contemplaba las consecuencias de quedar sin ella, las emociones que genera alquilar otra alma, (sobre todo si pertenece a una poetisa rusa), el efecto que los fragmentos de otras almas dejan en el cuerpo de quienes las transportan. O…¿Qué le pasa al alma cuando el donante muere?

    Cada escena, cada mirada, cada paisaje, cada sueño y cada pesadilla conforman un todo, porque reflejan los estados interiores de los protagonistas, y también es cierto que estas imágenes cargadas de sentido sobre el misterio de la existencia humana comunican en diferentes momentos, (casi pautados en el tiempo) emociones vitales y melancólicas de una particular belleza y quietud con la intención de impulsar a una reflexión. La escena final opera a la vez de cierre y apertura en el camino de dichas reflexiones. Estas estrategias la acercan a lo que su directora llama “ficción poética”.
    Jung dice en El hombre moderno en busca del alma:
    La facultad creadora, igual que el libre albedrío, contiene un secreto. El psicólogo puede describir el proceso de estas dos manifestaciones, pero no puede hallar solución a los problemas filosóficos que ofrecen. El hombre creador es un enigma que podríamos dilucidar de varias maneras, aunque siempre sería en vano. Esto es una verdad que no ha evitado que la psicología moderna se ocupe del artista y de su arte.

    En la vida de un artista hay en su interior dos fuerzas en pugna, por un lado un anhelo natural de felicidad, de satisfacción y seguridad en la vida, y por el otro una pasión avasalladora de crear, y eso por momentos puede resultar muy trágico en el aspecto humano.

    Paul Giamatti* actor en la realidad y en la ficción demuestra una vez más su pasión avasalladora de crear, acompañado por un excelente elenco donde se destaca Dina Korsun en el personaje de Nina.
    De esto y de mucho más habla esta excelente tragicomedia que se produce por un inesperado intercambio de almas.

    *Paul Giamatti es en la ficción lo que a la realidad un gran actor de cine, teatro y televisión

    Publicado en Leedor el 10-01-2012
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  • Un mundo seguro
    Un mundo seguro
    Leedor.com
    Podríamos pensar que Un mundo seguro es una apuesta valiente, para la filmografía argentina dentro de lo que podría denominarse un thriller sicológico con muchos deseos de provocación.

    Un hombre al que los medios consideran exitoso, (que no es lo mismo que la sociedad) que en realidad rebosa de patetismo y adicciones, es asaltado por un encapuchado que, al reconocerlo, en lugar de robarle decide vejarlo.

    Este hecho contribuye al desarrollo de una paranoia representada por una máscara que aparece y desaparece, con cuchillos y todo. A lo que se suma la persecución de un “chismoso de la TV” que conoce su obsesión, y la propia elección del protagonista de buscar seguridad en un bunker tecnológico con 80 pantallas que lo vigilan, que le ha vendido la empresa Your home Your World, prometiéndole tranquilidad.

    Elección que devendrá en su propia cárcel privada y lo conducirá a la locura.

    Por momentos en extremo revulsivo, no es la revulsión lo que molesta sino el cuestionamiento sobre ciertas escenas, y qué aportan realmente al desarrollo y sentido del film, aunque su director tiene más o menos claro “que es una historia tipo clase B con calidad de cine profesional”.

    Casi todo el peso del film recae en Carlos Belloso, que hace una especie de unipersonal. Bienvenido en este caso porque el resto de los personajes resultan estereotipados, de ex profeso o no finalmente estereotipados, por lo tanto inverosímiles. Como resulta Belloso en las primeras escenas y que paulatinamente va mejorando a lo largo del film.

    Teniendo claro que la exigencia para construir este personaje es realmente mucha, y que la pretensión es dar cuenta de un sistema pretendidamente seguro tecnológicamente hablando, y en consecuencia deshumanizado, y por lo tanto artificial. Podemos decir, que la idea no deja de ser interesante y la producción y el montaje también lo son, como lo es la dirección de arte. Tanto como el clima que está logrado y que se percibe en el crescendo de la tensión.

    Miedos, fantasmas, promesas fallidas de un mundo mejor, alcohol, prostitución, droga, vigilancia y autocastigo son algunos de los ingredientes, que hacen de este thriller una comida un poco indigesta para una noche de reyes. Habrá que esperar la manera en la que de acá en más encuentra su propio público.


    Publicado en Leedor el 6-01-2012

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  • Norberto apenas tarde
    A tiempo de pegar un volantazo

    Otra agradable sorpresa del festival de Buenos Aires de este año. La ópera prima de Daniel Hendler, el actor fetiche de Daniel Burman, devenido hoy director.

    Una historia pequeña, la de un hombre cualquiera, que deja un trabajo, y luego lo despiden del próximo, mientras descubre, que disfruta de hacer teatro, lo que a modo de catarsis le permite ir descubriéndose a si mismo.

    Lo más interesante es el proceso de crecimiento de este personaje, que habla de una excelente dirección de actores.

    Un tipo que atraviesa sin estruendos una crisis y que de a poco va mutando, con los miedos normales, que impone todo cambio radical en la vida de las personas. Pero con la evolución que la personalidad particular de Norberto, quien parece rozar en ese “apenas tarde”, la posibilidad de sentirse fracasar, y no obstante seguir, muchas veces rozando lo patético. Actitud, que hace que se confunda con la idea de pensarlo como un espectador de su propia vida. Norberto es actor en el escenario y en su vida, sólo que a su modo. A un modo que tiene mucho que ver con el apenas, que es un poco, pero donde todabía se esta a tiempo. A tiempo de saber como y con quien queremos vivir nuestra vida.

    Y allí reside el trabajo excelente de Hendler. Dos escenas para disfrutar, Norberto tirado en un colchón en el piso mirando un móvil ( todabía apenas) y Norberto girando en la silla mirando lo que verá desde la ventana de su nueva casa ( ya otro y el mismo, pegando un giro con su cuerpo, como quien acaba de dar un “volantazo” en la forma de sentirse a sí mismo).
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  • La cueva de los sueños olvidados
    El cine se desarrolla en el terreno de los sueños, de los anhelos y deseos colectivos... algo especial que no se da en la pintura, la arquitectura o la literatura... Me inclino hacia un cine que pueda fabricar el mundo de otra manera, que pueda devolvernos intactos nuestros sueños, nuestros deseos". Werner Herzog.


    Las experiencias vividas de niños nos acompañan de un modo u otro a lo largo de nuestras vidas. En el caso de Herzog, su vida en las montañas de Baviera ha contribuido a marcar su filmografía, haciendo siempre del paisaje un personaje más de la historia.

    Si bien es cierto, que su obsesión por registrar con su cámara lo que todavía no ha sido capturado ha sido recurrente en su obra, su idea de apresar lo real, la esencia de la existencia sin imágenes previas tiene, en esta ocasión, otras connotaciones.

    Esta vez y es probable, que únicamente, tanto él como los espectadores serán concientes de lo que implica ser el primero y el último cineasta que ha podido apresar y captar con su cámara por primera vez los sueños del pasado anclados en la cueva de Chauvet- Pont-d´Arc, Ardeche - Francia descubierta en diciembre de 1994.

    Porque La cueva de los sueños olvidados es un documental en 3D que nos introduce en 30.000 años de historia y que alberga en su interior un verdadero tesoro del arte rupestre del Paleolítico.
    La cueva de Chauvet es un momento congelado en el tiempo en donde se introduce Herzog a través de un sendero de 60 centímetros y por sólo unas horas de tiempo, con el objetivo de crear “Historia” e imaginar las “historias “, de esos hombres, mujeres y niños, que están allí representados por el arte y presentados a su vez por esta representación.

    Hay un halo de melodrama Wagneriano y movimiento a lo Fred Astaire en estas pinturas y en este escenario, y estos remiten a apelar a la imaginación para lograr reconstruir el espacio y el tiempo, y fundamentalmente LOS SUEÑOS.

    Porque lo que se evoca cuando pensamos: ¿Que querían comunicarnos?, no es al Homo Sapiens, sino al Homo Spiritualis. A eso apunta el film, y en un tono romántico (del más puro romanticismo alemán).

    Narrada en primera persona, La cueva de los sueños olvidados representa el testimonio estético y filosófico más antiguo de la humanidad y Herzog ha conseguido generar asombro y transmitir emoción. Al margen de que con él el cine en 3D alcanza hasta hoy su sentido más profundo, ya que trasladar el fenómeno de la percepción en forma directa en la cueva desde el comienzo al final de su recorrido es una experiencia absolutamente inédita.

    Sin desmerecer el excelente trabajo de Win Wenders sobre Pina Bausch, con la que quedó demostrado que el cine en 3D podía aportar una vivencia diferente en este caso el movimiento del cuerpo humano asociado a la danza y por ende más teatral y vanguardista.

    En el caso del trabajo de Herzog, la estrategia es transformar a los espectadores en testigos, ya que nos hace formar parte de una experiencia sensorial sin precedentes, que nos invita escuchar al silencio sumado solo a los latidos de nuestro corazón.

    Fundador del denominado Nuevo Cine Alemán junto a Fassbinder este (por momentos polémico cineasta) ha demostrado una vez más, que sin ninguna duda sigue fabricando un mundo fiel a sus sueños y a sus deseos.

    Publicado en Leedor el 29-12-2011
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  • La vida en tiempos difíciles
    La vida en tiempos difíciles (Life During Wartime), Estados Unidos/2009.
    Guión y dirección: Todd Solondz.
    Con Shirley Henderson, Ciarán Hinds, Allison Janney, Michael Lerner, Chris Marquette, Charlotte Rampling, Rich Pecci, Paul Reubens y Ally Sheedy. Fotografía: Edward Lachman.
    Edición: Kevin Messman.

    La vida en tiempos difíciles, de Todd Solondz

    Estrenada en Buenos Aires el 8-12-2011


    La vida en tiempos difíciles (Life During Wartime), Estados Unidos/2009). Guión y dirección: Todd Solondz. Con Shirley Henderson, Ciarán Hinds, Allison Janney, Michael Lerner, Chris Marquette, Charlotte Rampling, Rich Pecci, Paul Reubens y Ally Sheedy. Fotografía: Edward Lachman. Edición: Kevin Messman.



    Conflictos, perversión y perdón.



    Luego de Dark House vista este año en Venezia 2011 es posible arriesgar que esta cierra al menos una etapa donde el estupro, la pedofilia y la masturbación dejan de ser los temas centrales de un director, que desde Felicidad (2001) posa su mirada despiadada sobre una clase media americana condenada al fracaso.

    Creo que si hay características que definen a los personajes de Solondz son sus condiciones de pequeños monstruos, cuyas pulsiones básicas son siempre manifestadas enfermizamente con una inconciencia absoluta respecto de su impacto en los seres que los rodean. Ocurre que estas criaturas desdichadas son tod@s pequeños monstruos aunque algun@s comiencen a reconocerlo.

    Un psicoanalista acaba de salir de la cárcel por pedofilia.
    La esposa de este intenta rehacer su vida con un antiguo pretendiente, con la idea de darles a sus hijos un padre normal.
    La hermana del terapeuta huye del lado de un marido degenerado.
    Una mujer solitaria desea tener una aventura sexual con un hombre del cual sólo pretende que tenga un viso de normalidad.

    Estas son algunas de las historias “de amor” donde los protagonistas van en busca de algo que les permita desprenderse del pasado y a través del perdón poder afrontar un futuro diferente.

    Los personajes no han cambiado, sólo hay un peso más fuerte sobre las espaldas de alguno de ellos, a quien por ejemplo la culpa de la posibilidad de haber transmitido estos instintos de pedofilia a su hijo lo obligan a intentar un acercamiento, y esto hace luego que surja el tema del perdón, aunque se diga que “los únicos que necesitan pedir perdón son los perdedores”.

    Lo mejor del film, son sin duda sus excelentes actuaciones.

    De todos modos todos sabemos que los “momentos difíciles” aluden a instantes y circunstancias donde se nos presentan una especie de puentes que debemos cruzar para salir de los dramas o las tragedias, y que para cruzarlos irremediablemente debemos perdonar y lo que es más difícil aún perdonarnos.

    El tema es que cuando no se es demasiado conciente, de que avanzar es parte de un proceso cuya finalidad es curar nuestras heridas emocionales, lo único que se logra es aumentar el dolor.

    La preocupación de Solondz por demostrar una y otra vez que cada persona que nos rodea conlleva un grado de perversión considerable, lo hace a veces insistir en demasía en un estereotipo, donde el espectador puede sentir la ambigüedad sin llegar a la compasión. Y esta es necesaria para poder emocionarnos y creer en la posibilidad de cambiar.


    Publicado en Leedor el 9-12-2011
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  • Tata Cedrón, el regreso de Juancito Caminador
    Juancito Caminador es un viejo y bello poema de Raúl González Tuñón, que el cuarteto Cedrón hizo suyo, cuyo tema es la historia de un prestidigitador y cuya reflexión es lo que ocurre después de su muerte.

    El regreso de Juan “Tata” Cedrón a la Argentina, luego de un exilio de 30 años trae a la memoria una infinidad de nombres de una generación con los cuales se compartían vivencias intelectuales, políticas y las vivencias de la cotidianeidad, que probablemente son las que Cedrón viene a recuperar en su regreso al país. El resto de la familia Cedrón, Tuñón, Urondo, Gelman son algunos de los nombres que poco a poco va trayendo su memoria.

    El cuarteto Cedrón se funda en 1964 y 10 años después se trasladan a París en plena dictadura.
    Fernando Pérez realiza este documental intentando explicar los porque de su regreso al país, después de vivir y trabajar durante 30 años en Francia, un país, donde no les faltó trabajo, ni reconocimiento.

    Mientras el actual cuarteto realiza una gira por Holanda y Bélgica esas imágenes se entrecruzan con un gran material de archivo de sus actuaciones, relatos y anécdotas biográficas y musicales, a la vez que se describe el contexto mundial del exilio.

    Luego la figura de Cedrón ya en la Argentina comienza a efectuar su propio recorrido afectivo, su infancia en Parque Saavedra, Boedo, La Boca, Barracas, en un intento de apresar el pasado desfigurado por el tiempo, donde permanecen algunos reductos puntuales, como el bar “El modelo” de Boedo.

    Pero la nostalgia que por momentos se homologa a la letra de una canción que dice:”en un corralón de Barracas esperan que vuelva el mate y la vaca...”. Son palabras, que no logran empañar las imágenes de un pasado feliz y la contemplación del Dock Sur y el puente Avellaneda tienen la suficiente fuerza de los recuerdos felices y la belleza inmodificable de uno de los paisajes más intensos de Buenos Aires.

    Mientras tanto se aferra a nuevos espacios donde la gente se reúne espontáneamente, a tocar, cantar y ver pasar la vida siempre fiel a su pasión por el tango, y a su trabajo.

    Actualmente, el grupo se reúne dos veces al año en Argentina o en Francia para armar sus recitales, como el último que realizara en Buenos Aires con el festejo del Bicentenario.

    Una figura que representa a uno de los músicos más renovadores del tango sumado a un abundante material de archivo hace de este trabajo un documento, que seguramente los amantes de una de las marcas de nuestro lenguaje disfrutarán.
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  • Poesía para el alma
    EL CANTO DE AGNES

    Estamos en una época en que la poesía se muere.
    Algunos lamentan la pérdida, mientras que otros se limitan a decir: "La poesía merece morir".
    Pero se sigue leyendo y escribiendo poesía.
    ¿Qué significa escribir poesía ante un futuro tan oscuro?
    Es la pregunta que quiero hacer al espectador.
    De hecho, es una pregunta que me hago como cineasta:
    ¿Qué significa hacer cine en una época en que el cine se muere?
    Changdong Lee


    POESÍA ES UNA REALIDAD, QUE PUEDE ACARICIAR O GOLPEAR. JUAN GELMAN


    Como si se tratase de una página casi en blanco con un poema, POESÍA PARA EL ALMA del cineasta coreano LEE Changdong tiene un gran espacio que rodea a la palabra escrita, donde el espectador va a poder llenar esos blancos con todos los interrogantes que plantea el film, que son muchos y de diferente envergadura.

    Un grupo de niños juegan en la orilla de un río mientras divisan a lo lejos algo que viene flotando hacia ellos…es el cadáver de una joven.

    Una mujer de 66 años vive con un nieto adolescente a quien cuida e intenta educar. La madre está ausente, no sabemos porque. Por otra parte atiende a un anciano hemipléjico a quien baña todos los días. No conocemos si es su único salario, sí que le es importante para sobrevivir.

    Un día descubre un anuncio de un taller de poesía en un centro cultural y decide participar del mismo. Esto le abre la puerta de un mundo del cual no ha formado nunca parte, pero al cual ha intuido desde siempre.

    Paralelamente sabemos que la joven encontrada en el río es una compañera de su nieto, que se ha suicidado. Y este es uno de los seis implicados indirectos de esa decisión.
    Esto la obligará a recorrer la topografía de los lugares relacionados con este acontecimiento, a sorprenderse y a dejarse llevar por sus sentimientos y sensaciones, a convertirse de pronto en una fisgona de su entorno, a medida que comprende la diferencia entre ver y mirar o comer o degustar un damasco.

    Mientras, el grupo de padres deciden entregarle a la madre de la adolescente una cantidad de dinero para obligarla a callar. Luego se lo comunican a ella sabiendo que la abuela no dispone de esa cantidad de dinero.

    Por otra parte ella visita al médico por un adormecimiento en el brazo, y este desestima ese síntoma ya que le preocupan mucho más sus olvidos cada vez mas frecuentes.

    El deseo de escribir un poema por parte de la protagonista atraviesa este maravilloso film, tan duro como poético.

    Un adolescente abúlico que escucha música todo el tiempo y que piensa que es “justo” reemplazar su celular de un año y medio de uso y que de hecho no demuestra ni amor ni reconocimiento por la dedicación de su abuela.

    Una sociedad que ha perdido el rumbo de los valores elementales con los cuales deberían moverse los seres humanos, ética, amor por el prójimo, solidaridad real.
    Una parte de la juventud que se divierte con violar en grupo a una compañera de escuela.
    Una madre, que se desentiende de su hijo.
    Una abuela que calla, pero que ha entendido de pronto que ver no es mirar.
    Un anciano que desea sentirse nuevamente un hombre antes de que la muerte se lo lleve.
    Un profesor que se dedica a explicar que es la poesía.

    Un taller, donde la gente todavía se aferra a la vida mediante el juego con el lenguaje. Que crea poemas a través de sus propias experiencias de vida, a veces casi como una catarsis y como una vía de escape de esa hostilidad y locura del mundo que los rodea.

    Una mujer finalmente… que elige muchos caminos diferentes para intentar ser fiel a si misma, mientras busca con una cierta angustia las palabras, en el momento en que estas van desapareciendo lenta pero progresivamente de su mente, pero no de su alma. Y que construye un poema, que viene a darle la voz a otra, que de pronto es ella en el espejo: en Dos instancias límites: y una misma imagen final reflejada en sus ojos.

    Un director que se interroga a si mismo sobre el valor de la poesía y por extensión del cine. Pero que logra crear literalmente un poema a través de la palabra escrita de su protagonista. Y a la vez hacer de este film un desgarrador poema desde el lenguaje cinematográfico, en un momento donde la poesía felizmente es todavía un recurso, a modo de un oasis en el desierto que puede atarnos más que nunca a la vida.

    Un film abierto en todos sentidos para reflexionar hasta por el sinsentido que implica la posibilidad de elegir la muerte.

    Un guión impecable y radical, una fotografía excelente acompañadas de mejores actuaciones, un film duro y necesario.
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  • De caravana
    De caravana
    Leedor.com
    Afuera del frasco

    De Caravana es un film de origen netamente cordobés, tanto desde su temática como desde su producción. Tal vez por esta misma razón es que pueda percibirse como una postal de la identidad de una ciudad, acompañado por un cuidadoso registro de un recorte de sus voces.

    Armada en torno a la pasión por los cuartetos, la figura de la Mona Jiménez es mostrada desde la mirada de los espectadores, que son a la vez sus personajes. El eje es una historia de amor entre dos mundos antagónicos, diferencias que van a ser superadas, en parte, durante el transcurso del relato. La diferencia, de lo que implica para uno de sus protagonistas, el hecho de encontrarse “dentro o fuera del frasco” es una metáfora, que describe la realidad de una provincia, desde una fractura económico-social.


    De Caravana surge como un corto realizado hace 7 años llamado “Soy Talleres”, un equipo de fútbol, que representa a una gran fracción de los hinchas de fútbol cordobeses, asociada de algún modo, a la misma extracción social que los cuartetos. Transformado en largo, el guión fue mutando bastante, ya que la mayoría de las escenas están filmadas de noche. Cuenta con la participación especial de Lorena Jiménez -la hija de la Mona-, la banda Que las Parió y el propio Carlos “Mona” Jiménez.

    Sin duda De Caravana es un logro cinematográfico. Y su estreno fue una bocanada de alegría, dentro de la Competencia Oficial de la 25º edición del Festival Internacional de Mar del Plata, en noviembre de 2010.

    Con un ritmo que no decae en ningún momento, realizada en seis semanas de rodaje y con un costo de 1.000.000 de dólares, esta excelente producción local abre un camino para imitar en el resto del interior del país.

    Se destaca una excelente fotografía de factura urbana, que no cae nunca en preciosismos, trabajada siempre desde la mirada del espectador, este thriller cordobés, con tono tarantinesco, que se estrena próximamente en Buenos Aires, ha sido una grata sorpresa para muchos. Y es de esperar que lo sea, para muchos más espectadores, con la cual seguramente, van a realizar un viaje por la Córdoba de “los cuartetazos”.

    Rosendo Ruiz
    Nació en San Juan el 3 de diciembre de 1967. A los 9 años construyó intuitivamente un proyector de imágenes, haciendo sus propios dibujos animados y organizando funciones para sus amigos. A partir de los 11 realizó varios cursos de dibujos animados e historietas. Esto marcó el inicio de una fuerte vocación por el cine.
    Participó en más de treinta producciones. Dirigió y produjo en el 2005, ‘Una Manga de Negros’, mediometraje con el cual viajó por festivales internacionales, afianzando así su camino en la realización cinematográfica.
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  • A usted no le gusta la verdad: 4 Días en Guantánamo
    Basado en un video secreto de siete horas captado por una cámara de vigilancia en una celda de Guantánamo y hecho público por los tribunales canadienses, este documental revela la dramática intensidad de un interrogatorio que duró cuatro días. Un equipo de la policía secreta canadiense somete a Omar Khadr, canadiense de 16 años de edad, a diversos métodos coercitivos. Conservando el estilo de una pantalla de seguridad, el filme analiza los aspectos científicos, legales y políticos de un diálogo forzado. En octubre de 2010, Omar Khadr fue condenado por una Comisión militar de Guantánamo como criminal de guerra.

    El film de Henríquez y Côté obtuvo numerosos reconocimientos internacionales en los principales festivales de cine documental, entre ellos el Premio Especial del Jurado del International Documentary Film Festival de Amsterdam (IDFA) y el Premio al Mejor Documental en el Festival It’s All True, de Sao Paulo.
    24 únicas funciones


    La brutalidad sin fronteras

    Estuvimos en el DOCBSAS 2011. Excelente programación y algunas mesas más que relevantes. Una de ellas la realizada a propósito del caso de Guantánamo, compuesta por Adolfo Pérez Esquivel, Ana Caccopardo, el abogado Dennis Edney, Patricio Henríquez y Luc Côté los directores del film. Una posibilidad única y privilegiada de escuchar los testimonios sobre la prisión de Guantánamo, cárcel que EEUU creo en un territorio robado a Cuba, un espacio donde el tiempo no existe, salvo para sufrir los mayores atentados que se hayan podido ver de un hombre hacia otro, en este caso un niño. Allí no rige la ley, ni la norteamericana, ni el derecho internacional, por eso la brutalidad no tiene fronteras. Sólo existe un sistema de justicia militar, que no se adhiere a ningún tipo de legislación, que es autárquico para el uso y el abuso del poder.

    Los prisioneros no tienen derechos y son acusados de pertenecer al terrorismo internacional. Sí, como una bofetada de impunidad al mundo les permiten a los acusados una defensa, mediante abogados militares elegidos directamente por el pentágono, los que pueden ser acompañados por algunos abogados civiles.

    En el 2002 Omar Khadr, un niño canadiense de familia árabe de sólo 15 años fue detenido y hoy con 24 años todavía sigue allí.
    La razón por la cual permanece allí, sobre la cual no existe ninguna prueba concreta es la presunción de que Omar mató a un soldado de las fuerzas especiales estadounidenses en Julio de 2002, en Afganistán.

    Dennis Edney, un abogado canadiense viene trabajando en forma ininterrumpida en este caso, defensa que viene realizando con sus propios fondos económicos. Edney expresó que le era muy difícil describir sus pensamientos en estos casi 9 años, cuando fue contratado para defender a un niño-soldado declarado criminal de guerra, cuya acusación no cuenta con ninguna prueba concreta.

    “A medida que lo iba conociendo y conocía el infierno que lo rodeaba, me impresionaba la forma en que otros seres humanos pueden tratar a otros y cada vez que me iba me sentía como un padre entristecido. Mi defendido estaba en una de las tres cárceles secretas, tres complejos, con los que el gobierno de los EE.UU. cuenta para los interrogativos reservados. Celdas donde los presos están encadenados al piso, meses que no hablan con nadie. Muchas veces al mirarlo veía un niño muy herido, que ve con un solo ojo, que de hecho va en camino de perderlo y que tiene 4 o 5 heridas de bala en su cuerpo.
    He intentado hablarle haciéndole hincapié en la esperanza, mientras tanto voy de los tribunales canadienses, a los de EE.UU, que son muy diferentes.
    Seguramente en lo personal este viaje al horror me ha hecho mejor persona. Pero necesito herramientas legales, que no las hay. Hay mucha apatía y de hecho hay muchos detalles que no puedo hacer públicos, siendo uno de los pocos o el único civil que lo visita.
    Increíblemente en la Bahía hay muchas iglesias y siempre están llenas los domingos, y sin embargo las personas y los soldados que van allí parecen haber perdido la relación entre rogarle a sus dioses y el trato que les dan a estas personas.
    Luego de realizar las torturas se los promueve para ascender en Guantánamo y de allí el otro ascenso es Irán.
    En los últimos años he recibido muchas amenazas. Siempre la defensa dura un día y medio y es sin testigos. Cada cama es una celda de tortura y el sonido en el hospital es el grito de dolor de los heridos y torturados. Muchas veces cuando recuperan el conocimiento los obligan a pararse con los pies de punta, y cuando orinan usan su cabeza como trapo de piso, o ponen sus traseros desnudos en su cara y lo obligan a aspirar todo tipo de olores. Esas acciones degradan de otra manera”.

    Durante meses tuvo que pelear mucho para conseguir que la Corte Suprema de Canadá le ordenara al gobierno, que entregue documentos de miles de páginas en relación al interrogatorio a los cuales había sido sometido Kadr. De este modo obtuvo 7 horas de grabación en video donde los agentes del Servicio canadiense de inteligencia y seguridad sometían al niño a un interrogatorio. Este corresponde a los 4 días entre el 13 y el 16 de febrero de 2003. Donde fueron borrados tramos enteros de la banda de sonido por motivos de seguridad nacional.

    Una selección de estos es la base de un film que es casi obligatorio ver y donde claramente lo estético se subordina a todo lo que se desprende de lo expresado.

    El presidente Obama prometió el desmantelamiento de Guantánamo, que hasta el día de hoy no cumplió, probablemente porque no tiene el poder necesario para hacerlo.

    Pérez Esquivel expresó “que a los EE.UU. no les interesan las opiniones mundiales. Existe una violación sistemática a los derechos humanos, y tanto las cárceles de Irán, Turquía y Guantánamo obedecen a las mismas prácticas usadas por Bush y por Clayton. Todo es aterrador, aunque aquí se trata de un niño, que ahora tiene 25 años, donde cuenta la responsabilidad del gobierno de Canadá. Como sobreviviente de las torturas sabe como un hombre llega a esto y la forma en que lo hacen es a partir del consenso colectivo, es decir si todos actúan de la misma manera. Esto fue muy bien explicado por Silingo en Madrid respecto de la Argentina, donde él explicó como ese mecanismo le inducía a creer, que ese era el modo en que se podía escapar del Comunismo internacional, y cuando regresaban de tirar los cadáveres al mar, los recibían y les decían, que acababan de otorgarles una muerte cristiana”.

    Ana Caccopardo adhería agregando “que estos mecanismos eran los mismos utilizados en la segunda guerra mundial y que en este sentido la situación de estas personas es un agujero político que resiste, ya que no existen las leyes ni los derechos”.

    Los directores expresaban que “han hecho una película sobre Omar, pero podrían haber hecho una sobre otras personas maravillosas. Pero lo que más les impresionó de él fue la sabiduría y la ausencia del sentido de venganza. Y sobre todo el deseo de seguir viviendo, ya que los victimarios cada vez que alguien se suicida se lo plantean como una posibilidad aceptable, como un gesto para ser imitado en su situación, O cosas como hacer que se declare culpable con la promesa de dejarlo en libertad en 8 años, y comenzar avisándole de que para que esto salga, la burocracia necesita casi 2 años más”.

    Publicado en Leedor el 27-10-2011
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  • El extraño caso de Angélica
    Un joven fotógrafo vive en una pensión con tres inquilinos y su dueña. Una noche es llamado para fotografiar a la hija de una familia adinerada del pueblo, la cual acaba de morir (a pocos días de haber contraído matrimonio). La madre desea conservar la última imagen de su hija.

    Cuando, arriba a la casa, se encuentra con ella vestida como una princesa y sonriendo como una bella durmiente en una de sus tres tomas ella abre los ojos, lo mira y lo hechiza. Lo encanta.

    Este será el comienzo de una mágica y a la vez desesperada historia de amor que transcurre en Douro, donde en 1931 Oliveira dirigiese su primer corto describiendo una jornada de trabajo de los pescadores en las riberas del Duero. Revelando su adhesión a las vanguardias europeas y a la influencia que ejercían en él directores como Robert Flaherty y los documentalistas soviéticos.

    Oliveira siempre entendió al cine como una manifestación moderna, indispensable y necesaria, y en éste, su film número 23 y a los 102 años (casi los mismos años que la historia del cine) es probable que haya querido rendir una especie de homenaje a los amores de su vida, al cine claramente, y de alguna manera despertar al Olvido rescatándolo desde una planificada inocencia.

    Con una maravillosa banda de sonido compuesta por dos sonatas de Chopin acompañadas de múltiples referencias literarias, que aluden a José Regio, a quien adaptó en Mi caso(1987), la historia avanza mágicamente, mientras reflexiona sobre la naturaleza del arte y sobre la complejidad del “ser humano”.

    Atemporalidad, hermetismo y teatralidad son las características de un film donde Isaac, su protagonista principal sale desesperado de su habitación para fotografiar a los labradores que con sus picos en las manos abren surcos en la tierra, y luego cierra la serie con una foto de cada uno de ellos a modo de documentar/l una tarea ancestral, que ya ha sido sustituida por las máquinas, en el mismo lugar en que Oliveira fotografiase a los pescadores.

    A medida que avanza su amor y ergo su obsesión por Angélica, su ensimismamiento se acrecienta, y solo calma su angustia cuando sobrevuela la ribera del Duero con su amada en los brazos. Dicen que el amor es ciego, y que la locura lo acompaña, y esto suele tener mucho de cierto, en todas las realidades.

    El extraño caso de Angélica es una reflexión, por momentos muy teatral, (como todo el último cine de Oliveira) sobre lo verdadero y lo falso y sobre la realidad y la fantasía.

    En los diálogos de los personajes de la pensión hay algunos intentos de racionalizar lo fantástico mediante la ciencia, el saber común, el chismorreo, la filosofía, pero son absolutamente rudimentarios de ex profeso, como la cita de El hombre y su circunstancia de Ortega y Gasset o el dicho:“Yo no creo en las brujas, pero que las hay… las hay”.

    Estos en su aparente ingenuidad ponen en evidencia todo el tiempo la ruptura de un orden conocido. Orden que el personaje también se cuestiona por momentos en su desesperación por apresar lo inasible.

    La mirada, la sonrisa, el mágico vuelo por el río, el ingreso a la habitación, donde las manos apenas se rozan recuperan el tono lúdico de los primeros films que transitaron el género de George Melies en adelante.

    102 años, un retorno a la topografía de su primer corto, un increíble deseo de seguir soñando, creando y filmando con una imperturbable fidelidad a si mismo. Y una historia de amor que subvierte el orden de lo real. Aquel que todo el tiempo se enfrenta y convive con la conciencia humana: con sus necesidades, sus contradicciones, y su desesperación.
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  • Testimonio de una vocación: Edmund Valladares
    Testimonio de una vocación es un documental sobre la multifacética obra de Edmund Valladares: pintor, escultor, escritor, cineasta y docente.

    Si hay algo que caracteriza a la obra de Valladares es una particular fuerza contra la visión sistemática de la figuración, camino que ha transitado en todas las expresiones artísticas, y que ha seguido consistentemente a lo largo de su vida. Y que en el caso del cine podríamos hablar de una obra de autor.

    Intuición y libertad se han sumado a un estilo expresionista, que lo ubica en principio en lo que se llamó la Nueva Figuración de Argentina, alumno de Spilimbergo, con un acento americano en sus pinturas y con las inevitables referencias a Siqueiros, Orozco y más acá a Ricardo Carpani, Carlos Alonso, Gorriarena. Esto a modo de establecer una filiación o un parentesco, ya que la obra de Valladares trasciende las fronteras y aunque tenga a la vez una profunda raigambre con la cultura a la que pertenece, se ha mantenido a una discreta distancia del poder de lo institucionalizado. Aspecto, que ha desarrollado y trasladado maravillosamente a su filmografía, con un film inolvidable como es Nosotros los monos (1971)

    Seguramente con las mismas intenciones que tuvieran en su oportunidad Tristán Bauer, Rodolfo Durán, Luis Cícero y Eduardo López, a los cuales se suman en esta oportunidad Jorge Valencia y Jaime Lozano, Testimonio de una vocación es un registro minucioso de la obra pictórica, escultórica y fílmica, que se entremezclan con las criticas u observaciones de críticos, con la presencia imprescindible de Valladares y con una desacertada por momentos voz en OFF, con varios errores en la sintaxis y en la presentación de los críticos.

    En él la pintura es el centro que va y viene en la pantalla, que es finalmente la gran protagonista del film.

    Un film que cumple con la misión de dar cuenta de una vocación, que en el caso del cine surge en Huinca Renanco (Cba) con el Chaplin de “Carlitos Vigilante”. Y que deja claro su raigambre con el testimonio social y con la búsqueda de una identidad basada en nuestras raíces culturales.
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  • Vaquero
    Vaquero
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    Vaquero es ante todo un film con un sello de estilo que puede inscribirse dentro del género de la comedia. La historia está centrada en Julián Lamar (Juan Minujín) un actor de teatro y cine, que no puede con su vida ni con el entorno que lo rodea.

    El film comienza con una escena de teatro donde se lo ve con una particular energía pero casi abruptamente cuando sale del escenario esa energía se va desvaneciendo, para dar lugar al rumiador.

    Julián no puede controlar su mente que no para de hablarle, a la vez que percibe al entorno más como espectador que como actor de su propia vida. Se encuentra perseguido en sus relaciones laborales y no asume ningún compromiso en las afectivas.

    De pronto, todo parece dar un giro ante la posibilidad de acudir a un casting para trabajar en una producción americana haciendo de vaquero.

    Si bien es cierto que el mundo en que vivimos es muchas veces de una impiadosa competencia, también es cierto que dando lo mejor de uno mismo todavía se puede vivir en él y generar afectos.

    Julián es el eterno insatisfecho, que cuando tiene la oportunidad de darle un lugar a los afectos, no puede comprometerse.

    Lo mejor del film: una radical construcción del personaje principal, la dirección de arte y el vestuario. Y muy especialmente una de las escenas de sexo más tierna y lograda del cine argentino de los últimos tiempos.

    Minujín, quien ya incursionó como director en el cortometraje Guacho (2007), vuelve al mundo de los actores, de la actuación, del casting, la tv y el cine. Un universo particular, donde cada uno le dice al otro, lo que el “otro” desea escuchar.

    En Vaquero, su director trabaja con la oscuridad de la mente de su personaje, como una corriente constante de pensamientos que no para de preocuparse por el pasado y el futuro. Ergo tampoco para de sentir que somos una indisoluble identificación entre el ego y el cuerpo. El tema es que la conciencia, al no parar ni un instante para vivir el ahora, se aferra a las experiencias pasadas y se anticipa a todo aquello que va a venir generando un vacío en el presente. Allí surge el miedo y la incapacidad de sentir. Y el conflicto interior y exterior se vuelve norma, justamente por la incapacidad de sentir esa conexión, dando lugar a la ilusión de la separación del mundo que lo rodea. Una característica cada vez más acentuada de la humanidad.

    Juan Minujín nació en Argentina en 1975 y desde muy pronta edad se desarrolló como actor. En 2007 dirige su primer corto del que también es productor, guionista y montajista. Sus principales actuaciones en cine son: Eva y Lola (2010); El cielo elegido (2010), Zenitram (2009); Vecino; Cordero de Dios e Historias Extraordinarias, esta última ganadora de 10° BAFICI (2008), entre otras.
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  • El estudiante
    El estudiante
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    Estrenado dentro de la Competencia Argentina de la última edición del Bafici, El Estudiante es un film que coloca sobre el tapete, la realidad de los centros de estudiantes pertenecientes a las Universidades Nacionales.

    El relato está centrado en la historia de un joven que viene de Ameghino, pasa por La Plata y llega a estudiar a la capital, no teniendo claro que es lo que quiere, ya que proviene de varias elecciones abortadas.

    Poco a poco en contacto con los compañeros de la Universidad irá encontrándose a sí mismo en la figura de un militante carente de ideales, aunque de eso sea de lo que se hable. Por otra parte, aunque no sabe bien qué, ni cómo va a defenderse en ese mundo, la mecánica de éste lo excita lo suficiente ya que le ha permitido descubrir/se una habilidad que además reconocen rápidamente quienes lo rodean.

    Actividad para la cual es casi imprescindible carecer de principios y de ética. Actitud que obviamente practica en todas las relaciones que establece. Y que son las inexorables reglas del juego con que mueven, la mayoría de las personas que hacen política dentro de la Universidad. Algo así maquiavélicamente hablando, de que: “el fin siempre justifica los medios”.

    Lo más logrado del film es la agilidad de sus diálogos, la acción que no decae en ningún momento y la idea de colocar la cámara en el interior de ese mundo que se suele mostrarse desde el afuera. Sumado a excelentes actuaciones, en particular la de su protagonista principal en un film recién sacado del horno, ya que los afiches dan cuenta de la reciente muerte del presidente Kirchner.

    Al margen de que todos sepamos claramente, que ese es el usual modo, en que se mueven la mayoría de las personas que hacen “política”, aunque haya surgido como una actividad humana en beneficio de la sociedad. Y en este caso estemos hablando del contexto universitario.

    En esta perspectiva, El estudiante muestra, como ese beneficio se transforma, en el uso/abuso de un poder público organizado, para lograr objetivos provechosos para su grupo de pertenencia.

    Un muy buen film, que en este momento compite en el Festival Internacional de Locarno.
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  • Hachazos
    Hachazos
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    Vivir como se filma y filmar como se vive

    Hachazos es un documental de Andrés Di Tella sobre Claudio Caldini cuyo resultado es un film hecho en colaboración con Caldini, donde conviven dos estéticas diferentes que responden a la misma creencia de lo que piensan y sienten, que es el cine.

    No es casual que Di Tella y Caldini se conocieran durante la filmación de “Autogeografía”, una performance de Minujín de 1976, una marca respecto de la relación del arte con la vida.

    Ambos adhieren a que en el cine como en todo hecho artístico, la historia personal, su autobiografía, se encuentra homologada en la creación.

    En Hachazos se percibe todo el tiempo una tensión entre el sujeto social y el sujeto textual, una pugna entre representación y construcción, realidad y lenguaje. Lo que posibilita un doble juego entre dos sistemas de lógicas antagónicas: realidad y discurso, vida y obra, que no es ni un reflejo genético de su biografía, ni una ilusión referencial, sino que surge de cruces lingüísticos y culturales sumado a un proyecto creador.

    Siguiendo a Foucault, en su texto "Las palabras y las cosas" (1985), donde se sostiene que “…el pensamiento en su forma más matinal, es en sí mismo una acción, un acto peligroso.” Aplicado a Caldini, revelaría que como autor no sólo actúa sobre la realidad mediante su obra sino por ende sobre su vida.

    Llevar toda su obra que es toda su vida dentro de una vieja valija de cuero comprada en la India es más que significativo a la hora de pensar la obra de Caldini y el deseo de Di Tella de analizar mediante este multifacético proyecto su propia relación con el cine.

    Hay sobradas razones para este proyecto, implícitas y explícitas, personales y colectivas.

    Caldini es un sobreviviente de un grupo de “antiguos combatientes del cine experimental”, los cuales no han sido relevados en la historia de nuestro cine, y su obra en particular ha sobrevivido todo tipo de avatares guardada dentro de una valija.

    Dentro del film hemos podido disfrutar de algunas tomas, que como todo film en super-ocho obliga al artista a realizar su propia proyección, ya que no permite copias. Hasta el soporte y su imposibilidad acentúan la relación de la obra con la vida.

    Ver filmar a Caldini es ver al cine siempre como un experimento cinematográfico, como un acto lúdico, que remite siempre a sí mismo y al mundo que en ese instante lo roza. Un niño que viene jugando hace cuatro décadas luchando como ha podido, con el contexto social y político, que lo ha rodeado, sin claudicar.

    Di Tella desentierra esta historia, esta persona y esta obra, que comenzó con el juego de un auto=entierro más de treinta años atrás.

    Espero, que estos restos de vida renazcan con la fuerza suficiente “Porque hoy nací”, como dice la canción, para que estos cineastas en general y Caldini en particular ocupe el lugar, que se ha ganado hace tiempo y pueda continuar trabajando con el poético registro de su subjetividad.

    Un documental para reflexionar sobre quçe es el cine, y de hecho para disfrutar.
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  • Tengo algo que decirles
    Las relaciones en juego

    Ferzan Ozpetek nació en Estambul y se radicó en Italia en 1978 para estudiar en la Universidad de Roma. Trabajó un tiempo con Julian Beck y el Living Theatre y pasó al mundo del cine como ayudante del director Maurizio Ponzi. Su primer film fue Hamam, el baño turco (1997) seguido de Harem Suaré (1999) y El hada ignorante (2001), con el que ganó el reconocimiento mundial al conseguir el Premio a las Mejor Película en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Nueva York.

    Su trabajo da cuenta desde sus inicios, de una preocupación por indagar sobre un sinnúmero de temas, donde se destacan las uniones de hecho, la eutanasia, las convenciones sociales y culturales y fundamentalmente la homosexualidad, común denominador en casi toda su filmografía desde que debutara con "Hamam, el baño turco" en 1997.

    Aunque el director asegura no creer "en la palabra homosexualidad, sino sólo en la sexualidad de las personas", uno de los conflictos planteados en esta película entre una pareja del mismo sexo impulsó un encendido debate en Italia acerca de la legalización de la unión civil entre personas, con independencia de su sexualidad.

    Tengo algo que decirles aborda dicha temática, pero va mucho más allá. Si bien el film es la historia de Tommaso, el hijo menor de una familia del interior de Italia, quien vive en Roma y viaja a su pueblo con la idea de contarle a su familia la verdad sobre su vida y sus sentimientos. Su hermano mayor escucha previamente su relato, donde le cuenta, que en cambio de ser un administrador es literato, y en cambio de desear dedicarse a la fábrica de pastas de su padre quiere ser escritor y en cambio de gustarle las mujeres está enamorado de un hombre. El inconveniente es que en el momento en que decide plantear su verdad, su hermano de adelanta y le confiesa a su familia su propia verdad.

    Esta noticia desestructura a toda la familia y Tommaso debe hacerse cargo de la fábrica. El hecho de que ambos hermanos sean gay es un pretexto para hablar de todo aquello que nos ocurre, (o, que en todo caso le ocurre a todos los integrantes de esta familia) cuando se vive a contramano del propio deseo. El deseo no es algo que pueda correrse de lugar, se puede negar, se puede reprimir, pero siempre inexorablemente se cobra la mayor parte de aquello que solemos llamar “felicidad”.

    Con la forma de una comedia, por momentos bufa, por momentos dramática, Ferzan Ozpetek con su habitual maestría, nos muestra el retrato de una familia para hablar de una sociedad pueblerina, alcanzando en algunas escenas, momentos de una particular belleza.

    La historia de la “Nonna” es el eje que atraviesa el film, a través de un flash back que la muestra con su amor imposible y representa también la primera sumisión a los mandatos sociales.

    Con una excelente actuación de Riccardo Scamarso y Nicole Grimaudo, trabajada en primeros planos con el énfasis puesto en la mirada, el film avanza hacia una historia coral, a la vez que cada personaje nos remite a mostrar algún deseo imposible.

    Riccardo Scamarcio encabeza el reparto, convertido en el nuevo galán del cine italiano con títulos como "Tres metros sobre el cielo", "Romanzo Criminale" o "Mi hermano es hijo único". Además, intervienen Ennio Fantastichini y Lunetta Savino (No basta una vida), Nicole Grimaudo (Baarìa), Alessandro Preziosi (El destino de Nunik) y Elena Sofia Ricci (Todos tenemos un ex) entre otros. "Tengo algo que decirles" se llevó 2 David de Donatello y una Mención Especial del Jurado en el Festival de Tribeca.

    Tengo algo que decirles es un film absolutamente recomendable, por momentos poético, de pronto hilarante y a veces paródico, que muestra el abanico de posibilidades dentro de las relaciones humanas.
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  • La vida útil
    La vida útil
    Leedor.com
    Nada es para siempre

    Un film que narra, en blanco y negro, la historia puntual de la Cinemateca Uruguaya como institución no estatizada, y el espacio, que ocupan las mismas sumado al estado, del llamado Cinearte en la actualidad.

    El film tiene como protagonista a Jorge Jelinek, excelente crítico y agradable persona, que intenta componer al director de la misma. La pertenencia al medio y su pasión por el cine hace que se mueva cómodamente en algunas escenas del film, como la que se produce en la radio, con otro crítico, una reflexión muy emotiva respecto a como aborda su oficio y qué es lo que privilegia, además de un llamado solidario a la comunidad.

    No obstante colocar sobre el tapete las problemáticas institucionales y cinematográficas, la escena citada y un giro radical, que hace Jorge dando unos saltitos muy graciosos, en las escalinatas de la Universidad Nacional de Montevideo, no ameritan haberle otorgado el premio al mejor actor de la competencia oficial internacional en el último BAFICI. Una muestra de un amiguismo, muy afectuoso para los amigos, pero muy irrespetuoso para el resto de los actores y muy buenos, que los hubo.

    Un film tierno, inocente, que por momentos genera una impotencia, muy bien resuelta, para los que aman el cine y aquellos espacios particularmente queridos en que muchos se formaron.
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  • Aballay
    Aballay
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    Un western criollo y federal.

    Basada en un cuento de Antonio Di Benedetto esta ópera folklórica de Fernando Spiner es otra apuesta más de su director a lo diferente.

    Esta vez su desafío fue hacer una película de gauchos, con la idea de la venganza del cuento original, que es el corazón del film.
    Con ocho versiones, y ambientada en los valles calchaquíes, cuya referencia de época es la marcha de San Lorenzo, (cantada por los buenos y silbada por los malos, y remixada para los créditos finales) este western criollo narra las aventuras de un gaucho mal llevado, resentido, y asesino, que luego deviene en santo.


    Western místico, que profundiza en el amor, la venganza y la redención, Aballay esta inspirado en el Tesoro de la sierra madre de John Huston, La pandilla salvaje de Sam Pekimpash y en nuestra autóctona Pampa Bárbara de Fregonese, entre otras.
    Otra de las felices apuestas de nuestro cine, heredero de la tradición de Lucas Demare, de Favio, de Sóficci. ¡Bienvenido a la cinematografía argentina!


    Sobre FERNANDO SPINER
    Nació en Buenos Aires, en 1958. Es licenciado en la Escuela Nacional de Cinematografía, y estudió en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. Dirigió cortometrajes como “Testigos en cadena” (1983) o “Gracias Che Cortázar” (1986). Dirigió series de la TV argentina, como “Cosecharás tu siembra” (1991) y “Poliladron” (1994), así como la miniserie “Bajamar, la costa del silencio” (1998) por las que fue nominado al Premio Konex como Mejor Director de Televisión de la década, antes de debutar en el largometraje con “La sonámbula” (1998), a la que siguieron “Historias de la Argentina en vivo” (2001), y el largometraje de ficción “Adiós querida luna” (2003). Vinieron a continuación el telefilm “Reflexiones de una vaca” (2003), también para la TV, “Cuentos clásicos de terror” (2004) y “El vigilador” (2004), el documental “Angelelli, la palabra viva” (2006, codirigido con Víctor Laplace) y, finalmente, “Aballay, el hombre sin miedo” (2010).
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  • El túnel de los huesos
    El túnel de los huesos es la ópera prima de Nacho Garassino, la cual está basada en un hecho real: la fuga de siete reclusos de la cárcel de Villa Devoto, investigación, con la que Jorge Ragendofer obtiene el Premio Príncipe de Asturias.
    El film es un relato circular, donde Raúl Taibo (protagonista) va a contar la historia de esta espectacular fuga. En ella, siete reclusos cavan un túnel desde el hospital a la cárcel y, cuando están a pocos días de realizar la fuga se encuentran con un macabro hallazgo: los cadáveres de casi un centenar de presos, bajo sus muros. Este descubrimiento hace que todos sellen un pacto con los muertos: dar a conocer su existencia.

    Este racconto, también forma parte de la realidad, ya que en diciembre de 1991 un grupo de periodistas interesados en este hecho, interpelaron a un vocero de la policía. A posteriori, uno recibió una llamada en la redacción del periódico donde trabajaba, luego aceptó ser trasladado a un suburbio del conurbano bonaerense, y allí uno de los prófugos dio comienzo a la narración de esta experiencia límite, a la cual el periodista tituló, “El túnel de los huesos”

    Cuatro semanas de rodaje en la cárcel de Caseros y una semana más en locaciones diversas, contribuyen al resultado de un film típico de fuga marcado por la acción. No obstante hay un trabajo con la intimidad, con las emociones, que de algún modo lo emparenta con un cine intimista.

    Si bien es claro, que el film es una reconstrucción de un hecho real, deja entrever la posibilidad de que esos cadáveres hayan sido prisioneros políticos de la dictadura, o presos comunes del motín de 1977, donde hubo una sangrienta represión.

    Un film discreto para un género poco trabajado en la Argentina, con algunas licencias, que podrían resultar inverosímiles en algunos casos. El tema es justamente, que cuando el espectador se enfrenta a este tipo de films suele asociar referentes inadecuados.

    No obstante hay un desfasaje en la mirada del vestuarista, que se da sobre todo en la figura de Vulcano (Raúl Taibo), que muchas veces desea mantener su vestimenta en composé, lo que contribuye a atentar contra la verosimilitud.
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  • ¿Qué culpa tiene el tomate?
    Un ritual ajeno al tiempo, donde siempre habra algo nuevo que ver, oler, escuchar, saborear o aprender

    Los mercados han sido, desde que el mundo es mundo, un espejo bastante fidedigno de la cultura del país, una pintura maravillosa, exuberante, olorosa, colorida y sensual, que da cuenta de las costumbres, de los modos y de las gentes, que forma y conforma su particular idiosincrasia.

    El título elegido de este particular documental alude (nunca explícitamente) a una canción, también conocida como La hierba de los caminos, acuñada en la Guerra Civil Española, con un alto contenido de protesta social, interpretada actualmente por el Grupo Chileno QUILAPAYUN, quizá, un pretexto para contar siete historias, que abordan diversamente el recorrido de los componentes de cada gastronomía, desde la tierra a la mesa, y reflexionar sobre otras cuestiones.

    Seleccionada por Ibermedia en noviembre de 2009, ¿Qué culpa tiene el tomate? fue el documental, que abrió el ciclo cinematográfico (“Iberoamérica: Our Way(s)”), “Así Somos”, que organiza el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, y que recoge bajo este título a las mejores producciones realizadas a ambos lados del Atlántico, gracias a un convenio establecido con la organización intergubernamental Ibermedia, quien cumple 12 años, como fondo de ayuda pública al cine en lengua española y portuguesa).

    Sus productores, Hugo Castro Fau (desde Argentina) y Fernanda del Nido (desde Galicia) convocaron a 7 directores, con la consigna de abordar, cada uno desde su país de origen, el proceso de la comida, que no pasa por los supermercados.

    Las siete producciones sumaron un total aproximado de 520.000 euros, para filmar 105 minutos, dividido en igual cantidad de tiempo de filmación para cada país, y en igual aporte económico.

    Lo que dio como resultado, un interesante documental de observación que trata sobre la vida de siete mercados en 7 ciudades de Iberoamérica. Aunque las locaciones donde se filmaron aborden mayor cantidad de mercados en algunos países.

    A diferencia del pescado y la carne (que también están presentes), los mercados de frutas, verduras y flores, tienen casi siempre un lugar al aire libre, lo que es un plus a la hora de recorrerlos. Visitarlos es una forma de conocer un país, lo que se come, y que se cultiva en sus campos. Un inmenso placer para los sentidos, donde se mezclan colores y olores. Cada mercado es un lugar único, con sabores, colores y olores diferentes, que invita a descubrir y apreciar las tradiciones de cada país. Un lugar para aprender y disfrutar, donde siempre habrá ollas que despiden olores de comidas recién hechas.

    Además de esta experiencia, tienen la ventaja de ofrecer los ingredientes de la temporada, que van acorde a los ciclos de las estaciones. Porque es a través de estos productos sostenibles, en relación a cada región, que no solo se promueve la cultura, sino la economía, ya que el dinero queda en la misma comunidad, anulándose los intermediarios, y de hecho, contribuyendo directamente ecológicamente con el planeta.

    Alejados de la globalización, los mercados ofrecen la posibilidad de tratar algunas veces con los mismos productores, donde a veces son los mismos agricultores, quienes comercializan el fruto de su trabajo y sus sudores diarios.
    Por una parte está el alma y el lazo, que los une con su pasado, pero también está la compleja subcultura de los comerciantes, en donde la proximidad y los intereses en común generan una amistosa competencia, y en ocasiones una rivalidad no tan amigable.

    En el sentido sonoro, siempre hay una sinfonía de voces, dialectos e idiomas, ya que está hablada en gallego, español y portugués, a veces acompañados de música, un caleidoscopio vivo de imágenes, colores y escenas. En esta ruta, la música del Brasil impone su particular ritmo al trabajo. Otra de las consignas de este documental fue el sonido de toma directa.

    Bolivia está presente en la figura de una pareja, que parece detenida en el tiempo, en la ausente prisa de sus movimientos, acompañados de los ruidos propios del campo, y de un silencio casi ancestral. Enmarcado en atardeceres acompañados de un sol que se pone en un cielo plomizo.
    Otros se detienen en la figura de una hermosa mujer, que vive de la venta de sus panes de miel. Por lo general, la mayoría, ama su trabajo, en el que por lo general llevan varios años, y algunos lo utilizan para dar a conocer sus platillos típicos. Otros son observadores- observados, hay también quienes viven o revenden lo que se que se tira o se descarta.

    Cada director aborda desde su país de origen una mirada de observación sobre cada mercado y dicha documentación da lugar a todo un cuestionamiento acerca de la comercialización en las grandes cadenas de venta y distribución.

    Pero más allá de esta obvia interrogación, que genera otro tipo de reflexiones político- sociales, el espectador que ama visitar los mercados, verá pasar imágenes de los propios, y de todos aquello que recorrió a lo largo de su vida, lo que le permitirá recuperar imágenes imborrables de cada cultura explorada en sus viajes.

    Que culpa tiene el tomate, alcanza momentos de una gran intensidad contemplativa, que no siempre roza lo poético, resultando un collage con desigualdad de logros artísticos, pero valga eso de apostar a la “unidad en la diversidad”, en una propuesta tan democrática.

    Uno de sus directores, Jorge Coira, aprovechando el camino iniciado por la gastronomía acaba de realizar un largo de ficción “18 comidas”. España, 2010. Habrá que esperarlo.


    La hierba de los caminos, más conocida como Que culpa tiene el tomate refleja la cultura explotada, de hecho es una canción de protesta. Acá va la letra:
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  • Desbordar
    Desbordar
    Leedor.com
    Basado en una historia real, Desbordar es el nombre de una revista creada por un grupo de sicólogos en la década del 80. Resultado de un taller de escritura realizado en un Hospital Neurosiquiátrico.

    El film posee sin dudas las mejores intenciones de sacar a la luz las condiciones en que son tratados los enfermos mentales, las transgresiones a la ley o a los más elementales derechos de los seres humanos.

    Un buen comienzo, donde tres psicólogos se unen para llevar a cabo este proyecto en una tensión entre la alegría que genera en los pacientes la escritura, la satisfacción por poder llevar a cabo su tarea, y la actitud de preocupación del enfermero y el jefe del hospital, que son concientes que la salida a la luz pública de la revista, tarde o temprano va a generar conflictos.

    Violaciones, venta de órganos, sobremedicación, son algunas de las perversiones, que se llevan a cabo. Paralelamente, se muestra la vida de cada uno de ellos y cómo afecta este trabajo en sus relaciones personales.

    El film da cuenta de cómo muchas veces las fronteras entre lo normal y lo patológico se borran, y cómo el medio es el que alimenta paradójicamente a la enfermedad, le impide la cura y lo somete a una calidad de vida inhumana.
    Una cosa son las dimensiones psicológicas de la enfermedad y otra las condiciones reales de la misma. La escritura oficia de catarsis obligando al sujeto a sacar los conflictos de la desordenada ley de su corazón y de su mente, para poder a la vez sobrevivir en las contradicciones del “orden del mundo”.

    El guión tiene algunas fisuras visibles, que se van produciendo a partir de la mitad del film. Las buenas actuaciones de Carlos Echevarría, Julián Doregger y Nacho Ciatti se malogran por un cierre inesperado, cuyas marcas más visibles son una ausencia total en la dirección de arte y maquillaje, donde de pronto aparecen Fernán Mirás y Manuel Callau, reemplazando a dos de estos, casi 20 años después, con una fisonomía absolutamente alterada y reunidos con parte de aquellos pacientes a los cuales, no parece haberles pasado el tiempo. La aparición tanto de Millás como de Callau, que además aparecen como figuras centrales en el afiche, no poseen ninguna relevancia dentro del argumento del film, sólo una conversación final con estos, sumada a otras licencias.

    Un descuido imperdonable en un director que posee una trayectoria considerable para este tipo de fallas.

    Otro tema, que no es menor es la aprobación en diciembre del año pasado, de una nueva ley de salud mental. La Ley 26657, que busca redefinir el tema de la locura y su tratamiento en Argentina.


    Las claves de la nueva ley

    Desde su primer artículo el nuevo reglamento establece al paciente psiquiátrico como sujeto de derecho y establece que su función es asegurar "el pleno goce de los derechos humanos de aquellas (personas) con padecimiento mental que se encuentran en el territorio nacional".
    La ley, en concordancia con los lineamientos más modernos, considera a la demencia como un problema multifacético, con aspectos históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos. En consecuencia, enfatiza la importancia del trabajo interdisciplinario para su diagnóstico y tratamiento. Este enfoque no solo incluye a psiquiatras y psicólogos, sino también a trabajadores sociales, enfermeros y agentes de terapia ocupacional.
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  • La palabra empeñada
    La palabra empeñada es un testimonio poco conocido y de hecho relevante, sobre una parte muy puntual de la vida de Jorge Ricardo Masetti, el único periodista argentino, que cubrió, (entre abril y mayo del 58), la guerra de liberación de Cuba en Sierra Maestra, en representación de Radio El mundo. Realizando entrevistas claves tanto a Fidel Castro, como al Che Guevara, materiales, con los que a posteriori escribió “Los que luchan y los que lloran”, su único libro.

    Esa experiencia lo llevo a establecer una relación de compromiso político y afectivo, con la persona del Che y con su proyecto político. Por lo que crea Prensa Latina, una agencia de noticias, que no sólo tenía su representación en Latinoamérica, sino en Europa, en las cual participaron entre otros Rodolfo Walsh, Gabriel García Marqués y Rogelio García Lupo. De la cual de aparta, ya que la prensa tampoco escapa al fenómeno del “sectarismo”.

    A posteriori, sus ideales lo llevaron a participar en la guerra de liberación de Argelia, para participar finalmente en el frente de avanzada del Che en la Argentina, (Operación Sombra) bajo el nombre de” Comandante Segundo”, para desaparecer en la selva de Salta en 1964.

    Cuatro años de investigación, un considerable material de archivo, sumado a muchos testimonios, entre los que se encuentran los de su segunda mujer Conchita Dumois, el cual de algún modo funciona como eje en la estructura, ya que es refrendado todo el tiempo con imágenes.

    Un prolijo trabajo, destinado a dar a conocer una historia y de paso despejar tergiversaciones, que habla de un aspecto determinante en la vida de Jorge Masetti y de hecho, en la historia de Argelia, y en el frustrado avance revolucionario en la Argentina.

    La palabra empeñada pretende ser una demostración que a modo de metáfora da cuenta de aquello que un hombre suele jugarse por un ideal, en este caso, la vida.
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  • El dedo
    El dedo
    Leedor.com
    Realismo mágico en el Cerro Colorado

    “Caminiaga Santa Elena, el churqui Rayo Cortado, no hay pago como mi pago, viva el Cerro Colorado…”

    Don Ata

    El Dedo fue una de las gratas sorpresas de Pantalla Pinamar. La historia fue construida en base a varios acontecimientos casuales y podría ubicarse dentro del género de la comedia negra.

    Un poco de historia para otro film

    Sergio Teubal estaba viajando por la ciudad de Córdoba (casi en la frontera de Santiago del Estero), más precisamente en una localidad llamada Santa Elena donde se encuentra el Cerro Colorado, escenario muy caro a nuestro a nuestra cultura antropológica y popular, por sus cavernas llenas de jeroglíficos de los indios comechingones y por estar ligada a una figura de nuestro mejor folklore, ya que en ese lugar yacen los restos de Atahualpa Yupanki. Y donde además está la que fuera su casa, un lugar donde este maestro solía pasar mucho tiempo.

    Quien conoce estos parajes del interior de nuestro país sabe que allí se tejen historias, que se van pasando, de generación en generación oralmente, y que a posteriori se convierten en leyendas, donde cada uno de sus habitantes con el correr del tiempo suelen contribuir a irlas enriqueciendo con el aporte de su propia subjetividad.

    Retomando…en ese recorrido, Teubal se encuentra con un artesano de cobre, que comienza a charlar, porque de hecho en ese lugar eso es un hábito, (ya que el tiempo corre de otra manera) y le cuenta al pasar, que acababa de pasar un escritor, que estaba trabajando sobre una historia absurda y desopilante. El tema es que, este señor sólo sabía la mitad de la historia, no obstante, le supo dar el apellido, un tal Assardourian. La historia obviamente es la historia de un dedo. Teubal regresa a Gral. Belgrano, donde estaba parando, y se le ocurre ir a comer algo al viejo Munich, un lugar típicamente alemán. Antes de retirarse le entregan un diploma firmado por el mismo apellido, pregunta quién es, y este resulta ser el hermano del dueño, lo ubica en Buenos Aires, encuentra su libro, lo compra por internet y decide hacer el film. Bendita cibernética!

    Esta comedia costumbrista marca un paso más allá de lo que es una comedia, un paso muy bien dado. Bajo un estilo propio, sin ninguna necesidad de efectos “especiales” se concentraron en contar una historia particular, con una desgarradora honestidad, que hace, que el espectador se pregunte. Si dicho relato es real o absurdo, a lo que su director responde, que es en todo caso “un absurdo latino”.

    El Dedo inicial estaba en un almacén - cantina del cerro Colorado, y pertenecía a un carnicero, que se lo había cortado accidentalmente, y lo había guardado pensando que a futuro de lo pegarían.

    El film transcurre en 1983, en pleno regreso de la democracia y la historia da cuenta hasta qué punto pueden llegar los habitantes de un pueblo, empujados por el dedo índice del soltero más codiciado del pueblo. Mientras este dedo descansa en el frasco de un almacén, hará del pretexto perfecto para lograr descubrir las razones de un asesinato; renovar la fe de los escépticos, revivir historias de amor y desde ya, movilizar a todo el pueblo del Cerro Colorado.

    La historia, que merece ser vista es el primer largo de su director y cuenta con una acertada selección de actores, con un buen manejo de los registros coloquiales, con excelentes actuaciones, y con escenas insospechadamente audaces, que no por pacatateria conviene describir, porque es mucho más divertido disfrutarlas.

    Se podría pensar, que El Dedo es un film que contribuye a mostrar realidades que nos pertenecen, al margen de la comicidad, que estás imágenes susciten en el espectador. En primer lugar porque muestra otra cara de un cine, que puede entretener y a la vez estar bien hecho, y en segunda instancia, porque permite revivir historias de una época muy rica en Latinoamérica, literariamente hablando y pensar en esa realidad que compartimos, con nuestros hermanos latinoamericanos, y recordar a un Macondo de García Marquéz, a un Rulfo y revivir ese tan debatido “Realismo mágico”, marca de una generación de escritores, que tan presente se encuentra hoy, en una ficción muy cercana a la realidad de esos, y otros parajes del interior de nuestro basto país.
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  • Le quattro volte
    El sentido del tiempo: Pastor, chivo, árbol, carbón…

    Angelo es un pastor de cabras, que vive en un pueblo de la Calabria. Todos los días lleva a pastar a sus animales y regresa al atardecer, una tos seca lo acompaña y le impide moverse.
    Por las noches toma una mezcla de hierbas, (con oración incluida) que le prepara una mujer, que hace el trabajo de limpieza en la iglesia. Hasta que un día pierde esa medicina por el camino e inevitablemente muere.

    Este primer personaje es el pretexto que utiliza su director para crear una estructura polifónica y circular que le permita hablar de los ciclos de la vida, de los ciclos de la naturaleza, donde en última instancia: “nada se pierde y todo se transforma”.

    Un pueblo casi medieval es el contexto donde se desarrolla la historia, donde están presentes sus rituales, sus trabajos, sus anónimos habitantes. Porque los tres personajes restantes serán un chivo blanco, que muere prematuramente, en el bosque, un árbol (pino), que participa de un ritual hasta, que es talado por sus habitantes y deviene en madera, y esta, en una gran pira, que a su vez deviene en carbón.

    Un documento vital construido poéticamente, cuya estructura da cuenta de un guión preciso, de mucho trabajo en todos los sentidos, de una excelente fotografía y montaje realizado solamente con el sonido natural de las voces, que en él aparecen.

    La existencia, en casi todas las concepciones religiosas, tal y como aparece en el campo del devenir, sólo adquiere sentido, si podemos vivir nuestra vida, de manera tal, que podamos repetirla.

    Y esto adquiere sentido en una concepción circular del tiempo, siempre y cuando no haya sólo repetición, sino progreso espiritual. Sólo así la historia adquiere sentido, así como cada suceso y cada momento.

    Lo cierto es que ni las personas (salvo unas pocas), ni los animales, ni los árboles deciden cómo ni cuando morir.

    Una narrativa poco convencional y rigurosa hace de estas cuatro únicas voces, un poema visual, para disfrutar y reflexionar.
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  • Que 'la cosa' funcione
    Cada vez que asistimos a un estreno de Woody Allen, (y este es su film número 40 de los 41, que tiene en su haber) hay siempre una esperanza de talento: es innegable que ha sido y sigue siendo ese genio que dirige sus propios guiones, que los actúa directa o indirectamente, y mantiene un estilo con el cual ha construido una carrera y creado una filmografía, que aprecian sus devotos.

    Desde su primer guión, que escribiera en 1965 para What`s New, Pussycat? (1965) de Clive Donner, su cine adhiere a un particular modo de retratar la realidad, donde implícita o explícitamente habla de sí mismo y, cuya base es el diálogo que surge en las relaciones de pareja, y alrededor de la gente que conoce, lo que permite el filtro de los aspectos personales, para enriquecer la sicología de sus personajes.

    Del mismo modo que incluye siempre a personajes públicos de la sociedad norteamericana, pertenecientes a diferentes ámbitos del espectáculo, de la ciencia, del psicoanálisis, de la filosofía o de la literatura.

    Bastaría recordar la maravillosa aparición por televisión de Primo Levi, “Somos el resultado de nuestra elecciones…. Donde operaba, por una parte el azar y por otra la certeza, de lo que el sujeto hace para y por sí, nadie puede hacerlo por él… ni Dios, ni ningún “otro”) de Crímenes y pecados (1989)

    Tan presente hoy, incluso tangencialmente, y en referencia a la política, en la figura de Bush en cera, que permite (antes y después de cada llegada de los padres de la novia) realizar, una exacerbada crítica en tono de parodia, sobre a la religión y sus creencias.

    Que “la cosa” funcione es la historia de Boris Yellnicoff, de hecho el alter ego de Allen, un experto en física cuántica, que estuvo cerca de obtener el Premio Nobel, y que tiene una idea muy negativa sobre el género humano en general, a la vez que posee un gran complejo de superioridad respecto de sus semejantes. Un tremendo pensante que habla sin parar de estas cuestiones y que sufre de pánico.

    Azarosamente se cruza con una joven que aparece algo así como detrás de un árbol, obviamente bella. Ella le pide la aloje hasta que consiga un trabajo. Ergo, final previsible, primero 30 minutos aburridos, verdadero cliché de estas situaciones típicas de comedia, hasta que aparece la madre, y la acción comienza a repuntar.

    Como casi todos los films de Allen este es otro pequeño documento de las relaciones entre grupos de parejas que habitan en Nueva York, lo que invariablemente remite a hablar de problemas que tipifican a ese momento de la realidad, donde sus planteos, no son otros que su propia visión de la vida, siempre con una intención de relacionar la ficción con la realidad, comienzo y cierre de un film, donde se impone un relato en primera persona, con un diálogo frente a frente con los espectadores. Cuyo referente sigue siendo el propio Woody, quien pertenece a la ciudad de Nueva York, tanto o más que la estatua de la libertad.

    La vida, la muerte, el sexo, la religión, las uniones alternativas, son los temas alrededor de los cuales giran sus diálogos o largos monólogos.

    Esta vez, su título más que una metáfora es una frase a la que alude el personaje al comienzo y al final de su historia. Y que remite a cómo debemos aprovechar los encuentros azarosos de nuestra vida, en todos los sentidos, y vivir intentado, que “la cosa”, la relación, que establecemos funcione, sin forzarla demasiado, porque en todo caso, el hecho de que deje de fluir, implica, que surgirá “otra” en reemplazo de esta. Ya que la adaptación a los cambios contribuye a agilizar ese disfrute, mientras se pueda. Y que en todo caso “la flexibilidad” viene a constituirse en un preciado bien, al cual cualquier persona sensible e inteligente debe aspirar, si desea aprovechar, lo que la vida le ofrece.

    Que “la cosa” funcione, es una comedia optimista, con excelentes actuaciones (Larry David, Evan Rachel Wood, Patricia Clarkson) densa al comienzo, algo más que un entretenimiento para sus fieles adeptos.
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  • Amateur
    Amateur
    Leedor.com
    Videografías de circulación familiar

    Frenkel hace un racconto, casi en forma de video clip previo, de la historia del súper 8, con humor, sensibilidad y creatividad, con el objetivo de contarnos la historia de Jorge Mario. Un odontólogo, que vive en Concordia, Entre Ríos, quien a los 10 años había presenciado la filmación del western pampeano “Martín, el gaucho” de Jacques Torneur.

    Actualmente a los 70 años de edad y 40 años después de la realización de su western amateur, al que denominó “Winchester Martín”. Con la misma energía y predisposición para hacer cosas, este inusual y prolífico autodidacta está dispuesto a filmar su propia remake.

    En un Congreso de Super ochistas ideado por su director, aparece entre otras, la figura de Mario, que dará lugar al relato sobre su historia.

    El cine amateur hace referencia a un conjunto de registros familiares, vinculados a la vida privada, realizados con tecnologías masivas por cineastas no profesionales.

    Es un cine que nace en el hogar, sin ningún reconocimiento académico, y sin pretensiones de rédito económico. Esta hecho sólo por el puro placer de atrapar el paso del tiempo capturando aquellos instantes/ imágenes felices de la vida, como son ver crecer a los hijos, los cumpleaños, los casamientos, los amigos, todos aquello, que forma parte de nuestros afectos.

    Aunque paradójicamente, y no en el caso de Mario esas imágenes estén durmiendo en un cajón o en una caja cualquiera, y jamás hayamos vuelto a verlas.

    De hecho el caso de Mario supera ampliamente al cazador de imágenes familiares, porque además de dejarnos documentos de la época. Mario hace cine y muchas cosas más relacionadas con este o no.

    Es algo así, como un hacedor compulsivo, en el mejor de los sentidos.

    El cine amateur es una práctica, en diálogo permanente con todas las convenciones sociales, estéticas y culturales de la industria del cine profesional, de allí la apropiación, que Mario hace en su western. Y si bien se encuentra reconocida como una práctica menor, estas producciones dan cuenta del proceso histórico y social, de la representación audiovisual.

    El cine amateur es también la resultante de un cruce, entre las tecnologías cinematográficas y la memoria de la clase media, y en consecuencia, las videografías populares, son el producto de una sumatoria, entre la tecnología digital, la sensibilidad (que en amateur- film, abunda) y los imaginarios populares.

    Amateur es un pequeño documento de la memoria, de un grupo de potenciales cineastas autodidactas, en cuya multiplicidad de imágenes, siempre se rescatará alguna, que haga espejo con el espectador, rozando suavemente algún recuerdo escondido, por donde seguramente se escapará, quizá algo más que una sonrisa.
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  • Mis tardes con Margueritte
    Es la historia de un hombre y una mujer que se encuentran una tarde cualquiera en el banco de una plaza. Uno cuenta las diecinueve palomas que caminan a su alrededor y el otro las va señalando por su nombre.

    El tiene alrededor de 50 años y ella 95. La ingenuidad de él, sumada a un cierto analfabetismo, hace de este encuentro algo inusual y poético.

    Ella ha sido una científica que vive en un asilo para ancianos, y es mantenida por un sobrino desde Bélgica. Su vida hasta ese momento han sido sus libros, de los cuales vive rodeada. El amor por la literatura de Margueritte y el desconocimiento absoluto de Germain hacen, que a partir de esta aparente dicotomía, se construya un vínculo afectivo basado en él descubrimiento de la misma.

    El primer puente entre ambos será la lectura de "La Peste" de Albert Camus, un pasaje donde las ratas van invadiendo un edificio. Allí Germain imagina la escena y va surgiendo en él una sensibilidad escondida.

    El relato va y viene del presente al pasado, mediante flashbacks, que muestran una niñez de abandono emocional, tanto por su madre, como por la escuela.

    Jean Becker (Conversaciones con mi jardinero, La fortuna de vivir) da cuenta en su filmografía, de una voluntad de elegir historias sencillas, en este caso pueblerinas, casi detenidas en el tiempo, alejadas del ritmo de un mundo globalizado, donde sus criaturas son dueñas de sentarse a charlar en una plaza, de compartir con los amigos en la taberna, de vivir en parte del cultivo de una pequeña quinta en su casa…. De ese mismo modo, “pueblo chico, infierno grande” un niño puede detenerse en una edad como persona ávida de conocimiento. Al cual no tuvo acceso, y creer que no sirve para nada, porque no tuvo la suerte de tener los maestros adecuados, o porque nació en una familia disfuncional.

    Quizás por esa misma razón, un niño, que no es amado tiene aún todo para descubrir y aprender.

    Mis tardes con Margueritte es un film de esos, de los que una se retira inevitablemente con una sonrisa, porque eso es lo que pretende arrancar, una cálida y suave emoción, donde se habla del amor, aunque también se muestre como contrapartida a la violencia. Y donde predomina la esperanza, de que nunca es tarde para aprender, ni para construir una relación basada en el amor y el respeto mutuo. Y que la solidaridad también es posible.

    Con una madre un poco estereotipada, y con una novia idílica y bella, como todas las partenaires, a las cuales nos tiene acostumbrados en casi todos sus trabajos Depardieu. (Quien tiene alrededor de 150 films en su haber) La tête en friche es una historia al borde de una fábula, con un hermoso final. Un film recomendable en todos los sentidos, además de una cuidada adaptación de la novela homónima de Marie- Sabine Roger.
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  • El hombre que podía recordar sus vidas pasadas
    El reencuentro con los espíritus que amamos

    El hombre debe percibir que vive en un mundo que en cierto sentido es enigmático. Que en él suceden y pueden experimentarse cosas que permanecen inexplicables, y no tan solo las cosas que acontecen dentro de lo que se espera. Lo inesperado y lo inaudito son propios de este mundo. Solo entonces la vida es completa. - C.G Jung.

    Es posible que, el cine, (como el arte) sea para Apichatpong Weerasethakul, y desde sus comienzos, infinitamente grande e incomprensible, lo que no podemos negar es que al mismo tiempo sea sutilmente irónico y profundamente poético.

    Apichatpong Weerasethakul es un cineasta radicalmente independiente, que acaba de recibir la Palma de Oro de Cannes por El hombre que podía recordar sus vidas pasadas, por un Jurado presidido por Tim Burton. La película fue lanzada este jueves en cinco salas de Buenos Aires.

    Sabemos, que cada film crea su propio universo. Y en este sentido el mundo en que se mueve el Tío Boonmee es un paradigma de esa construcción, ya que le entrega al espectador ese universo mágico y sus fantasías, jugando con la luz, con las fuerzas ascendentes, con absoluta inocencia y bondad.

    Esa es la estrategia que utiliza Apichatpong Weerasethakul para contarnos la historia de un hombre que vive en el campo, entre la selva y las montañas. Sufre de una insuficiencia renal aguda que lo obliga a dializarse todos los días. Y mientras cena con una especie de enfermero, y charla con su hermana con el objetivo de convencerla, para continuar su tarea en el campo. De pronto, sutilmente y en paz emergen de la oscuridad, primero, el fantasma de su mujer muerta y luego, el de su hijo desaparecido hace años en la jungla, hoy casi un gorila perfecto.

    Luego de meditar sobre lo que representa la vida y la muerte, tanto para los vivos, como para los muertos, decide finalmente llevar a su familia a una cueva, debajo de la cima de una colina, reconociendo ese espacio, como el lugar donde nació.

    En un mundo desvastado por grandes sufrimientos, y en la continua búsqueda de un sentido espiritual, las conversaciones de Bonmee con estos espíritus que regresan de la muerte para hablar con sus seres queridos, da cuenta de elementos tomados del Budismo, a la vez que alude a la modernidad. En un quiebre continuo entre ésta y la tradición. Y entre los objetos propios de ambas, como la escena que muestra a un monje que duerme en un templo, y que de paso controla su celular. Pero dentro de esa modernidad, el autor, también parece interrogarse.

    Hace un tiempo un monje le obsequió a Weerasethakul, un libro de su autoría, titulado, "El hombre que podía recordar sus vidas pasadas", cuyo relato se centra en Bonmee, y en su capacidad de recordar sus anteriores vidas trascurridas en ciudades del noroeste de Tailandia. En el 2008 Weerasethakul escribe un guión inspirado en la reencarnación de Bonmee, a la vez que inicia un viaje a través de la aldea de Nabua (ocupada por el ejército, entre los 60 y los 80, con el fin de replegar los grupos de filiación comunista). No obstante no encontró vínculo alguno. Por lo que se decidió a investigar sobre su historia y a documentar el paisaje. Allí surgió su proyecto Primitive, que propone re imaginar esa pequeña aldea de Tailandia, donde parece, que tanto las ideologías, como los recuerdos habían desaparecido.

    Primitive se acompaña de diversos videos, un libro y una serie fotográfica, que Apichatpong Weerasethakul realizó en Nabua como impresiones de luz y memoria, entre los que destacan: Nabua (Nabua); Making of the Spaceship (La construcción de la nave espacial); A Dedicated Machine (La dedicación de una máquina); An Evening Shoot (Tiros al caer la noche); I’m Still Breathing, 2009 (Todavía respiro) y Nabua Song (Canción de Nabua).

    A partir de esta propuesta artística surge la elaboración del filme, desde esos restos o rastros de archivo, que pertenecieron a relaciones cotidianas, y que tanto el arte como el cine busca sacar a la luz.

    A diferencia del cine fantástico, donde hay una lucha entre el bien y el mal, o de la ciencia contra la divinidad, en El hombre que podía recordar sus vidas pasadas ese aire sobrenatural se centra en la aparición de los fantasmas o en la historia de la princesa que enamorada de su reflejo en el agua se convierte en pez.

    Hay una magia y/o una creencia en ese sentido y en todas las facturas de los rubros cinematográficos. Pero esa magia apunta a mostrar también a personajes de carne y hueso, que sufren su karma, aquel que cargamos todos, y que traen a sus seres queridos mediante el recuerdo, que es en última instancia, el único modo de atraerlos hacia nosotros.

    “¿Dónde debería ir a buscarte mi espíritu? – ¿al cielo? – No, el cielo está muy devaluado”.

    Los espíritus siempre permanecen al lado de las personas que nos amaron, ellas no necesitan recordar… están.

    Un film para ver no con la idea preconcebida de entender todo lo que puede plantear, sino para disfrutar de unos diálogos inteligentes cargados de la ironía que impone la realidad; de una fotografía impecable sumada a una singular búsqueda estética, en sus transparencias, en sus contraluces y en la búsqueda de un tipo diferente de luz que quizá se encuentre en el concepto de la reencarnación, que no necesariamente es solamente budista.
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  • El derrotado
    El derrotado
    Leedor.com
    Prisionero de sí mismo

    El Derrotado es un film basado en una novela homónima escrita por Leopoldo Torre Nilsson en los años 50. Publicada recién en el 66, y luego extraviada. De viaje por La Habana, Cuba Javier Torre encuentra casualmente el libro de su padre y decide hacer un film.

    El derrotado suele ser casi absolutamente fiel al texto, en la mayor parte de sus diálogos narra la historia de Julio (Adrián Navarro), quien trabaja en un estudio contable y vive con su mujer Celina (Romina Gaetani) y su hijo de 5 años. Ambos pertenecen a clases sociales un poco distanciadas, él es un jugador compulsivo, que se desespera por las carreras de caballos. Un hombre aprisionado en una situación amorosa y a la vez preso del juego, quien va autodestruyéndose de a poco hasta arribar a la tragedia, luego de haber perdido todo.

    Una producción muy costosa, con una muy buena dirección de arte, donde tanto la reconstrucción de época (los 50), como la actuación de Adrián Navarro y Rafael Ferro, en ese orden, sumada a la sensualidad de Romina Gaetani (su primer trabajo en cine) son los aspectos más destacables del film.

    Esta vez Javier Torre no ha recurrido ni a la literatura de Puig, ni a la de Arlt, ni a la de Borges. Sino, que se ha dado el lujo de adaptar una novela de su padre 61 años después.

    Dijo Javier Torre en la Conferencia de Prensa:

    "La película emocionalmente me movilizó mucho porque yo era niño en esa época, por ello todo el tema de la reconstrucción me produjo mucha nostalgia" enfatizó. Al preguntársele sobre el casting Javier Torre explayó "Fue una serie de casualidades que llevaron a armar ese reparto. A Adrián (Navarro) me lo propuso Pascual (Condito), el representante de Adrián me sugirió a Romina Gaetani que quería incursionar en el cine, y ella para las escenas de sexo me propuso a Rafael (Ferro) que era amigo suyo".

    "Hubo una suma de buenas voluntades para hacer la película, desde mi hermano que no me pidió plata por los derechos de la novela, la predisposición de los actores, la participación desde un comienzo de Condito en el proyecto, y hasta el trabajo digital de postproducción que hicieron los técnicos que, por ejemplo, se tomaron el trabajo de eliminar digitalmente todas las cerraduras que no eran acordes a la época, o el color de los ojos de los actores".

    El cine argentino se vuelca cada vez más al recurso de contar historias, más o menos lineales, pero historias pensadas para que el público no se devane los sesos intentando armar un rompecabezas, que en muchas ocasiones, a pesar del esfuerzo, no lo logra. Algunas veces con más acierto que otras, pero historias al fin.. historias.
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  • El hombre que vendrá
    Sobrevivir al horror

    Giorgio Diritti tiene una particular predilección por contar historias que han transcurrido en pueblos de su país. Así, en Il vento fa il suo giro, 2005, una familia francesa dedicada al pastoreo emigra a Chersogno, para crear una industria de quesos, o Piazzati, 2009, donde reconstruye la historia de una feria desarrollada en la plaza del valle de l'Ubaye en Francia, en la cual niños provenientes de los valles de Stura y Maira del Piemonte, eran “alquilados” (hasta la segunda guerra mundial) para el pastoreo y el servicio doméstico.

    Podría decirse que a Giorgio Diritti le interesa dar a conocer algunas páginas oscuras de la historia de su país, a veces desde un costado más documental, pero siempre con un intenso trabajo de campo.

    El hombre que vendrá es un ambicioso trabajo sobre la masacre de Monte Sole, cuya historia está contada desde la mirada de Martina, una niña de 8 años que no habla, desde que un hermano muy pequeño muere en sus brazos.

    El film apela a la memoria mostrando los “matices” de la historia, posiblemente, con la idea de evitar, que 60 años después, no se repitan estas tragedias.

    Hay un cuidadoso trabajo con documentos y sobrevivientes, con gente que aspiraba a tener una vida normal y de pronto se vio sumergida en algo que le costaba mucho entender. Y que tan bien lo explica Martina, cuando describe con desconcierto e inocencia, al entorno de la violencia: donde aliados, alemanes, partisanos, brigadas guerrilleras del comandante Lupo y fieles a Stalin, finalmente hacen lo mismo: luchar por lo que creen es la verdad y luego matar para lograr sus fines.

    En este sentido Marzabotto ha sido objeto de muchas polémicas respecto a quienes fueron realmente los que perpetraron la matanza, y en qué medida, si los nazis, si la brigada partisana Stella Rosa al mando del comandante Lupo o si los miembros del partido fascista republicano.

    Este es también el objetivo de este film, mostrar al entramado que está detrás de toda guerra, que no está hecha precisamente de buenos y malos, sin olvidar de hecho los grados de la perversidad y sobre todo el anonadamiento de aquellos que son tomados por sorpresa y sobre todo los niños, las mujeres y los ancianos. Los que están lejos de medir e impedir la tragedia.

    En la excelente reconstrucción histórica se destaca la fotografía, la dirección de arte, sumada al acierto de rodar con el dialecto de Bolonia, lo que da como resultado, una mezcla, que contribuye a enriquecer la búsqueda del realismo y a profundizar todo aquello, que dé cuenta de las emociones. Porque a eso apela Diritti. Y el cine y este en particular narra, y muy bien, con la mirada, con los gestos, con esos rostros cargados de creencias, de marcas, de dolores y también de amores.

    Y a esto se suma la música como elemento dramático, cuya banda sonora (de Marco Biscarini) está armada en base a la mezcla de la tradición de la música italiana, que posee por naturaleza esos elementos basados en la ópera, y aquellos pertenecientes a las canciones tradicionales del lugar, como la canción de cuna.

    La macacre de Marzabotto se produce en las noches del 28 y 29 de septiembre de 1944, en una redada sin precedentes llevada a cabo por la SS, casi a la misma hora en que nace el segundo hermano de Martina. Ella ahora deberá enfrentarse al miedo, a ver morir a sus seres queridos y a todo un pueblo. Y a pesar de su mudez y de todo el horror que la rodea, deberá enfrentarse al desafío de salvar a este hombre que vendrá.

    Un crudo relato sobre la realidad, con unas merecidas licencias poéticas, para no dejar de verse y escucharse.
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  • El mundo es grande y la salvación está a la vuelta de la esquina
    Intentar descifrar alguna señal en el juego de tablero más antiguo del mundo es absurdo. ¿Es posible, que esa señal esté en nuestras manos?

    "La vida humana es parecida a los dados; si no sale lo que necesitamos hará falta que el arte corrija lo que la suerte nos envió". Terencio

    Esta es la historia de Alex/Sascha un joven búlgaro, que ha emigrado a Alemania de niño por razones políticas. Acaba de tener un accidente en auto, sus padres mueren, y él queda internado en un hospital, con una amnesia retroactiva.

    Su abuelo Bai Dan llega de Bulgaria y organiza un viaje espiritual para sacarlo de ese estado, con la decisión de ayudarlo a recobrar su identidad. La propuesta es un viaje de iniciación en un tándem, que no sólo lo transportará a su lugar de origen, sino que a medida que va recobrando la memoria y con ella su pasado, lo hará reecontrarse de a poco consigo mismo.

    En ese recorrido por el tiempo y el espacio, donde cruzan medio Europa juegan todo el tiempo al backgammon. Dicha práctica, que simboliza su historia y la de su familia lo hará finalmente aceptar, que el destino es el dado que tenemos en nuestras manos, y la vida es un juego a medio camino entre la suerte y la habilidad. El backgammon oficia también como metáfora de la propia vida, un simple juego de azar, que no siempre es tal cosa sino que, de vez en cuando, también se presta a situaciones inverosímiles o a milagros divinos.

    Seleccionada por Bulgaria para representar al país en los Oscar 2010 en la categoría de film de habla no inglesa, "The World is Big and Salvation Lurks around the Corner", esta adaptación de la novela homónima de Ilija Trojanow comienza con una voz en off, donde por momentos, parece que el relato iniciado a partir de su nacimiento como una chispeante saga familiar, va a ser un retrato de una infancia diferente, disfuncional, quizá más basado en sensaciones, que en hechos puntuales.

    Pero pronto esa impresión se anula y nos subimos a una suerte de road movie, que alterna drama y comedia, pasado y presente, a partir de la cual, vamos descubriendo la vida de Sascha y la huída de la familia de Bulgaria a Italia, en pleno período estanilista. No obstante la sorpresa es que de pronto, esa cruda descripción de la realidad, se convierte en un relato fantástico. Donde las reglas del juego (del cual Dai Ban es el rey en su pueblo) son las del backgammon. Y esa es la verdadera ruta a seguir.

    Nada es imprevisible en la historia, no obstante Komandarev se las arregla, para que la misma no se venga abajo durante las casi dos horas de duración.

    Esta fábula vital a modo de drama intimista y emotivo, muestra al siempre genial Miki Manojlovic ( Underground - Gato Negro, Gato Blanco – La Otra América) y más recientemente en el 25º Festival de Mar del Plata en Entre Nosotros / Just Between Us / Neka ostame medju nama Us de Rajko Grlic, una coproducción de Croacia- Servia y Eslovenia. El personaje del nieto (que en la novela es el sobrino) es Carlo Ljubek, a quien tanto la mirada, como la abundancia de planos fijos favorecen felizmente su actuación. Ambos conforman una dupla de carácter épico, donde deben seguir unidos, para poder salir adelante y darle curso al happy end.

    Si bien el film está dirigido con solvencia. Es una pena, que no le deje nada librado a la imaginación del espectador. No obstante tiene afortunadamente muchos más aciertos que errores.

    Vivimos en un mundo al parecer saturado de dificultades donde, dados los avances tecnológicos, la comunicación tendría que ser casi perfecta. Lo cierto es muchas veces quedamos bollando en la superficie, solos, sin atrevernos a bucear un poco, para saber cómo “debemos vivir nuestras vidas”.

    Los que piensan encontrar en este film un buceo complejo, encuentros inesperados, una compleja psicología de los personajes y mucho trabajo como espectadores para descifrar la historia, están en el camino equivocado. La filosofía a la que adhiere “El mundo es grande..” es a la del juego más antiguo de la historia, el backgammon, típico de la zona de los Balcanes, donde se suma al viaje como elemento histórico de catarsis y cambio.

    Stephan Komandarev, ha tratado de llevar a la pantalla una historia sencilla, que habla de superar los obstáculos con humor y “donde absolutamente todo es posible”, hasta encontrar un autito escondido casi 20 años atrás detrás de una piedra.

    ¿Y por qué no? Si absolutamente todos los libros más vendidos de autoayuda están centrados en esa posibilidad, como “el secreto” para conseguir todo lo que deseamos, basta con desearlo y desde ya… ¡imaginarlo e imaginarse!

    El libro

    Por su parte, Ilija Trojanow, su guionista publicó en 1966 su primera novela, con grandes rasgos autobiográficos, Die Welt ist groß und Rettung lauert überall (Hanser, 1996; en 1998 se publicó la traducción española con el título de El mundo es grande y la salvación acecha por todas partes). A esta la siguieron otras novelas de viajes, como Hundezeiten (Hanser, 1999), An den inneren Ufern Indiens (Hanser, 2003) y Zu den heiligen Quellen des Islam (Malik, 2004). Autor de El coleccionista de mundos -recientemente traducido al español y publicada por Tusquets-, libro que ha vendido ya más de cuatrocientos mil ejemplares en Alemania desde que fue elegido como la mejor novela del 2006, y galardonada con el premio de la Feria del Libro de Leipzig. Siete años necesitó para escribir la biografía novelada de Sir Richard Burton, famoso explorador inglés del siglo XIX, narrada desde diferentes puntos de vista, también por el africano que guía la expedición. Una acrobacia de la mirada y un desafío del lenguaje, posible para alguien como Trojanow, que habla cinco idiomas, y cuya infancia y juventud transcurrió en Kenia e India. Y a quien se lo considera un narrador contemporáneo en lengua alemana con un gran gusto por la fabulación, y que como pocos han abordado con un espíritu tan lúdico y original los grandes acontecimientos de la historia europea más reciente.

    Existe por lo tanto una pasión y una experiencia vital en esta temática por parte de su guionista: ”Para mí lo más importante no es el viaje desde casa al extranjero, y luego el retorno, sino la experiencia de ser extranjero en tu propio país, desde el punto de vista lingüístico…” A lo cual agregaría, extranjero, en el modo de percibir y vivir el mundo.

    Bai Dan realiza con su nieto un viaje de retorno a sus orígenes, por eso alude a un itinerario mítico, como es la Ruta de la Seda, aunque esta no sea la ruta abordada por ambos.

    Podría ser una justificación pensar en que Stephan Komandarev ha respetado en su adaptación el espíritu del texto literario, lo cual no ha sido una elección muy feliz. Sería algo así como en la Argentina respetar en una adaptación El vestido rosa de César Aira. O la obra de Angélica Gorodischer, como lo hizo acertadamente María Victoria Menis en la Cámara Oscura. Argentina/ Francia ,2008.

    Cargado de las mejores intenciones y acompañado de una maravillosa fotografía, que invita a viajar “El mundo es grande y la salvación esta a la vuelta de la esquina” es un film de perfecto entertiment, que no casualmente lleva acumulado varios premios del público. ¡Vamos por eso!
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  • La vieja de atrás
    A Pablo José Meza le interesan los estados extremos de la vida: la niñez y la vejez. Y en ambos casos se ocupa de hablar tanto de la comunicación, como de la incomunicación entre las personas. Aquello que los aglutina, quizás como una marca para toda la vida, y aquello a lo que sólo la soledad y la necesidad de sobrevivir los acerca, no sabemos por cuento tiempo.

    Me refiero a la temática de sus dos films, Buenos Aires 100 Kms (2005) y ahora su segundo largo La vieja de atrás o (la vieja del 9 B).

    Un joven de La Pampa intenta seguir estudiando medicina en Buenos Aires, mientras busca trabajo y reparte volantes. En frente del departamento que alquila vive una mujer mayor con un pájaro. Un desperfecto en el ascensor dará lugar a un ofrecimiento: la mujer canjeará al joven, alojamiento y comida, por un poco de charla al levantarse y un poco más, antes de dormir.

    Una cámara lenta, morosa muestra la cotidianeidad con inmensos primeros planos, que se detienen en un fuego, una jaula, una pava, mientras el relato avanza (sin música extradiegética) cruzando el ámbito oscuro de lo privado, con el bullicio de la gran ciudad, sumado a un obsesivo trabajo, focalizado en la descripción de la imagen y el sonido.

    El adentro y el afuera son implacables y ambos dan cuenta, de que la comunicación cuesta y mucho. Que encontrar interlocutores válidos es casi una utopía, y Meza lo hace mostrando estos universos casi irreconciliables, con verosimilitud y un cuidadoso manejo de cámara, pero apoyándose en dos excelentes actuaciones, donde se ve claramente un inmenso esfuerzo, para que el espectador pueda sentir, la sicología de sus personajes. Sus dudas, sus temores, sus resquemores, las sensaciones de asco hacia lo desconocido, su naturalidad y sus necesidades.

    Marcelo quiere continuar su carrera y Rosa pretende llenar el vacío de su vida con la presencia de éste. Pero la distancia entre ambos deseos se acrecienta. Una familia que espera al joven para ayudar en el campo y una anciana frustrada con demasiadas neurosis, tantas como tiene la vida misma traducida sin artificios, más aún, con una descarnada austeridad.

    Mientras un televisor permanece prendido con la información de un noticiero, como un modo de hablar de la realidad y de “la realidad” de estos y otros seres humanos con vidas semejantes, Ay Soledad suena y se escucha, que…la vida es un destino sin vuelta…
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  • Los bastardos
    Los bastardos
    Leedor.com
    Ganadora en Mar del Plata hace un par de años, película dura de Amat Escalante sobre los ilegales y las fronteras.

    Daños Colaterales. “Siento que Los Bastardos formo parte de mi, de ciertas consecuencias de mis experiencias y circunstancias de vida, que estaban fuera de mi control. He vivido casi el mismo tiempo en E.U.A que en México. Mi papá cruzó la frontera como ilegal antes de que yo naciera, y se lastimo las manos. Me ha contado esta historia muchas veces, y de alguna manera me pareció extraño el tener que saltar una valla y arriesgar tanto ¿y para qué? Otro familiar cercano cruzo la frontera arrastrándose por una alcantarilla durante 12 horas. Imagino que estas son las semillas de algo que terminó en Los Bastardos, junto con muchas otras experiencias que he escuchado. El guión fue escrito junto a mi hermano Martín, a la distancia…”
    Amat Escalante

    La experiencia de la violencia, no es un hecho neutral, ya que está hecha por individuos o por instituciones. Por lo tanto no es una tara biológica, ya que los hombres no son animales malvados, pero muchas veces, ésta no puede ser tratada, ni interrumpida y allí es donde a veces se produce la tragedia, y los daños colaterales, que ésta genera.

    Los Bastardos es la historia de un hombre y un muchacho, que interpretan papeles similares. Pero que son sobre todo personas/jes, que se desplazan sobre ese gran escenario de la violencia, que son las fronteras, con esa quietud, esa expectativa de la nada, ancladas en un sin lugar, estático y minimalista, como las tomas fijas de la narrativa de Escalante. De algún modo indirecto una alegoría, parecida a los nombres de sus personajes: Jesús y Fausto. Una dicotomía, que se continúa en los dos mundos que muestra el film.

    El de la miseria, el hambre, la desprotección y la incertidumbre del mañana representado por los ilegales, y el de una mediana burguesía, que pretende salir del infierno a través de una opuesta estructura económica y social. Pero que realmente sobrevive con la misma soledad y desesperanza, donde lo único que los une es el espanto, la desidia, la confusión y el crack.

    Su director, co-guionista y co-montajista Amat Escalante vivió indirectamente a través de su padre y un familiar, la experiencia de cruzar la frontera como ilegal. Y eso es una marca, que ha trasladado a su film. Y es también uno de los daños colaterales, que sirvió de motivación a su director para hacer su segundo largo.

    El film comienza con los créditos iniciales en negrita, despojados, minimalistas, alternados con planos fundidos en rojo y ya aparece la tensión. Aunque la primera escena sigue a dos hombres en lo que parece es una gran cañada, casi en tiempo real, lo cual no molesta, sabemos que estamos en la periferia y que esos dos hombres no van hacia una casa, mucho menos hacia un hogar, en todo caso van a la deriva.

    Amat Escalante hace un cine, que no es fácil de digerir. Es como esos platos, que una sabe, que pasarán su factura a posteriori, pero que es importante haberlos probado.

    ¿Por qué? Porque no sólo es un cine diferente, absolutamente despojado de convencionalismos, casi tan brutal, como brutales y humanas son las pulsiones, a las cuales se entregan sus personajes, afectados por sus realidades, y por las consecuencias del consumo de la droga. (Otro daño colateral aunque voluntario). Ocurre además, que Los Bastardos está muy bien hecho. Todo está logrado: Clima, imagen, sonido, guión, fotografía. Lo cual no implica que sea un cine para que el espectador consuma alegremente. Porque afecta… ya que da cuenta de la realidad.

    De hecho hay al menos una docena de documentales, que tratan este tema, y que son desgarradores. Pero esto es una ficción. Fausto y Jesús entran en la casa de una mujer que acaba de estar sirviéndole la comida a su hijo, con quien se comunica en forma elemental. La soledad, la impotencia, la sumisión y la droga harán que ella interprete la intromisión de ambos, como una venganza de su marido. El poco conocimiento de la lengua extranjera sumada al consumo de crack, dará lugar a que las pulsiones más bestiales se disparen.

    Escalante no cree que los hombres sean paradigmas de bondad o maldad, sino que a veces dependiendo de las circunstancias que los rodean, pueden interpretar el papel del diablo o de Dios, aunque quizás nunca lleguen a saberlo. Es provable que de allí provenga la analogía de la elección de sus nombres.

    Lo cierto es, que no puede negársele el mérito de mostrar, que las violencias se remiten una a la otra, y que Siempre una forma de violencia está hecha a imagen de otra.

    La escena final se detiene en el rostro de Fausto cosechado frutillas, mientras las lágrimas caen en un rostro marcado no sólo por el sol, sino por los daños colaterales e irreparables, que dejan las tragedias.

    Premios y Festivales

    Estreno mundial en Selección Oficial Un certain Regard Festival de Cannes

    Mejor película Latinoamericana - Festival de Mar de Plata. (2008)
    Segundo premio de la Crítica Internacional - Festival de Cine de Lima.
    Mejor película - Sección Nuevas Visiones, Festival de Cine de Sitges
    Mejor película - Sección Largometrajes mexicanos, Festival de Cine de Morelia
    Mejor director - Festival Internacional de Cine de Bratislava
    Premio especial del Jurado - Courmayeur Film Noir Italia
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  • El perseguidor
    El perseguidor
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    El perseguidor es un relato circular, que comienza y cierra con una pareja arrastrando lo que suponemos, es un cadáver, mientras observamos que ambos están llenos de sangre. A partir de allí se van produciendo pequeños raccontos. donde nos enteramos que él es neurocirujano; que un paciente ha muerto en una situación confusa; que ella es arquitecta; y ya de regreso en la ciudad, que tienen una hija, una nieta y que ella tiene un amante.

    Si bien el filme logra por momentos un muy buen clima, éste no alcanza. Ya que el abuso de la cámara no justifica la falta de enfoque, el fuera de foco o la falta de pulso de “una cámara-rográfo” que está muy lejos actuar como voyeur, ya que éste se supone concentrado en su objeto de deseo. Aunque el director insista en mostrar los dos registros.

    Al margen de que, contradictoriamente en los diálogos, se mueve muy bien en la zona de la elipsis, de aquello de lo que no se habla.

    Si hay un flashback, está de más un cartelito que anuncie “tres días antes” (creo). Más si desea mantener un clima de suspenso y de caos.

    En los años 80, Brian De Palma tocó este tema, aunque desde otra propuesta, en Doble de cuerpo (Body Double), con Melanie Griffith como protagonista. En 1989 el cineasta francés Patrice Leconte mostró a un voyeur enamorado en su film Monsieur Hire; protagonizado por una muy joven Sandrine Bonnaire y Michel Blanc, en el papel de Monsieur Hire. Y recientemente, el director austriaco Michael Haneke mostró su perspectiva en “Caché”, una producción franco-austriaca estrenada en el 2005.

    Omito las comparaciones con Lars Von Trier y los que se identificaron con Dogma 95. Pero llevar una cámara escondida entre las ropas y perseguir a las personas, para imaginar cómo pueden ser sus vidas o los secretos que esconden, resulta casi un juego que desde niños todos hemos hecho o hacemos. El mirón o el observador, si bien no actúa directamente con lo observado, tampoco acude al vértigo, porque se marea y marea.

    A pesar de la excelente actuación de Marita Ballesteros y de un muy buen desempeño actoral de Alejo Mango, el espectador termina con un insufrible dolor de cabeza, que no deviene de la persecutoria filmación, ni del misterio a veces logrado, sino desde un innecesario movimiento de cámara.

    Siguiendo el linaje de Pablo Fendrik, en la búsqueda de tensión, o en la apropiación de algunos elementos del thriller, con menores elementos de violencia, e intentando alejarse de las convenciones de género, Victor Cruz, con ésta, su ópera prima tiene que rever algunas cosas para su próximo filme, que no obstante, logra encontrar bastante de lo que persigue.
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  • 4 3 2 Uno
    4 3 2 Uno
    Leedor.com
    Cuatro amantes frente a la muerte

    Frente al ensordecedor silencio del mar, afloran las preguntas: ¿cómo abordar un duelo? ¿Qué dan por sentado sobre la muerte? ¿Qué diferentes estados se transitan con respecto a un mismo duelo? ¿Qué sentimientos ocultos aparecen? ¿Por qué se creen sentir cosas que no se sienten pero dicen hay que sentir y las hacen propias? ¿Qué vibraciones insospechadas podrían llegar y cambiar de lleno su idea de la muerte?

    432 Uno, es el relato de cuatro mujeres, que deciden ir juntas a una playa a la que el amante de todas solía concurrir. La idea que las convoca es esparcir sus cenizas entre la arena.

    Una producción independiente, con una muy buena fotografía, que trabaja con primeros planos segmentados, casi como un collage en contraste con una imagen de la inmensidad del mar, de su horizonte y con un constante ruido del mismo. Casi como una dificultad sonora, que hace difícil escuchar los casi nulos diálogos que se establecen entre ellas.

    Filmada en su mayoría en blanco y negro, el color aparece por instantes, y a veces coinciden con la puesta del sol. Del mismo modo, que aparece un niño que juega con una ellas y del cual no hay referentes.

    Dos visten de negro y dos de blanco y aparecen en la primera escena en cuatro reposeras frente al mar, casi mudas, con sus anteojos negros y sus sombreros.

    En un intento por dar cuenta del sentimiento de duelo que cada una aborda de modo diferente, un saxo suena, mientras el espectador imagina la historia de Diego con estas mujeres.

    Hay un juego interesante entre la luz y la sombra y en el modo de captar cada recorte del cuerpo, cruzado a veces entre las ramas de una vegetación seca, que se encuentra a unos metros de la playa.

    Con actuaciones desparejas y a pesar de un clima que no logra siempre la misma intensidad, este film de Mercedes Farriols es una apuesta valiente a un cine de autor, que remite a dar cuenta de una construcción inusual del género. Y donde su directora al final del film, se da el gusto de cantar un cha- cha- cha de su autoría.
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  • Cosa voglio di più
    Silvio Soldini posee una particular preocupación, por las relaciones humanas entre hombres y mujeres y sus sueños. Constante, que se da en toda su filmografía, desde Un´anima divisa in due (1993), donde Fabrizio Bentivoglio obtuviera el premio al mejor actor en el Festival de Venecia.

    Su reconocimiento internacional lo obtuvo con Pan y Tulipanes (2000), su primera comedia, donde Rosalba, una ama de casa de Pesara, que queda olvidada en un área de servicio, se encuentra de repente yendo hacia Venecia (su sueño), quien se atreve a hacer una aventura de su vida, concentrándose en el ahora, tomando una decisión a la cual se animan unos pocos. Tobías, en Brucio nel vento (2002) quien desde una depresión, se refugia en la escritura, mientras sueña con una mujer imaginaria, que luego se materializa en Carolina, una amiga de la infancia, cuyo amor, en un pasado imposible, se transforma en su única razón para vivir. Ágata e la tempesta (2004) donde una mujer de 44 años establece una relación pasional inesperada, con un hombre mucho menor que ella. O la más reciente Giorni e Nuvole, estrenada como Sonrisas y Lágrimas (2007), un drama familiar donde el marido pierde su trabajo, ella acaba de graduarse, su hija acaba de cumplir 20 años y ve la oportunidad de dedicarse a lo que siempre soñó… La tensión reside en que la pareja subsista o se descalabre…finalmente el amor vence a la adversidad.

    En Cosa voglio di piu esta preocupación y su trabajo crecen. Soldini acentúa la mirada hacia sus personajes, no con fines ni sicológicos, ni sociológicos, sino con una participación afectiva más íntima.

    Hay muchas maneras de contar una historia de amor. Soldini elige la cercanía de una cámara fija o móvil, en un estrecho contacto, con las caras, los gestos, las miradas, las respiraciones. Dando cuenta de cada una de sus reacciones y acciones; de sus miedos; y de esa fuerza, que siempre se mueve entre el miedo el sexo, que es la Pasión.

    Una fuerza que arrasa con el sentido común y que contiene una violencia irreprimible, casi como el nacimiento del hijo de la hermana de Anna, la protagonista del film y la segunda escena del mismo.

    El conflicto económico planteado en Giorni e Nuvole (2007), allí determinante. Acá aparece lentamente, va in crescendo, y está presente no sólo en ellos, sino en el contexto familiar de ambos.

    El amor es la pulsión fundamental del ser, la libido que empuja toda existencia a realizarse en la acción. El tema es que muchas veces este aparece de improviso, como un juego, una curiosidad hacia ese objeto donde luego se posa el Deseo, imposible de mover. Territorio, que se parece a un puente que todos quieren cruzar, donde se puede perder el alma o encontrarla. Es que los puentes unen y a la vez separan. Y los límites, no son sólo los límites de nuestros cuerpos y de nuestras almas.

    ¿Y cómo son esas almas? Algunas veces armonía de los contarios y otras, unión de los semejantes, pero siempre y en todos los casos deseo de la unidad.

    Lo cierto es que esto que podría analizarse desde la metafísica, pasando por la sicología, hacia la física. Es algo que felizmente les ocurre a los mortales, que es enamorarse. El inconveniente de este sentimiento, que muchas veces se parece a una enfermedad, por el grado de obsesividad que genera, puede lastimar a los que los rodean. Las relaciones amorosas paralelas, suelen ser difíciles, más aún cuando se tienen problemas económicos. Caída brusca hacia una realidad, que muchas veces los determina.

    Anna es una buena persona, que vive con su pareja en una cálida armonía, hasta que aparece Doménico, un hombre casado con dos hijos pequeños y con una apretada situación económica.

    Ambos se debaten entre la pasión y la tortura que genera la culpa. Acontece, que aquello con lo que se ha fantaseado toda una vida irrumpe de pronto… y no siempre es el tiempo adecuado y los amantes no se juegan del mismo modo.

    Anna y Doménico atraviesan una profunda crisis, donde las certezas de sus vidas tambalean. Sus vidas juntas son dos horas por semana en un hotel, y la angustia de ambos crece, hasta que Anna decide que se merece algo más…

    Cosa voglio di piu es un film bello y conmovedor, sobre un universo pequeño y cotidiano, que habla y muestra la intimidad de una pareja en ese momento mágico, que es conocerse y reconocerse en el otro. Pero da cuenta también del dolor, que causa precisamente en los amantes, cuando ambos se corren, de lo que suponen es el centro de sus vidas, al mismo tiempo que reconocen la imposibilidad de dar curso a sus sentimientos, porque no pueden armar un proyecto común. Porque el verdadero drama lo viven sus protagonistas con su estremecimiento; exaltación; pasión y su deseo de fusión imposible, de catástrofe y contradicciones.

    Dos excelentes actuaciones para destacar, y dos instantes, dos miradas para subrayar, que prefiguran el final, (en todo caso siempre es la mirada, la que determina el giro del personaje) la de Domenico (Pier Francesso Favino) cuando emerge del agua en la pileta y mira a Anna, que lo observa desde la grada. Y Anna (Alba Rohrwacher) en el balcón mirando a dos mujeres sacudiendo unas alfombras, pasando de la tristeza, al recuerdo, luego esbozando una sonrisa, mientras sus ojos se corren lentos y seguros hacia el horizonte.


    “Fui inspirado a hacer este film por dos cosas diferentes:

    “El deseo de tener una mirada real de las personas, y relatarlo desde el interior, desde un ángulo acerca de lo que puede sucederle a la gente común; y el deseo de taclear la historia de un amor apasionado en el sentido más directo posible, siguiendo a los personajes ensu viaje emocional, estar bien cerca de la verdad en cada momento.”

    “Todo comenzó cuando una amiga mía,que trabajaba de secretaria me contó acerca de lo que estaba viviendo, por primera vez en su vida”.
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  • Che, un hombre nuevo
    Che un hombre nuevo le permite al espectador acercarse, tanto a la vida como a la obra, de una de las más importantes personalidades contemporáneas: Ernesto “Che” Guevara, un mito perteneciente a la historia de nuestra querida y vapuleada Latinoamérica.

    “Seamos realistas... Soñemos lo imposible... Che Guevara... La lucha de un hombre, por hacer realidad el sueño de un hombre nuevo.

    En una entrevista que le realizó Carmen Guarini en 1995 (Revista film Nº 14), Fernando Birri recordó que en ocasión de una visita de Francis Ford Coppola a San Antonio de los Baños (Cuba), el director dejó un graffiti que decía: “Art Never Sleeps” (el arte nunca duerme) y él agregó: “Pero sueña con los ojos abiertos”.

    Soñar, sí, es una condición propia del cine, pero con la mirada puesta en el entorno. Porque el cine es también, testimonio y documento, aunque a veces nos duela.

    Las imágenes, que nos ofrece Bauer en este film, no sólo ofician de pruebas, en beneficio de una argumentación, que yace en el imaginario político- social de la humanidad, y, que reconoce en el Che, algo más que un ícono, sino a un modelo de hombre, al que millones de seres humanos aspiraron, aspiran y aspirarán convertirse. Sino que además nos ofrece el testimonio político y la ética de su creador, quiero decir, su medida política e ideológica.

    Bauer construye un film ante todo poético, que nos muestra al Che por el Che, que da cuenta de un Che culto, apasionado, un teórico de la revolución y al indiscutido “revolucionario” del siglo XX.

    Indiscutido desde su entrega total a un ideal. Y lo hace con una inocultable tendencia épica.

    El documental aborda un espacio historiográfico, que los llevó a filmar en Argentina, Perú, Bolivia y Cuba, tras doce años de investigación. Donde se muestran por primera vez materiales pertenecientes al orden de lo privado, (de Aleida March, esposa del Che), tales como películas caseras, cintas magnetofónicas, textos, cartas y fotos familiares, los cuales habían trascendido, solamente en ámbitos muy cerrados. Materiales militares facilitados por el presidente de Bolivia, Evo Morales, sumados, a una recopilación sin precedentes de lo existente.

    La imagen que se construye no es la de un soñador utópico, ni la del héroe legendario, menos obviamente, la de un aventurero listo para la lucha, por la lucha. Por esto Bauer elige para narrar su historia, la forma de una biografía personal, donde el relato es abordado a través de la propia palabra del Che inscripta en los innumerables textos, que escribió durante toda su vida, aún en las circunstancias más adversas. En ellos esta presente su necesidad de escribir, de leer, de reflexionar, su pasión por la poesía y su coherencia entre el pensamiento y la acción.

    El objetivo de presentar al Che por el Che a través de su propio discurso escrito u oral, remite a mostrar no sólo al hombre de acción, ni al joven de la aventura iniciática, sino que da cuenta de un hombre con un pensamiento profundo, de una persistente búsqueda intelectual, y de una aguda percepción de la realidad pasada, presente y futura.

    Martí aspiraba a que con la cultura, la educación, la inteligencia y la bondad el hombre fuera más feliz y pudiera alcanzar los planos más altos de la condición humana. ¿Se trataba de una utopía? Utopía fue y es también, la larga evolución de la historia natural que nos condujo a ser hombres y mujeres, y todos llevamos con nosotros, la aspiración utópica, que nos hace a veces ceñirnos a aquella estrella, que nos ilumina y nos mata, y eso es absolutamente humano y puede aplicarse no sólo al ámbito de lo político

    La idea de alcanzar a ser un hombre superior – que el Che lo formula como el hombre nuevo– tiene fundamentos científicos. Hay que basarse en lo que existe y en lo que se aspira a que exista para confirmar la certeza de lo que podemos alcanzar. Hay que situarla como germen esencial de las ansias de mejoramiento universal del hombre; ha de fundamentarse tanto en su carácter ideal como en el análisis de sus posibilidades. Ciencia y utopía, he ahí la dialéctica que no suele entenderse por los metafísicos, ni tampoco por los pragmatistas anclados en los aspectos más superficiales de la práctica humana.

    En América Latina y el Caribe existe una tradición intelectual que exalta la utopía. Esto está presente en nuestros próceres y pensadores desde Simón Bolívar en adelante. Y sin lugar a dudas el Che pertenece a ese linaje.

    Lo que hacen Bauer y Carolina Scaglione, (como co-guionista e investigadora del mismo) es deconstruir la figura mítica, para construir al hombre: niño, adolescente, hijo, padre, marido, compañero, aquel que susurra versos de Los Heraldos Negros de Vallejo y Neruda o aquel que cuenta, que sólo lleva consigo, el pañuelo de gasa de su mujer y el llavero de su madre.

    A diferencia de una ficción, que siempre nos ofrece el espacio conjetural de la metáfora, en el documental tenemos constancia de cómo ven o miran los realizadores a sus congéneres, ya que éste es: el registro de esa mirada. El estilo de Bauer, que vuelve al mejor Bauer posee también la cualidad ética de dicha perspectiva.
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  • Ni dios, ni patrón, ni marido
    Una consigna histórica con poca prensa

    Ni Dios, ni patrón, ni marido es una historia generada a partir de un personaje real: Virginia Bolten, la mujer que realiza el primer diario feminista del mundo, denominado “La voz de la mujer”, que da cuenta en 1985, desde una perspectiva feminista- anarquista, de una defensa de los derechos elementales de la mujer. En él contribuyeron no sólo obreras argentinas, sino italianas y españolas, ya que estamos en un momento de auge de la inmigración, en nuestro país.

    Es el sexto filme de Laura Mañá (Barcelona, España, 1968), cuyo guión escrito en conjunto con Graciela Maggie y Esther Goris puede resultar un buen punto de arranque para reflexionar sobre la condición de la mujer y sobre sus luchas siempre acalladas no sólo en el momento de los hechos, sino a través del silenciamiento de la Historia.

    No es casual pensando en la filmografía de Laura Mañá como en sus participaciones como actriz, que se hayan unido, tanto con Graciela Maggie, como con Esther Goris, para la construcción del mismo. Ya que hay un trasfondo, desde diferentes espacios, de reflexión sobre las prácticas y roles del género femenino. Sus elecciones profesionales dan cuenta de ello, incluso, desde esa excelente sección, que fuera “La mujer y el cine”, perteneciente a nuestro querido Festival Internacional de Mar del Plata.

    Virginia Bolten, hija de un vendedor ambulante alemán. Encabeza el 1 de mayo de 1890, la primera manifestación en conmemoración de los Mártires de Chicago enarbolando una bandera negra, con una consigna en letras rojas: 1 de Mayo: Fraternidad Universal. A posteriori de pronunciar un discurso revolucionario de corte anarquista es detenida, por atentar contra el “orden social”. Su militancia en la Argentina y en el Uruguay fue muy intensa, tanto discursivamente, como en el terreno de la acción, no sólo por la defensa de los derechos de las mujeres en particular, sino de los trabajadores en general, siempre desde una perspectiva basada en los postulados del anarquismo.

    Su historia fue lo que disparó el deseo de realizar una ficción con el nombre de la consigna con que aparece el periódico “La voz de la mujer”, primero en reunir las ideas comunistas, anarquistas y feministas en Latinoamérica.

    Con un elenco talentoso, lleno de grandes figuras tanto argentinas como españolas y con un gran despliegue de producción, donde se destaca la reconstrucción de la época, la dirección de arte y el vestuario. Ni Dios, ni patrón, ni marido es sin dudas un filme con buenas intenciones donde se cuentan dos historias paralelas: la de Virginia Bolten, (Eugenia Tobal) y la de Lucía Boldoni (Esther Goris) en quien, a sus circunstancias personales, se suman a las vivencias de este grupo de mujeres militantes, a las cuales se acerca, desde otro lugar de exclusión.

    Lo más valioso del filme, lo cual es una pena, no radica en la verosimilitud de los dramas que se narran, que no llegan nunca a la nota precisa, sino que es posible, que éste le permita al espectador reflexionar sobre un contenido con muy poca prensa que habla de un grupo de mujeres, que supieron combatir…

    Sabemos que el género es y ha sido una construcción social y cultural y que los valores éticos, estéticos y religiosos de cada época han incidido en dicha construcción histórica. El tema del imaginario social, en tanto universo de significaciones, que constituyen una sociedad, es inseparable del problema del poder. Y en este sentido, la historia de cómo han sido repartidas las jerarquías, las prácticas,y los sistemas de valores legitimados por la sociedad siguen siendo actualmente, asuntos para reflexionar y accionar.

    Pensando en el Bicentenario, si nos remontamos a estos últimos doscientos años es una realidad, que estos modelos sociales han ido mutando, aunque no del mismo modo en todos los niveles socioeconómicos. Estos son más profundos en las capas pertenecientes a la clase media mientras que los polos de éstas, (la clase alta y la baja) ambas conservan mayores resabios, ya sea por la tradición en un caso y en el otro por la consabida desprotección. Los temas de los embarazos adolescentes, las condiciones de trabajo precario y la violencia doméstica fueron y siguen siendo, el pan nuestro de todos los días.


    Entrevista Esther Goris, a propósito de “Ni Dios, ni patrón, ni marido”


    -¿Como surge este proyecto, cuando y porqué?

    -Surge en 1998, cuando la Universidad de Quilmes publica los números de “La voz de la mujeres”, primer diario que reivindica los derechos de las mujeres en la Argentina. Estas publicaciones salieron durante un año .El tema me atrae y lo leo junto a Enrique Estola (quien se ocupa actualmente del tema de las víctimas del Padre Grassi). La investigación no es muy productiva, ya que los datos que se conocen son pocos en realidad, además de que los originales se encuentran en Ámsterdam.

    Eso me demuestra, que se sabe muy poco sobre el rol que desempeñaron las mujeres en la Argentina afines de S.XIX, que sin duda tuvieron una militancia muy grande. Donde si bien en un primer momento tuvieron un apoyo de sus compañeros anarquistas, a posteriori también recibieron sus críticas.

    Virginia Bolten, la protagonista en la cual está basado el film tenía alrededor de 18 años cuando dio el primer discurso sobre el 1 de mayo, en la ciudad de Rosario.

    -Hablame de la escritura del guión y de sus tiempos.

    Al guión comencé a escribirlo en 1998, lo tomaba y lo dejaba. En principio tenía un carácter más humorístico e irónico, quería hacer algo más parecido a lo que hacía Mario Monicelli, como un modo de dar cuenta de la realidad mezclando el humor y la ironía. Luego se sumo al proyecto Graciela Maggie, con quien trabajamos entre 6 y 7 meses y finalmente Laura Maña, fue de algún modo su tercera autora, aunque se modificó bastante.

    - ¿Porque este filme rodado en 2007 se estrena a fines de 2010?

    -La verdad no tengo ni idea, sólo sé, que conseguir los fondos para realizarlo costó mucho, y que tuvimos que recurrir a dos subsidios de España.

    -Pensando en tu filmografía y de hecho, en las interpretaciones de mujeres relevantes de la historia, como de la literatura, caso Evita o Doña Bárbara, al margen de haber escrito la biografía de Agata Galiffi. ¿Creés que la historia de las mujeres sigue siendo importante para relevar?

    Claramente que sí, esta es una ficción que oficia de homenaje a estas mujeres. Me interesa hablar de aquello de lo cual no se conoce de sus vidas.

    -¿Que relación existe entre lo que actuás en la pantalla y lo que actuás en la vida?

    Creo que ningún actor puede dar aquello que no tiene, siempre se trabaja con aquello que tenemos dentro de nosotros. En mi caso todas las representaciones sobre mujeres, que son muchas, han tenido que ver, con un grado de admiración hacia ellas y con todo aquello que han logrado dejarle a la sociedad.

    -¿Cuáles son tus expectativas con este estreno?

    Más que nada me gustaría, que se pudiera tomar conciencia de las cosas que se debatían en esos tiempos. Pensar en esas consignas y comprobar, que algunas están muy cerca de nuestra realidad, caso el aborto que se plantea en el film, y tema del cual poco se habla.

    -¿Qué pensás de la crítica en Argentina?

    Pienso que sufre el mismo desgaste que sufre todo y cada vez hay menos gente preparada para realizarla, a eso lo vemos a diario. Esto era muy diferente hace 20 años. Había una exégesis, una fundamentación, al margen de si la crítica estuviese a favor o en contra.

    -¿Creés que existe un cine de mujeres, como una categoría?

    Sí, cuando una mujer hace cine tiene otra mirada y eso se nota en muchos aspectos. En el erotismo es mucho más evidente, por citar algún caso, el de Nora Ephron, quien saltó a la fama internacional cuando escribió el guión de la aclamada comedia When Harry Met Sally...; más tarde también fue reconocida por sus trabajos como guionista y directora en Tienes un e-mail (1998) y Sintonía de amor (1993).

    -Desde tu posición como mujer frente a la vida, que te ha tocado vivir… y desempeñarte. ¿Creés que el género te ha generado dificultades… ¿

    En lo profesional no, por el hecho mismo de dedicarme a la actuación, actor, actriz es más o menos lo mismo, al menos en la Argentina. En Hollywood una actriz en igualdad de condiciones con un actor gana una cuarta parte de lo que gana el hombre. El tema se complica en lo cotidiano, ya que hemos sido educadas para desempeñarnos en ciertas áreas mucho mejor, que en otras.

    -¿Los modelos sociales instituidos por la sociedad han cambiado mucho en estos 200 años?

    No lo suficiente aún.
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  • El hombre de al lado
    Una ventana que irrumpe en el ámbito de lo privado

    Luego de El artista, inteligente film que explora las paradojas del sistema del arte contemporáneo, sus personajes y las dificultades para definir conceptualmente al arte y a sus actores directos e indirectos, caso relevante: la figura del "curador".

    Esta vez, sus directores Gastón Duprat y Mariano Cohn volvieron a sorprendernos con un nuevo trabajo, El hombre de al lado, rodado íntegramente en la casa Curutchet, en La Plata, que tuvo su avant premier en el 2009, dentro del marco de la Competencia Argentina en el 24º Festival de Mar del Plata.

    En ese estreno estuvieron presentes Gastón Duprat, y los dos actores protagonistas, Daniel Araoz y Rafael Spregelburg, donde Duprat planteó que: “La idea de hacer está película venía gestándose desde hace tiempo, que era anterior a El artista, y surgía de una historia real que le sucedió al guionista, su hermano (Andrés Duprat), y que luego ambos recrearon”, contó además que “Salvo el final, la mayoría de los episodios son muy parecidos a los que en realidad vivió Andrés”.

    Un detalle para tener muy en cuenta es que los hermanos Duprat eligen el argumento de sus filmes aprovechando sus experiencias de vida, las actividades, el ámbito en el cual desarrollan su trabajo y las relaciones que los rodean.

    El hombre de al lado fue filmado en la Casa Curutchet, una obra de Le Corbusier, la única en Latinoamérica del destacado arquitecto suizo-francés, construida entre 1949 y 1955, reconocida como una joya de la arquitectura mundial. A lo largo de 110 minutos,el film muestra los distintos espacios internos y externos de esta propiedad ubicada en la ciudad de La Plata, sobre la calle 53, frente a la Plaza Rivadavia. “La casa es el primer gran personaje de esta película, en cualquier lugar que pusieran la cámara era muy fácil actuar”, contó el actor Rafael Spregelburd.
    Sobre la locación donde fue realizado el film, Duprat dijo que se les ocurrió hacerlo en la casa Curutchet (declarada de interés provincial, turístico y Monumento Histórico Nacional en 1987) porque “es una obra de la arquitectura moderna y eso servía para multiplicar el efecto del hecho principal, no sólo se arruinaba la vista de una casa sino de una obra de arte como lo es ésta en particular”. Los directores plantearon una obra de arte dentro de otra obra de arte, una película filmada dentro de la Casa Curutchet. “Tener una sola locación, la casa, nos permitió todo tipo de bambalinas teatrales, como ensayar las escenas y filmar en tiempo cronológico", agregó el actor Daniel Araoz.

    La medianera de esta casa es la real protagonista de la película. Leonardo (Spregelburg) es un destacado diseñador industrial que compró la casa Curutchet para vivir con su esposa y su hija. En la casa de al lado vive Víctor (Araoz), un rústico, prepotente y absolutamente desenfadado hombre (cordobés él), que empieza a romper la pared lindera a su vecino para poner una ventana, y de este modo captar “un poquito del sol” que a Leonardo “le sobra” en su casa. Un agujero en la pared para hacer una ventana, que desata situaciones de todo tipo. A partir de allí no sólo sale a relucir un conflicto entre vecinos, sino también la pintura de dos mundos en contraste, a partir de una situación un tanto inverosímil, pero provable.

    La película narra un conflicto entre vecinos, basados en un humor corrosivo, y en una violencia contenida, que hace de éste film una propuesta diferente con varios niveles de lectura.

    Los vecinos en la ciudad generalmente se ignoran, pero hay otros, que se introducen por la fuerza en la intimidad de los otros. De hecho, si dentro de lo que llamamos “Hogar” conviven personalidades, muchas veces diametralmente opuestas. Una medianera puede dividir dos mundos, dos maneras de ver y vivir en el mundo, que pueden resultar irreconciliables y pesadillescas.

    A partir de la rotura comienza un diálogo forzado, por momentos hilarante, inconsistente: donde cada uno toma conciencia de la existencia del otro, a través del comportamiento invasivo de este vecino, que se mueve con un discurso, que pretende ser racional, pero donde subyace una violencia enmascarada, lo que genera a la vez una tensión, respecto de las reacciones que pueden desencadenarse, en base al absurdo de la situación en sí.

    El film por momentos resulta cómico, otras irónico y en algunos momentos patético, con algunos tonos de comedia, sin dejar de señalar mas o menos explícitamente las miserias que portan y comportan sus protagonistas. Y que se harán manifiestas con un final claro pero abierto, en cuanto al nivel de responsabilidad de las acciones, que se producen en cadena. Queda una ‘conflicto moral’, en el espectador, que esta relacionado tangencialmente con varias aristas, donde una espera que la película le otorge una solución a dicho conflicto, pero la misma se hace a un lado, y le deja ese problema, y su posterior reflexión al espectador”.

    De hecho, El hombre de al lado está lejos de ser una comedia, porque el humor incomoda, desasosiega, generando en el espectador una reflexión ética, estética y moral, sobre los límites de los derechos de los otros, y sobre cual es el modo menos arbitrario de realizar esa acción de poder límites, sin acudir a la violencia.

    También están implícitos nuestros miedos cotidianos, nuestras mentiras a los otros y a nosotros mismos y los juegos de poder, que se esconden detrás de éstas.

    El tema de los cuestionamientos alrededor de las representaciones artísticas y de sus poses también se hace presente.

    Así, como las actitudes de ciertos estereotipos familiares donde parece que todos se encuentran acompañados, cuando la realidad es que todos se sienten solos e incomprendidos. Hay todo un muestreo de un recorte de la sociedad, que de hecho sus directores conocen a fondo, donde nuevamente los bienes simbólicos y sus efectos en la vida de las personas ocupan un espacio considerable. Y que hacen de El hombre de al lado, que se estrenará comercialmente el 2 de septiembre de 2010, una cita ineludible para conocer otra interesante obra de la dupla Duprat-Cohn.

    - Mejor Película – Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (2.009)

    - Premio Moviecity Mejor Película Argentina – Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

    - Mejor Fotografía – Festival Sundance (2.010)

    - Mejor actor – compartido por Daniel Aráoz y Rafael Spregelburd – Festival de Lleida

    - Mejor Director – Mariano Cohn y Gastòn Duprat – Festival de Lleida

    - Premio del Público – Festival de Cine de Toulouse

    - Selección oficial – New Directors New Films del MoMA y el Film Society de NY

    Dijo The Hollywood Reporter: “- Un film incendiario, disruptivo y poco complaciente, con una trama que se mueve en direcciones sorpresivas e inesperadas”.

    Dijo John Nein, programador del festival de Sundance: “- Un film con el verdadero espíritu de sundance, innovador, agudo, verdaderamente independiente, autoral”.

    Según indieWIRE “El hombre de al lado” es un film “cáustico y filoso, meticulosamente diseñado, enamorado de la arquitectura, con una puesta en escena de gran calidad plástica”.
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  • Policía, adjetivo
    Este ultimo film de Corneliu Porumbiu es una excelente comedia negra, con un manejo maravilloso de la ironía y una descripción exhaustiva en tiempo real, de la cotidianeidad tanto privada como pública.

    Elplanteo desde el inicio, es el dilema ético de un joven policía llamado Cristi, quien, en su recorrido habitual por las calles de Rumania descubre a un estudiante fumando marihuana. Hecho que comunica a su jefe, generando a posteriori, un juego dialéctico entre saber, deseo y poder. Saber concentrado en un diccionario, deseo del policía, de intentar ser fiel a su conciencia y, poder representado por la figura de su superior y de un procurador (pasivo) los cuales quieren investigue, sobre quién le provee la droga, con quién la comparte y de este modo, desbaratar así el "tráfico".

    Pero el protagonista está convencido de que se trata de un muchacho común y corriente, y va postergando el caso todo lo que puede, para no tener que detenerlo por una simple tenencia, delito que en Rumania tiene un mínimo de tres años y medio de prisión, a diferencia de los países del resto de Europa.

    La gramática será el pretexto utilizado, para hacer que se cumpla la ley, del caduco sistema al que pertenece. Mediado por un inteligente diálogo, doble pretexto, con el cual dará cuenta, de una Rumania represiva, que todabía vive con la carga de un pasado alimentado por el miedo.

    Corneliu Porumboiu, exponente del nuevo cine rumano surge como un director reconocido, a partir de la satírica Bucarest 12:08 donde la discusión, que se entabla en dicha oportunidad, gira alrededor, de si ese día la gente del pueblo fue a protestar a la plaza antes o después de la caída del régimen comunista. Porque si alguien efectivamente estuvo protestando en la plaza antes de las 12:08 significaba que hubo revolución popular... pero si todo el mundo fue a la plaza después de las 12:08 entonces no la hubo, con la síntesis de que, “Cada uno en última instancia hace la revolución que puede…” Film donde también se destaca la construcción de los diálogos y un humor agudo basado en una excelente actuación, con el que obtuvo la Cámara de Oro (distinción a la mejor ópera prima) de la edición 2006, dentro de la Quincena de Realizadores, muestra paralela del Festival de Cannes. Con Policía, adjetivo, fue uno de los premiados en la sección oficial de un Certain Régard de Cannes 2009.

    A Porumboiu le interesa ahondar sobre los problemas de conciencia, adoptando la estrategia de escuchar todas las voces, o sea todos los puntos de vista sobre un mismo acontecimiento, para que el espectador construya a través de las imágenes, y fundamentalmente del discurso que las sostienen, su propia versión &“verdad” sobre los hechos. Por eso filma la cotidianeidad del policía (los diálogos con sus compañeros de trabajo y con su esposa) y su obsesivo seguimiento del caso.

    El film tiene una puesta en escena precisa y, un humor con varias instancias de lectura que utiliza tanto la ironía como la parodia. Pero la instancia de mayor relevancia es la habilidad con que arma y desarma el relato de este gran film construido en parte por palabras, y por una tensión irónica y aguda, que recae en la función, de la semántica y la pragmática.

    Hay dos escenas imperdibles que se entrelazan finalmente. Cuando su mujer Anca está en la computadora escuchando una canción de Angela Smilea, que habla del amor, del no abandono y "de qué sería la vida sin ti…." Él está comiendo y no entiende el sentido de la misma y la mujer le explica, que es una anáfora o sea una figura retórica. Luego en la penúltima escena, (la historia del análisis de la situación a través de la lectura de un diccionario). Porumboiu muestra la maravillosa capacidad de reírse del propio tiempo de la escena, y a la vez de momentos extraños que surgen entre los protagonistas; así hace surgir el sarcasmo por ejemplo con la canción que ha tenido que escuchar entera dos veces el protagonista, donde éste se ríe de la letra que tenía, y empieza a hacerse preguntas existenciales en tono de burla, que apuntan a subrayar: hasta donde se es posible ser el dueño de nuestra propia existencia y de nuestra genuina forma de pensar. Lo que se podría sintetizar, hasta donde somos dueños, de nuestro supuesto “libre albedrío”.

    Un juego paródico entre las reglas y principios que rigen y regulan el uso de una lengua, y aquellas reglas y principios que rigen a una sociedad y que se arrogan el poder, de absolver o condenar injustamente.

    Uno de los films más inteligentes del año!
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  • Por tu culpa
    Por tu culpa
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    De la maternidad y sus mitos

    Una madre y sus dos hijos juegan a la lucha libre sobre la cama. Su plan para esa noche era estar sola, y así poder trabajar tranquila en una desgrabación para su trabajo. El tiempo transcurre lento mientras ella se debate entre seguir jugando, apagarles la televisión, mandarlos a dormir, o trabajar en la computadora. El padre no ha podido llegar en el horario pactado y hacerse cargo de ellos. La hora de dormir no llega, un poco porque los niños no respetan la palabra de su madre y otro, porque al encontrarse en plena etapa de separación tiene su cabeza en otra sintonía, y la situación la desborda.

    La cámara recorre un departamento caótico. Dentro de ese caos la tensión crece minuto a minuto. Mientras ella recibe pasiva la llamada telefónica de su marido, y de su madre, para preguntarle por qué esos niños no están ya durmiendo. Mientras la ternura y la desidia se mezclan generando un comportamiento que exaspera. La conclusión de este no saber, no poder o no desear hacer que los niños se duerman, concluye, en que el más pequeño sufre un accidente común y corriente. Ella acude a una clínica y termina siendo acusada de maltrato familiar.

    Todas las mujeres que han sido madres, en algunos momentos de su vida se preguntan si han estado a la altura de lo esperado. En principio por la proyección, que ellas mismas hicieron de su propia imagen como madres, luego por sus hijos o por sus maridos. Muchas veces, el miedo a defraudar a los seres que amamos se hace presente como un fantasma, en los momentos de crisis. El tan trillado: “…no estar a la altura de las circunstancias”, surge en la percepción del espectador, por el crescendo de la tensión a la espera de algún drama o tragedia.

    Julieta se encuentra atravesada por el conflicto de la pareja, su estado emocional está cargado de una cierta tristeza, un inevitable repaso del pasado, y un cansancio mezclado de impotencia y resignación, que contribuyen a acentuar ese dejar hacer, por la imposibilidad de no poder poner ningún límite.

    Anahí Berneri explica que este film: ”nace de una historia escuchada en una mesa, un fin de semana entre amigos. El relato de una mujer acusada de golpear a sus hijos le generó el temor de identificarse con el hecho de ser juzgada como madre, lo que le produjo la angustia y la culpa de no ser la madre que ella quisiera ser, para sus propios hijos”.

    Desde que obtuvo el premio Teddy Bear al mejor film de temática "gay" con “Un año sin amor” (2005), su cine ha dado un giro para ampliar el espectro del público. La idea con "Por tu culpa" era contar la historia de una familia con la cual cualquier espectador pudiera identificarse.

    Como directora, al margen de exponer sus propios fantasmas ha decidido filmar una historia, cuyo relato toca múltiples aristas de la sociedad en la que vivimos, y ciertos supuestos, que involucran tanto a hombres como a mujeres.

    Por una parte está su propia generación y clase social. (Julieta está muy lejos de ser una “outsider”). Representa a un grupo de madres, que intentar cumplir como pueden con ese rol, sin abandonar el deseo de realizarse como persona. Lo que hace muchas veces hace, que acudan a calmar su angustia através del consumismo y el de sus hijos, los que pasan la mayoría del tiempo frente al televisor, con los juegos electrónicos o frente a la Playstation.

    El amor, como la maternidad, son construcciones simbólicas. La maternidad como hecho perteneciente a la estructura social, no pueden ser explicado desde un solo campo disciplinario; es así como ni la biología, ni la sicología, ni el propio psicoanálisis consiguen dar cuenta, de este fenómeno, que se ha constituido en una problemática teórica donde convergen entrecruzamientos de diversos órdenes: sicológico, social, histórico, político, económico, sexual, etcétera. Así Freud, el padre del sicoanálisis, murió diciendo “was will das weib”, donde expresaba su no saber sobre el deseo femenino. LAMENTABLE.

    El ideal social del género femenino que comparte nuestra cultura occidental es el maternal, ya que produce una determinada ideología sobre las capacidades y la naturaleza de las mujeres. A su vez las esposas y madres contribuyen maternizando a sus hijas, que a su vez ejercen un rol del cual no se puede salir. Como si la anatomía determinase el destino.

    El mito de la mujer= madre es un paradigma que de hecho, hizo, hace y hará felices a millones de mujeres. Pero el mandato de proseguirlo contra viento y marea tiene su cuota de malestar, de dolor y de sacrificio. Una cuota mucho mayor de cuando éstas se unen irremediablemente, en las múltiples circunstancias de lo cotidiano. La culpa siempre está al asecho de lo impuesto.

    Ser padres implica realizar una elección conciente basada en su propio deseo y en el amor. Existen muchas mujeres y hombres, que no están por diferentes circunstancias preparados para serlo, y otros simplemente no quieren, o la vida no les dio esa posibilidad. Y la mayoría hacen lo que puede acá y en la China.

    El deseo de crecer en lo profesional para acceder a los lugares de poder, en parte ejercidos por el hombre, coloca a la mujer en los primeros años de sus hijos, a un tener que regresar al ámbito de lo privado. A sumergirse dentro de ese mundo lo mejor que pueden, y desde ese lugar levantan la cabeza, con el agua en el cuello, para contemplar su ámbito privado y el que está afuera y reflexionar sobre sus lugares dentro de él. Ese mundo, que no es siempre ni mucho menos, como lo soñaron: es lo que es.

    Aquellas, que pueden acceder a tener alguien que realice las tareas de la casa por ellas, y hacer de madres sustitutas por unas horas, se les hacen más fácil ese período. No obstante, el deseo de ser madre, con el deseo de realización como personas se contrapone entre sí. El compartir los roles no siempre se da, porque todavía, mal que nos pese, la mujer no ha dejado de ser una ilusión atada a un discurso que ha inventado el hombre para su conveniencia. Y eso sucede HOY, en todas las clases sociales en mayor o en menor grado, dependiendo de los recursos, que la mujer aporta. En las clases bajas la mujer generalmente trabaja afuera, adentro y es golpeada, mientras los maridos miran fútbol, como en Volver (2006), de Almodóvar. En la Argentina, es un hecho diario sólo, que no con la forma de una comedia surrealista.

    No siempre el hombre contribuye a hacer, que una mujer crezca como debería en esos dos ámbitos, también hace lo que puede, algunas veces peor que otras.

    Habría que dar vuelta ese presupuesto y pensar que detrás de una mujer feliz y realizada (“éxitosa”), hay un gran hombre que acompaña su crecimiento como persona, en todas sus pasiones, dando todo lo mejor que puede.

    Es cierto que la desarticulación de esos mecanismos comenzó a tratarse, al menos en las universidades a partir de los 60. Pero la eficacia del universo de significaciones imaginarias de la discriminación de las mujeres, sigue funcionando.

    Por tu culpa es una muy buena película, con un clima absolutamente logrado, donde muchos espectadores se verán obligados a reflexionar: sobre la familia, sobre los roles de sus integrantes, sobre la identidad, sobre la violencia visible e invisible, sobre la poderosa arma de la palabra, sobre cómo están educando a sus hijos, sobre el papel de los abuelos, sobre el consumismo, sobre el trabajo y su necesidad primaria “de Ser”, sobre la necesidad de autoabastecerse, sobre la fidelidad a otros deseos, y sobre el Poder que todavía ejercen en este siglo XXI, tanto las Instituciones médicas como las policiales.

    La protagonista, Erica Rivas, quien ha trabajado algunos años en televisión, y en el último año ha estrenado tres Films: "El corredor nocturno", "Toda la gente sola" y "Tetro", regresa esta vez al cine, con una relevante actuación.

    Con una acertada puesta en escena y una precisión en sus encuadres, a los que Anahí Berneri nos tiene acostumbrados, se suma la excelente actuación de Erica Rivas, donde se destacan además Zenón y Nicasio Galán y Marta Bianchi con su voz en el teléfono y en una corta, pero imperdible aparición.

    Por tu culpa apuesta a la tensión del espectador y a develar la subjetividad de lo que ocurre en la mente de su protagonista: su angustia, su personal modo de moverse en el mundo, su tristeza, (como cuando mira a la pareja detrás vidrio en el sanatorio o cuando se suelta el pelo pensando en recuperar algo del pasado), la ternura de una mujer- niña, su sumisión y sus limitaciones.

    Julieta es el resultado de la sociedad en que vivimos, de su educación y sus elecciones, un “modelo para armar”, construido con una enorme sensibilidad, para que los espectadores mediten, sin culpar.

    De “Modelo para armar”, (1997), que fue su Tesis de Graduación en la ORT, a “Por tu culpa” (2010) Anahí Berneri se sigue interesado tanto por la temática del cuerpo, como del género. Autora del drama femenino "Encarnación" acaba de regresar del Festival Internacional de Cine de Berlín, donde su tercera película fue acogida con mucho interés. Su experiencia con "Un año sin amor" fue realmente muy buena. La Berlinale es sin duda un muy buen lugar para llevar a cabo el lanzamiento de una película. Ya que con ello se asegura, una buena distribución internacional.

    Anahí Berneri Nació en Martínez, Provincia de Buenos Aires en 1975.
    Es egresada de la carrera de Productor de Medios Audiovisuales del Instituto ORT y graduada del Institute National de l´audiovisuel de Paris.
    UN AÑO SIN AMOR (2005) fue su debút como directora y guionista.
    El film se presentó en el 2005 en la sección Panorama de la Berlinale, donde obtuvo el TEDDY AWARD. También obtuvo más de 15 premios internacionales y fue distribuída en USA, Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, Tailandia, Suiza, España, Irlanda, Colombia, Ecuador y Perú,
    ENCARNACIÓN (2007) su segunda película participó de la Competencia oficial del Festival de San Sebastián 2007 donde obtuvo el premio FIPRESCI. También fue presentada en el Festival Internacional de Toronto y fue reconocida con el INNOVATION ARTISTIC AWARD.
    Además fue seleccionada en más de cincuenta Festivales entre los que se destacan: Rotterdam, Dubai, Tesalónica, Miami, Houston, Lima y La Habana entre otros.
    En el 2008, incursionó en la dirección teatral con la obra NELIDORA, estrenada en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires.
    POR TU CULPA es su tercer largometraje.
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  • El escritor oculto
    La política y el poder: sus secretos y enigmas

    Los “escritores ocultos” The Ghost Writer, son denostados generalmente y se encuentran casi siempre a la sombra. En la jerga literaria se los llama escritores fantasmas, porque escriben sin firma. Pero los mismos tienen la ventaja de ganar 10 veces más al año, al margen de que escribir por encargo es de algún modo como escribir para uno mismo.

    Roman Polanski forma parte del grupo de directores más importantes del cine Europeo. Es una lástima, que el ámbito de lo privado muchas veces ocupe mayor atención que su obra. Poco importa, cómo y por qué se encuentra en Suiza. Lo que sí es relevante: es que en el último Festival de Berlín recibió el Premio a la mejor dirección, dentro de la Competencia Oficial, por este excelente, atrapante y ambicioso thriller político, que costó 40 millones de dólares; gestado a partir de la novela homónima de Robert Harris, con quien escribió conjuntamente el guión.

    Esta película de claro parentezco hitchcockiano describe cómo el personaje de McGregor va descubriendo durante su investigación los oscuros secretos de un ex premier que involucran abusos de la CIA, a partir de algunas pistas que había dejado su predecesor en la escritura del libro de “memorias”, quien aparece muerto en la playa durante la primera escena del film, en la costa este de los Estados Unidos. La acción, que no es la característica principal de este film transcurre en su mayor parte en la mansión donde vive Adam Lang (Pierce Brosnan) y su esposa Ruth (Olivia Williams) donde conviven además, su asistente personal y amante Amelia (Kim Cattrall), y una empleada oriental.


    Mc Gregor es un tipo cualquiera que, como tantos personajes de Hitchcock se verá atrapado en una peligrosa red de intrigas, en la que se mezclan crímenes de guerra, torturas a terroristas, conspiraciones, asesinatos y personajes poderosos que actúan también en las sombras. La experiencia de Mc Gregor es haber escrito la biografía de un mago. El amigo que lo lleva y lo convence para aceptar el trabajo de reescribir la autobiografía de Lang no sabe que esa misma editorial había anteriormente rechazado la publicación de su trabajo. El argumento que utiliza la esposa de Lang es la estrategia que define su contrato.

    El tema del film son los dilemas éticos a los que se enfrenta el escritor, cuando comienza a armar la trama en la que se descubren un grupo de mentiras, que están armadas como un rompecabezas dentro de las 10 las primeras páginas del manuscrito.

    Su protagonista después de haber trabajado en films tan diversos como Trainspotting o en la saga de La guerra de las galaxias acepta el gran desafío de trabajar con Polansky. Todos los actores coinciden en que este trabajo fue una experiencia inusual de la cual no sólo han aprendido mucho, sino, de la que además se encuentran orgullosos.

    Esta película es sin duda un thriller político contemporáneo inspirado en la figura de Tony Blair, que habla sobre el poder y sobre que le ocurre a una persona cuando comienza a perderlo.

    El escritor sin nombre será quien resuelva el o los secretos de la historia y su enigma. Su figura de narrador es un enorme acierto del guión. Allí, de pronto, todo indica que el héroe, hasta entonces, perfecto ingenuo polanskiano, logrará dar vuelta el tablero. Y nosotros los espectadores nos creemos el engaño, olvidando como terminan sus películas.

    Directo al corazón: Entrar a la política por amor a una mujer

    Este thriller tiene no obstante, mucho de una tragedia Shakesperiana, donde un hombre es atrapado por una mujer con la que vive hace años, pero a la que realmente no conoce. Una especie de Lady Macbeth del 2010.

    La vuelta de Roman Polanski al cine de suspenso, luego de los dramas "The Pianist" y "Oliver Twist", demuestra, que el director europeo sabe manejar este género como pocos.

    Algunos podrán ver en este nuevo trabajo del director de El bebé de Rosemary o Barrio Chino un buen ejercicio de estilo.

    Reivindico a El escritor oculto como un film potente e inteligente tanto en el desarrollo de la acción, como en la más que interesante construcción de sus diálogos.

    Hacia mucho que no salía del cine con la sensación de desear que el film continuase, no porque el final no fuese bien al estilo maravilloso de Roman Polansky. Sino por la sabiduría que radica en generar intriga en igual grado de tensión, casi sin apelar a la acción, manteniendo al espectador más de dos horas pegado a la butaca. No es que en El escritor oculto no pase nada, sino que lo que pasa y los efectos de todo ello transcurren más en la mente del espectador que en escena.
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  • Sólo un hombre
    Sólo un hombre
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    La imposibilidad de sentir el ahora

    “Solo un hombre” es un drama que encierra una historia romántica interrumpida abruptamente por el destino. Pero fundamentalmente es un film que tiene como objetivo hablar sobre un sentimiento, que se apodera con mayor asiduidad de hombres y mujeres. Y este es el miedo, todo aquello que paraliza, angustia e impide vivir y de hecho disfrutar de la vida, del presente, de lo único real, que es el ahora. Lo más cruel es que gracias a éste, se han cometido las mayores atrocidades en la humanidad.

    La historia se desarrolla en un tiempo donde la guerra nuclear es inminente, así como el apogeo de los misiles a Cuba. Transcurre en un día en la vida de un hombre, al cual le es imposible imaginarse en un futuro. También es importante señalar que como contrapartida, el film habla sobre la cotidianeidad y sobre aquellos momentos pequeños de la vida, que en realidad son los grandes momentos de esta, donde uno se conecta con el otro, a través de compartir íntegramente la vivencia de un ahora, donde tanto el cuerpo como el espíritu gozan acompasados.

    Los Ángeles, 30 de noviembre de 1962: Un profesor de Literatura y un arquitecto viven en pareja hace 15 años, este último muere instantáneamente en un accidente automovilístico por un exceso de nieve en la ruta.

    Este acontecimiento desequilibra la vida de George Falconer, quien en la segunda escena se levanta por la mañana, intentando a través de una voz en off realizar afirmaciones tales como, “soy” y “ahora”, para intentar concentrarse en un presente, en el que se resiste vivir. Esta voz alterna con continuos flashbacks, trastocando la secuencia cronológica, con la intención de volver al pasado. Pero dicha estrategia narrativa es una elección, para mostrarle al espectador el modo en que funciona su mente, que es quien le impide vivir el presente. Y en realidad donde se desarrolla la historia.

    “Solo un hombre” es la adaptación de la novela homónima de Christopher Isherwood, su director Tom Ford, la leyó en los 80 y le atrapó su sencillez y profundidad. Casi treinta años después decidió hacer con ella su ópera prima.

    La representación de la época es más que exhaustiva. Su director proviene del Diseño y la Arquitectura y ha pertenecido a la industria de la moda, donde ha sido reconocido con numerosos premios. Eso hace que por una parte, el film muestre una perfección tal, que da cuenta de una obsesividad exacerbada, a la vez que nos remite a esa suposición consumista de asociar los bienes simbólicos con la felicidad, cuando esto se encuentra muy lejos de contribuir a él o a “Un mundo feliz”, como el de Huxley, (1932) El título de la novela, ya de por sí, no puede ser más irónico, puesto que al leer el libro una se queda con una sensación de desasosiego, vaciedad y una gran cantidad de impresiones que en nada se parecen a la felicidad. Además de una ironía es un anticipo de lo que sería el siglo XXI. No casualmente el libro que este profesor universitario lee en clase es “Viejo muere el cisne” “After Many a Summer” de Aldous Huxley (1954). Una de sus relevantes novelas donde Huxley habla de la inmortalidad del hombre, texto que le permite explicar a sus alumnos el tema del miedo a la soledad, a la vejez, y a las amenazas reales o imaginarias, que hace que recurramos a distintas opciones para evitar el sufrimiento que generan. Cómo ese fantasma al volverse colectivo, se ha hecho responsable de las grandes tragedias de la humanidad al irse apoderando de este mundo.

    Se destaca la actuación de Colin Firth (George), que a veces con solo la mirada logra transmitir lo que siente y lo que piensa, que de hecho no es lo mismo. El personaje de Kenny (Nicholas Hoult), que viene a redimir literal y espiritualmente a George tiene anteriormente con él ciertas conversaciones, que asumen a través del relato un carácter simbólico, como el tema de su propio miedo, de cómo consume mescalina para poder vivir. No hay que olvidar que también es la época del descubrimiento de la mescalina y del LSD, cuyo consumo le hicieron a Huxley escribir “Las puertas de la percepción” (1954), y quien cuando muere se hace inyectar por su mujer una dosis de LSD, luego de haber dicho que “La muerte nunca debía ser afrontada bajo el estupor de los sedantes, sino bajo la claridad de los psicodélicos”.

    Tanto el cambio de la luz, del color, como el silencio y la música juegan un papel importante en el clima, como en la estética y en la composición sicológica del personaje. Parte de la música pertenece a quien trabaja para Wong Kar Wai, el japonés Shigeru Umebayashi.

    No podría afirmar que estamos frente a un film de esos que pueden cambiar la historia del cine. Si puedo decir que tanto en los 60 como ahora en el 2010. A pesar del exagerado preciosismo, de algunos recursos melodramáticos demasiado histriónicos y algunas sobre actuaciones. No impiden que en “Solo un hombre” pueda leerse, y no sólo entre líneas una apuesta a recuperar la carencia de espiritualidad, que sufre la mayor parte de nuestra sociedad y en ese sentido cumple con creces ese objetivo.
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  • Vecinos
    Vecinos
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    “Hasta hace un par de años, viví en un lugar donde se daba la misma situación que en el guión: un edificio tradicional con familias de clase media ubicado justo frente a un viejo edificio tomado por okupas. Dos mundos, uno frente a otro con códigos distintos. Pero… ¿tan distintos?” y me dije: Acá está mi película” Rodolfo Durán




    Desde “Dirigido por…” (2004), donde un grupo de cineastas debaten sobre políticas del cine, pasando por, “Terapias Alternativas” (2007), “Cerca de la frontera” (2008), a “Vecinos” (2009), Rodolfo Durán continúa afirmando, que todavía nuestro público sigue teniendo una resistencia al cine argentino, ya que la mayoría del mismo acude a los Shopping o a las multisalas. De modo que si los grandes complejos deciden no programar la película, y el público que se concentra en el Gaumont es muy reducido y no hay cuatro o cinco Gaumont repartidos por la ciudad de Buenos Aires y menos por el Conurbano, las condiciones para sumar espectadores se ven afectadas.

    A lo que agregaría otro factor, que no todas las películas argentinas gozan de la misma inversión en publicidad, como por ejemplo “Dos Hermanos”, donde además un grupo de críticos coinciden en otorgarle cinco estrellas y otro, que se abstiene de opinar viene concentrándose cada vez con mayor insistencia, en evaluarlo por las estadísticas de concurrencia. Lo que deviene en algo que no es justo por las razones expuestas, ya que sus posibilidades son muy diferentes, aunque quizá la comparación más apropiada sería el caso de la esperadísima “Esperando la carroza 2” (2009).

    Vecinos está hecha con muy pocos recursos, su acción se desarrolla dentro de un edificio de propiedad horizontal, donde a un grupo de personajes peculiares les sucede algo inusual, y a ese acontecimiento responden de la manera menos imaginada. Hay un bolso con dinero, dos matones que quieren recuperarlo y estos vecinos, que pasan de víctimas a victimarios resultado de la codicia y la violencia, que brota del interior de cada uno.

    Con una reminiscencia a ”La Comunidad” de Alex de la Iglesia (2000), con esa inolvidable actuación de Carmen Maura. Vecinos se mueve entre la comedia negra y el grotesco, matizado por momentos divertidos acompañados por algunos de logrado suspenso.

    El abordaje del género, que viene resucitando, ya supone una valentía por parte de su director.

    El humor negro, que podría definirse como ese impulso irrefrenable por satirizar la desgracia ajena se apoya en lo más siniestro de nuestro: “Ser Humanos” , para generar la risa ante la adversidad, sumada a un tono inquietante, que socava subversivamente los valores establecidos, mediante altas dosis de ironía.

    La vida real no deja de ser, un enorme escenario de humor negro, que por obra y gracia del cine hace que podamos reconocernos en alguna actitud frente al espejo, o que reconozcamos al “Otro”, y así poder lograr una especie de catarsis, al reírnos del absurdo que nos rodea.

    Vecinos es una comedia para entretenerse a través de esa violencia desmedida que se presenta naturalmente, como parte del recurso de desenmascarar a los personajes, con una acertada descripción patética de los mismos y de su entorno familiar, propias del grotesco. Con actuaciones no igualmente logradas, como la del portero del edificio, que es correspondiente destacar.
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  • Séraphine
    Séraphine
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    La sublimación del sufrimiento

    Séraphine es un film francés, que se llevó siete estatuillas en la pasada edición de los Premios César. Es la historia de una artista, que en vida permaneció en el anonimato y cuyo transitar por el mundo fue un drama, que culminó en un manicomio.

    En 1913 conoce como inquilino al coleccionista alemán Wilhelm Udhe, uno de los primeros compradores y críticos de Braque y Picasso. Este alquila un piso en Senlis, cerca de París, arribando a la casa para la cual ella trabaja. Por un acontecimiento particular logran establecer una comunicación inusual. Hasta que en una cena, él casualmente descubre una pintura de ella olvidada en el piso, con la cual queda maravillado. Desde ese momento establecen una relación de afecto y admiración recíprocos, que genera la propuesta de que se dedique sólo a pintar. Ese es el comienzo de una amistad y lealtad entre este marchante de vanguardia, fascinado por los pintores modernos e ingenuos, y una mujer solitaria cuya pasión es la pintura, contra viento y marea.

    Con una fotografía y una música, de aquel Michael Galasso de “Con ánimo de amar” (“In the mood for love” de Worg Kar-Wai), que contribuye a sostener este film, por momentos moroso e insistente en la repetición de las imágenes y con una actuación sorprendente. Pero que, seguramente, no va dejar de conmover a ningún espectador.

    Es cierto, que las historias de una gran mayoría de ciertos artistas que fueron consagrados a destiempo, con lo cual sufrieron en vida tanto la pobreza como la locura, no es una novedad. Pero este es un film recomendable por el tratamiento de su estética, los claroscuros, los primeros planos y la sensibilidad con que fue abordado.

    Estamos en plena guerra mundial y las costumbres de un pueblo pequeño aparecen como un gran infierno, donde el abuso y el desprecio por los más necesitados es una práctica frecuente. Todo lo contrario, lo que abunda es un desprecio encarnizado por los que sufren la pobreza, y un poder inadecuado de las instituciones que se encargan de reprimir y de este modo anudarse al poder, llámese policía o medicina siquiátrica.

    Creo que el papel que ocupa la naturaleza en la vida de la gente, como instancia comunicadora de energía de vida está presente, en múltiples aspectos de la vida de Séraphine, como también está presente la lealtad, la compasión de unos pocos y un clima entre asfixiante y perfecto para definir una personalidad solitaria en principio por abandono y luego por elección, alimentada por un misticismo singular.

    Sin lugar a dudas, todo film que logre conmover al espectador ha logrado su objetivo primordial. Una vez Antonin Artaud en una entrevista realizada respecto a su opinión sobre el cine dijo: ”Si el cine no está hecho para traducir los sueños o todo aquello que en la vida despierta se emparenta con los sueños, no existe”. Si bien esta es la recreación de la vida de un personaje que existió en la realidad, está muy lejos de pretender ser un documento de la realidad, aunque el contexto social y político esté presente. Acá los sueños están representados por la creación, por el arte en sí. En todo caso por una realidad sublimada, la única que le permite a este ser humano escapar de aquella otra realidad que la tortura.
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  • La isla siniestra
    “La Isla Siniestra” es un film cuyo fin es explorar sobre la locura. Por lo tanto, Scorsese apela a todos los recursos cinematográficos para generar una tensión en el espectador, desde al comienzo al final de sus 140 minutos. La película narra la historia de dos oficiales del gobierno, Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo), enviados a una isla remota, totalmente custodiada, frente a las costas de Massachusetts, donde se encuentra una Institución mental para criminales de alta peligrosidad. Su misión es buscar a Rachel Solando una psicópata, convicta del asesinato de sus tres hijos. Al llegar a la misma, un huracán los deja atrapados en ella, y un caos entre internos empeora la situación. Allí surge el primer interrogante: ¿como pudo escapar una mujer descalza del tercer piso de un edificio de máxima seguridad?

    Mientras siguen sus pesquisas, los hilos de la historia se complican con los continuos flashbacks de Daniels; aquellos de la muerte de su esposa Dolores ( Michelle Williams) en un incendio provocado; y otros igualmente dolorosos de cuando, como combatiente, liberó el campo de exterminio nazi de Dachau, durante la Segunda Guerra Mundial. Ambos sucesos, filmados con una belleza escalofriante, contribuyen a la atmósfera de desesperación que es presentada ante nuestros ojos.

    La historia está plagada de alucinaciones, miedos, espejismos y fundamentalmente de un gran desacomodo emocional, resultado de esa tensión entre la realidad o sea “la verdad” y la ficción (u otra realidad) o sea los fantasmas que habitan en la locura.

    Este es un proyecto muy bien narrado, con diálogos un poco densos, bien ambientada y con una excelente fotografía. Un thriller psicológico que contiene sangre, crímenes y giros sorprendentes. La recreación de un mundo terrorífico, en una isla donde se hacen experimentos humanos como la lobotomía,y que es a su vez azotada por tormentas y tempestades dan lugar a un mundo angustiante, donde continuamente las pistas alternan con la pesadilla y la realidad.

    Ese clima misterioso tiene mucho de las películas negras de los 40 y 50, que transparenta además una influencia del maestro Hichcock.

    La paranoia es un rasgo constitutivo de sus héroes o antihéroes de la filmografía de Scorsese (de hecho, sus personajes son más lo segundo que lo primero). Del Harvey Keitel de ¿Quién golpea a mi puerta? al Howard Hughes recreado por Leonardo DiCaprio en El aviador, pasando –especialmente– por todos los De Niro de su cine, el protagonista scorsesiano siempre actúa como si el mundo fuera una vasta conspiración en su contra.

    También es cierto que hay en él un intento por recuperar la gloria del cine clásico estadounidense. Se sabe de su esfuerzo por restaurar películas y de su fanatismo por ver cine. De hecho, el cine de Scorsese es literalmente conservador. La combinación de estos supuestos que se debaten entre el mundo real o el mundo del cine, nos lleva a pensar que su gran dilema podría intuirse entre si prefiere vivir en el mundo real o en el del cine.

    La isla siniestra, que parece un film de suspenso y misterio con elementos quizás sobrenaturales, es su película más autobiográfica. Porque en ella ha elegido que su protagonista viva atrapado dentro de su propia película, aquella construida por su mente, de la cual, no puede escapar. Y este es el sentido más movilizador del film: ¿Que es peor? ¿Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?

    Menudo interrogante, que deja al espectador inmovilizado intentando entender un discurso, que nos deja perplejos tratando de sopesar lo insopesable, con un nudo en la garganta.
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