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Imagen del crítico A.D.
A.D.
  • Cantidad de críticas: 106
  • Promedio: 59%
  • Críticas favorables: 70/106 (66%)
  • Críticas desfavorables: 36/106 (34%)
  • Diferencia absoluta: 22%
  • Email de contacto: No disponible
  • Medio donde critica: Cine & Medios
  • La revolución es un sueño eterno
    Un sueño...

    El comienzo no podría ser menos alentador. Los títulos de presentación remiten a una mala telenovela, con la imagen de los actores recortados con sus nombres sobreimpresos y música ampulosa. Lo que sigue es, en general, un relato bien fotografiado, con algunos pasajes notables desde lo fílmico pero que debe lidiar con un libro que obliga a los actores a decir parlamentos impostados, alejados de toda naturalidad.
    Las internas entre los revolucionarios de Mayo, la lucha de Castelli contra su enfermedad y aquellos que lo enjuician militarmente por acciones en el ejército expedicionario del norte, son los puntos fuertes de este filme. La pericia de Lito Cruz consigue romper la distancia y merced a su buen oficio actoral logra imponer a su Castelli más allá de los monólogos y parlamentos rebuscados. No corre la misma suerte Adrián Navarro que sobreactúa a Mariano Moreno y un Luis Machin a quien Belgrano parece quedarle grande.
    La desprolijidad gana la escena cuando en un primer plano se ve a un extra con una patilla postiza despegada o a una actriz con la voz doblada de manera artificiosa. La historia se torna densa, morosa y remite a un tipo de cine que es mejor olvidar, por pretencioso y excesivamente formal.
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  • Los padrinos de la boda
    La fiesta no es acá

    Sabido es que no hay nada peor para un chiste que anunciarlo demasiado, provocar en el espectador una expectativa desmesurada, decir "escuchá, cuchá que es buenísimo! Te vas a morir!". El chiste está muerto antes de ser contado.
    Desde el inicio de esta película todo nos hace saber que se trata de una comedia de efecto "cascada", los personajes y situaciones son presentados de forma tal que solo nos queda esperar su turno para intentar sacarnos, como mínimo, una sonrisa. Pero todo es tan previsible y obvio que los gags pasan sin pena ni gloria.
    Un muchacho conoce a una muchacha mientras están de vacaciones. Con apenas una semana de novios deciden casarse. Él vive en Inglaterra, ella en Australia. Él cuenta con tres amigos, uno más perdedor que el otro. Ella tiene una familia adinerada y de alta posición política. Cuando todos estos elementos se juntan la explosión se hace tan inevitable como obvia.
    La actuación del protagonista Xavier Samuel es pésima, tiene menos gracia que un desalojo, mientras el histriónico Kris Marshall no puede solo con un guión que está a años luz de la celebrada "Muerte en un Funeral".
    Esta vez el humor inglés dejó lugar al peor humor yanki, escatología incluida, que nos remite a las más eficaces "Qué Pasó Ayer" o "La Familia de mi Novia", en las que está película se "inspira" afanosamente.
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  • Essential Killing
    Essential Killing
    Cine & Medios
    El fugitivo sangriento

    Un hombre corre en medio del desierto, mientras soldados inspeccionan la zonoa. El sujeto huye y antes que ser capturado mata a quienes amenazaban su huida. desde el aire, un poderoso helicóptero del ejército estadounidense vigila y emprende la persecución. El hombre es capturado y sometido al maltrato que las tropas del imperio acostumbran a dar a su prisioneros.
    Es durante el traslado de los reos que sucede un accidente. La camioneta que los llevaba cae por un barranco y al abrirse las puertas nuestro protagonista decide escapar. Sí, la escena remite claramente a la serie televisiva "El Fugitivo", solo que este prisionero no busca a ningún manco, para él todos son enemigos y así emprende una huida signada por la sangre.
    Filme de pocos diálogos, ni siquiera los nombres de los personajes son presentados. El contexto de la guerra y los abusos por parte de los estadounidenses parecen apenas una excusa para contar la historia de un hombre que huye, de un oprimido que sin rumbo y absolutamente confundido corre hacia adelante, enloquecido y cegado por la sin razón que es su propia existencia.
    "Essential Killing" no llega a hablar sobre la condición humana, sino más bien sobre la condición de un humano, sobre el que no sabemos demasiado, pero que a través de la mirada del director adquiere la condición de víctima.
    El relato mezcla la violencia más cruda con cierto lirismo, representado en la visiones que el fugitivo tiene, tal vez visiones de un futuro deseado, o imágenes de un pasado perdido. Alcanza su máxima relevancia gracias un actor desbordante como es Vincent Gallo, su trabajo impresiona y permite al director desarrollar su pequeño cuento sin altibajos. Con tomas subjetivas, buen manejo de la tensión y el uso del sonido al servicio del relato -como complemento antes que como efecto-, el polaco Jerzy Skolimowski nos brinda un filme personal, breve y nada pretencioso, aunque acaba tan errático como su protagonista.
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  • Ánima Buenos Aires
    Ánima Buenos Aires
    Cine & Medios
    A trazo limpio

    Para ser la Argentina el lugar donde nació el dibujo animado, merced a la inventiva de Quirino Cristiani, y de donde una gran cantidad de artistas han surgido para triunfar en el país y en el extranjero, definitivamente no se hacen la cantidad de películas animadas que se deberían para rendir tributo a nuestra historia y a sus hacedores.
    Afortunadamente está Caloi, quien con su inquietud y vocación para la docencia se encargó duranto años a divulgar a los buenos dibujantes locales y foráneos desde su ciclo televisivo "Caloi en su Tinta". Era hora entonces que algo de ese trabajo tuviera su correlato cinematográfico -Caloi y María Ramírez fueron los hacedores de aquel programa-, con algunos de los mejores exponentes de la actualidad.
    Son cuatro cortometrajes, separados entre ellos por un quinto trabajo titulado "Stencil Tango". El primero que vemos es "Meado por los Perros", historia de un carnicero que de pronto ve alterada su rutina comercial por la llegada de un mega centro comercial que revoluciona al barrio. Notable trabajo que combina diferentes técnicas de dibujo y animación como el collage, la foto digital y el stop motion, entre otras. Con agudeza, los hermanos Faivre consiguen sintetizar en poco más de veinte minutos lo que el neoliberalismo y sus apóstoles causaron, y causan, en nuestra sociedad.
    Sigue "Claustrópolis", de Pablo Rodríguez Jáuregui, el cuento más naif de todos que tiene como protagonista a un niño, de familia acomodada, que vive en el Cavanagh y gusta de dibujar y recortar siluetas mientras ve al mundo desde una ventana. Hasta que un día advierte a una chica que pinta con colores las paredes, monumentos y lo que encuentre en la ciudad. El niño se verá motivado entonces a salir a la calle, asumir los riesgos que representa la gran ciudad con tal de saborear algo que, intuye, es la libertad.
    El tercer corto es "Bu-Bu", relato que incluye acción en vivo y la caverrnosa voz en off de Horacio Fontova. Una historia magistralmente dibujada por el maestro Carlos Nine y animada de froma tradicional pero con una impronta absolutamente novedosa. Se trata de un sujeto que, alcanzado por las balas de su enemigo, repasa mentalmente varios acontecimientos de su vida, mientras agoniza en el empredrado.
    Para finalizar, "Mi Buenos Aires Herido" de Caloi. Los reconocibles trazos del creador de "Clemente" dan forma a un bar y a sus parroquianos, todos con un denominador común: una mujer en mente. No falta el guapo en el farol ni tampoco el humor que desde hace décadas ofrece Caloi en diversas publicaciones.
    "Ánima Buenos Aires" es una excelente oportunidad para valorar la labor de nuestros dibujantes, su creatividad y talento. Y para respaldar una iniciativa que debe multiplicarse. Porque en este rubro tenemos con qué.
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  • Shame: sin reservas
    Shame: sin reservas
    Cine & Medios
    Una verrrrgüenza

    La primera toma que vemos es gráfica sobre lo que vendrá. Silencios, tiempos muertos, largas tomas que obligan al espectador a ser testigos de lo más anodino. El director decide que el guión técnico vaya a la par del artístico y ante la inmovilidad de sus personajes inmoviliza también la cámara, evita los cortes; se torna pretencioso tal vez creído de poseer un talento que aquí no demuestra.
    Brandon (Michael Fassbender) es un hombre pulcro, muy "cool", que vive en un departamento acorde a su personalidad, con bandeja giradiscos y muchos vinilos junto al ventanal que le permite ver la ciudad de Nueva York desde la altura. No tardará el espectador en advertir que a este muchachón le gusta el sexo pago, la pornografía y cuando no tiene compañía gusta de autosatisfacerse, donde sea.
    Se le complica la cuestión cuando su hermana se le instala en el departamento. La chica es de cascos ligeros, bastante pesada, y para colmo en una escena nos ofrece la versión más exasperante que alguna vez hayamos escuchado del clásico "New york, New York".
    Asistimos al derrumbe físico y emocional de Brandon al ver su mundo invadido, aunque el director no consigue establecer el contraste que la historia pide, su mundo aséptico sumado a la pereza creativa en materia cinematográfica, atentan contra el conflicto que nunca llega a exponerse del todo con la fuerza que su protagonista impone en el tramo final, donde el relato mejora un poco.
    Es mérito de Fassbender ponerse la historia al hombro, contar lo que le pasa a su personaje desde la mirada y el cuerpo. Pero el director prefirió la distancia. La que hay que tener de los cines donde se exhiba esta oda soporífera a la pretención.
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  • El pozo
    El pozo
    Cine & Medios
    Una buena intención

    Con la clara intención de concientizar acerca de la problemática de personas con retraso mental, y en especial las circunstancias por las que deben atravesar sus familias, el guionista y director Rodolfo Carnevale construye una película por momentos publicitaria, incluso en su estética y puesta artística, y hasta inverosímil dentro de la historia misma.
    Pero afortunadamente cuenta con un elenco encabezado por el siempre eficaz Eduardo Blanco y la talentosa Patricia Palmer, quienes interactúan con una sobresaliente Ana Fontán, que compone a su hija autista con descarnado realismo.
    Franco y Estela viven con comodidad, gozan de un bienestar económico que tiene como contraste el sufrimiento por su hija Pilar, autista con retraso mental. Alejo es el hijo menor de la pareja, quien más sufre por el estado de su hermana ya que por eso no puede tener una vida social normal, llevar compañeros de la escuela a su casa ni escapar de las burlas de muchos de ellos.
    Ante el empeoramiento en la salud de Pilar se impone la toma de una decisión: internarla o no. El conflicto invade a la pareja y la consecuente elección deriva en situaciones que atentan contra el verosímil del propio relato.
    Poco rescatable en lo cinematográfico, "El Pozo" se destaca por sus actuaciones y el abordaje de una temática difícil que sin dudas debe tener su espacio dentro del mercado.
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  • 12 horas
    12 horas
    Cine & Medios
    Súper chica

    Algo raro pasa con Jill (Amanda Seyfried), todos la miran raro, como si no le creyeran siquera cuando dice buen día. Cuando su hermana desaparece esa actitud social no le ayuda para buscarla. La policía no parece dispuesta a iniciar una investigación por algo que consideran es fruto de su imaginación.
    Según parece, Jill habría sido secuestrada un año atrás pero jamás hallaron al culpable. Ahora ella emprende por su cuenta la investigación que la lleve al rescate de su hermana. Falsas pistas, dudas sobre la salud mental de la protagonista que tiene una determinación a toda prueba, y que fuerza la paciencia del espectador al que solo le resta esperar ver que traje de súper heroína lucirá en algún momento.
    No alcanza a ser una thriller psicológico, algunas actuaciones no merecen ser parte ni siquiera de una soap opera y el suspenso se quedó en la intención del guionista. El director cumple a reglamento con el material que tiene entre manos, del que solo vale rescatar la actitud de la bonita Amanda, una ascendente actriz que esta vez erró feo con su elección laboral.
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  • El líder
    El líder
    Cine & Medios
    Ni blanco, ni negro

    Un trabajo en el fin del mundo. Así lo define Ottway. Ser un francotirador al servicio de una compañía petrolera en Alaska. Dedicarse a matar a los lobos que acechan a los obreros mientras estos trabajan.
    Liam Neeson desde hace un tiempo compone a un tipo de duro que en este filme alcanza, tal vez, su máxima humanización. Es el duro melancólico, el que en este caso añora la felicidad compartida con su esposa mientras se plantea cuestiones filosóficas acerca de su propia existencia.
    Los planteos intelectuales de pronto deberán dejar paso a la acción, cuando el avión en el que Ottway viaja junto a otros trabajadores cae en medio de un desierto de nieve. Son unos pocos sobrevivientes que deberán imponerse al frío extremo, a sus propias debilidades y, para empeorar las cosas, a un jauría de enormes lobos.
    El filme funciona como una aventura sin demasiadas sorpresas en lo narrativo, a la vez que como metáfora de la autosuperación del individuo. Por momentos densa, monocorde, con algunas buenas escenas de tensión entre los actores, se destaca la labor de producción y una buena fotografía.
    Neeson se afianza como el actor maduro que es en producciones de consumo masivo -hemos visto que ultimamente no le hace asco a casi nada- y cada tanto nos ofrece además de su profesionalismo, alguna actuación digna de ser elogiada, como en este caso.
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  • Las mujeres del 6° piso
    Metejón francés

    Ambientada en la década del sesenta, esta comedia muestra a través de la relación de un hombre de negocios y su mucama la parte de atrás de la sociedad francesa de la época. En un edificio de categoría hay un piso destinado a la servidumbre, el sexto. Allí vive un grupo de mujeres españolas que llegaron a París huyendo del franquismo y la miseria. Una de ellas, María, consigue trabajo en el departamento de monsieur Jean-Louis quien vive junto a su esposa snob y dos hijos racistas y malcriados.
    La vida de Jean-Lois -estupendamente interpretado por Fabrice Luchini- era rutinaria hasta que llegó María -una sensual Natalia Verbeke-, quien gracias a su carácter y personalidad lleva a su maduro patrón a querer conocer más sobre el universo en el que ella se mueve cuando no trabaja. Así, Jean-Lois sube al sexto piso de ese edificio en el que nació y vivió toda su vida pero que aún no conocía en su totalidad. La precaria condición en el que viven todas las mucamas lo conmueven al punto de interesarse personalmente en solucionar los problemas que tengan, sea un baño tapado o la falta de vivienda de alguna conocida de las muchachas.
    Este francés rutinario de pronto se halla fascinado con esas mujeres que viven para servir a otros y aún así se permiten cantar y reir por las noches. También está fascinado con María.
    Con un buen trabajo en la dirección de arte, una notable reconstrucción de época y de forma equilibrada, el director Philippe Le Guay logra una armoniosa comedia con algo de cuento de hadas, previsible y hasta tal vez algo cursi, pero en definitiva entrañable gracias la performance de ese coro de sirvientas encabezado por la gran Carmen Maura y secundada por Lola Dueñas.
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  • Nosotras sin mamá
    Nosotras sin mamá
    Cine & Medios
    Triángulo a la deriva

    Una casa de barrio, con una pelopincho en el fondo. Ahí está Teresa (Guerty) tratando de zafar del calor cuando llegan sus hermanas Amanda (Weinberg) y Ema (Zinski) con un tasador. La madre de estas tres hermanas murió hace poco y la idea es vender la propiedad. Al menos esa es la idea de Amanda, la más agobiada por las deudas causadas por un marido irresponsable. A Ema -la mejor posicionada económicamente- le da lo mismo vender o no, pero es Teresa -la menor- la que piensa que es demasiado pronto para desprenderse de aquello que aún la ata a su madre.
    El conflicto está planteado. La directora Eugenia Sueiro elige el blanco y negro para su debut. Apuesta a la fuerza, al realismo que se suele obtener en la ausencia del color. Sabe además que cuenta con un trío de sólidas actrices que son las que hacen valer cada palabra escrita en el guión y aportan adecuados matices a la acción.
    A medida que avanza la trama, la tensión crece y allí es donde se aprecia que el tono de comedia adoptado desde el inicio es el apropiado. Sueiro logra demás que la casa pase a ser un personaje más, consigue que sus actrices interactúen con sus ambientes, y sus trampas. Cuando las cosas conspiran y provocan a los humanos, los obligan a relacionarse más allá de lo deseado, al menos conscientemente.
    "Nosotras sin Mamá" es una propuesta que no desborda originalidad, pero sí talento desde lo actoral y marca un correcto inicio para una directora a quien lo sutil no le es ajeno.
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  • El conspirador
    El conspirador
    Cine & Medios
    Doble crímen

    Todo político que ostenta un gobierno con poder busca hacer leyes a su medida, y si no lo logra al menos busca manipular las existentes para su beneficio. Si es en tiempos confusos, como los de guerra o desorden interior, entonces se aprovechan más aún para sacar provecho de la situación y fortalecerse en el poder. Robert Redford muestra, con maestría en todo sentido, como Lincoln es asesinado en lo físico pero también como sus ideas son aniquiladas por quienes quedan en el poder y creen estar haciéndole un favor a su país.
    El eje de la historia es el juicio a Mary Surratt, una mujer viuda que vivía en su casa junto a su hija Anna y su hijo John. Para ganar algún dinero la mujer hospedaba a otras personas en el lugar. Las últimas a las que dió pensión eran nada menos que los criminales que orquestaron el atentado contra el presidente Abraham Lincoln. Por eso es que Mary es acusada de ser parte de esa conspiración criminal.
    La difícil tarea de defenderla recae en un joven abogado, ex combatiente durante la guerra de secesión, a quien no le agrada tener que defender a una sureña a quien cree responsable del asesinato del presidente. Sin embargo, y gracias a las enseñanzas de su superior, la constitución se impone sobre lo personal.
    El proceso es narrado con detalle y sin dejar de lado la excelencia artística. La dirección de arte es excepcional, realzada por una labor de fotografía notable, además del vestuario y un casting impecable.
    Todas las actuaciones son precisas, sin artificios, pero se lleva las palmas una sobria Robin Wright que compone a Mary Surratt desde el gesto mínimo, el dolor contenido, la mirada justa captada por un Redford implacable.
    "El Conspirador" ofrece una lección de civismo a costa de una historia que al día de hoy no parece haber servido como ejemplo suficiente. Miremos a nuestro alrededor, a los líderes del mundo en que vivimos. Siguen siendo tan miserables como aquellos que solo querían una cabeza que ofrecer a la multitud para ganar más poder, aun a costa de lo que su propio mártir proclamaba.
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  • La sal de la vida
    La sal de la vida
    Cine & Medios
    El fuego interior

    Hace un año conocimos a Gianni y a su madre. Fue en ocasión de "Un Feriado Particular", donde el buenazo de Gianni se hacía cargo de cuatro venerables ancianas. Esta vez el personaje regresa, también junto a su madre, pero con algunas diferencias en la estructura que le rodea. Ya no es un desocupado sino un jubilado a la fuerza, que se niega a ser como los otros jubilados que conoce, sentados en una esquina perdiendo el tiempo. Convive con su ex mujer, una hija adolescente y el novio de esta.
    Incentivado por un amigo, a los 62 años intenta revivir el fuego amoroso y para ello se encuentra con amores del pasado, sin estar muy convencido de su accionar.
    Gianni Di Gregorio dota a su personaje de cierta languidez, con una sonrisa siempre lista, aunque sea de compromiso. Es el eterno hijo de mamá al que hasta las mujeres lo ven de manera maternal. Un auténtico tano incapaz de desentenderse de su madre mientras hace malabares para vivir su vida.
    Sin embargo lo que Di Gregorio consigue poner en foco, a medida que avanza la historia, es un tema que preocupa en Europa: los millones de individuos descartados laboralmente que quedan a la deriva, viviendo de una pensión y sin nada que hacer. Gianni los observa desde su ventana y no quiere ser como ellos, sentado en una silla viendo la vida de otros pasar. Pasea a su perro y ve a un tipo desarmando su Fiat 600 tal vez por enésima vez. Se sienta en una plaza y con desgano responde a un anciano desconocido lo que este le pregunta solo por hablar. Y no le gusta. Por suerte el destino tiene otros planes para nuestro amigo. Porque ya lo dijo el gran Javier Villafañe: "Yo no soy viejo porque no me junto con viejos".
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  • El Lórax: en busca de la trúfula perdida
    Mientras el aire sea gratis

    Un niño habitante de una ciudad donde todo es artificial -los árboles son de plástico y el aire se compra envasado- está decidido a encontrar la última semilla existente para plantar un árbol. En su búsqueda conocerá la historia del responsable de la devastación del planeta y de El Lórax, criatura protectora de la naturaleza.
    Sin ninguna sutileza, "El Lórax" trata sobre la desforestación y el cuidado del medio ambiente. La historia creada por Theodor Seuss Geisel en 1972, se presenta en esta versión muy fiel a los dibujos del libro original, como así también a la moraleja final.
    A esta altura no es posible criticar las técnicas de animación ni las aplicadas para sus texturas y efectos tridimensionales. Este tipo de películas cada vez se ven mejor, aunque en este caso es su contenido, simplón y moralizante, el que no está a la altura. Por bien intencionado que sea.
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  • Los juegos del hambre
    Gran afano

    Apologética antes que crítica, "Los Juegos del Hambre" se presenta como un eslabón más en la cadena de consumismo destinada a un público adolescente, y no tanto, que es incapaz de analizar ni mucho menos cuestionar lo que se le ofrece. La propuesta llega por lo menos diez años tarde de lo que fue el furor mundial por "Big Brother", show televisivo creado en Holanda en el que hace base esta historia de una chica que debe participar en un show donde 24 participantes deben eliminarse -matarse- entre ellos. Cada uno de los jóvenes pertenecen a un distrito excluido del resto de una nación que decidió castigar a aquellos que se rebelaron al sistema creando este programa siniestro. Pero nada tiene demasiado fundamento, el director prefirió obviar las explicaciones y pasar directamente a la acción. Así ignoramos por qué los habitantes de los distritos segregados parecen personas comunes mientras los habitantes del capitolio parecen salidos de un dibujo animado; por qué algunos distritos se preparan para esta batalla y otros no, etc.
    Para peor, la propia lógica del filme es manipulada de la misma manera que los personajes manipulan el show; manipulación que la protagonista en su inicial estado de "pureza" repudia pero que luego aprende a utilizar en una clara muestra de resignación y asimilación por parte del sistema.
    La exclusión por parte de iguales, haciendo el trabajo sucio que el poder delega en los participantes que hacen del culto al ego una religión, es desde hace tiempo moneda corriente en el modelo televisivo mundial. Como parte de ese modelo, esta película es una cáscara vacía de contenido que expone como un mero entretenimiento aquello de que de por sí plantea dilemas más profundos.
    Estamos ante un pastiche logrado al mezclar algo de la secesión, con un toque nazismo y varios sinsentidos que el director nunca se opupa de justificar siquiera. Más allá del tedio que povocan varias escenas, ni las de acción valen destacarse dado que están presentadas de manera confusa para evitar que sean explícitas y consecuentemente conseguir la calificación necesaria para llegar al público menor de 18 años.
    Si "Live!" -aquel controversial filme protagonizado por Eva Mendes- contenía una propuesta de show llevada al extremo, donde los participantes jugaban una ruleta rusa en tv; al menos proponía abiertamente un debate acerca de los límites en los medios y hasta donde era capaz el ser humano de exponerse por un minuto de fama y la posibilidad de ganar dinero. Más darwiniana y llena de matices que "Los Juegos del Hambre" no tiene, la japonesa "Battle Royale", con Takeshi Kitano, presentaba a la competencia que el filme que nos ocupa copió flagrantemente, como una denuncia social al tiempo que parodiaba al extremo lo que en el 2000 era una moda televisiva.
    Una vez más, una crítica cinematográfica irá en contra de la taquilla. "Los Juegos del Hambre" seguramente tendrá sus secuelas en la pantalla merced a una buena recaudación. Eso habla sin dudas del triunfo de una ideología, la de la cosificación del individuo, que ya ganó terreno en nuestra cotidianeidad y que esta película promociona sin tapujos.
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  • Ghost Rider: Espíritu de venganza
    El fantasma calentón

    Si no viste la primera zafaste de ver un bodrio. Igual no importa, en esta segunda película te cuentan en el inicio todo lo que debés saber sobre el personaje y su historia, como para que sepas de qué va la cosa. Johnny Blaze sigue lidiando con su condena eterna cuando aparece un extraño monje con una propuesta que no puede rechazar, rescatar a un niño a cambio de liberarlo de su pacto con el diablo.
    La factura de este filme a esta altura no califica ni como clase B. El guión es un rejunte de lugares tan comunes como las actuaciones, incluidas las de Cage y Hinds, absolutamente perdidos en el registro.
    Abundan diálogos pretenciosos y escasea la acción, que cuando se presenta se vuelve risible. Sin dudas, el de Ghost Rider es un regreso que nadie esperaba. Menos para esto.
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  • Un dios salvaje
    Un dios salvaje
    Cine & Medios
    El salvajismo va por dentro

    La pelea entre dos chicos de once años es el disparador para mostrar la hipocresía que habita en el universo adulto. El hijo de Nancy y Alan le rompió dos dientes con un palo al hijo de Penélope y Michael. En el departamento de estos últimos se reunen ambas parejas para discutir el asunto. Primero con sobriedad y extrema cortesía, no sin cierta incomodidad, Penélope procura que los otros padres comprendan lo importante que es que su hijo entienda la gravedad del hecho. Nancy trata de ser condescendiente mientras Alan está ocupado atendiendo su móvil que suena cada rato debido a un problema con el laboratorio que representa legalmente.
    Polanski expone de entrada a sus personajes en este filme cerrado, donde sus intérpretes están atados al texto teatral. Quienes vieron la obra de teatro no encontrarán diferencias notables en el guión, pero sí en las características de algunos personajes, especialmente el de Waltz. El austríaco compone a un cínico impagable, sin dudas el mejor trabajo del filme, y no es que Jodie Foster no se destaque en su rol, el que deja en claro, más que ningún otro el carácter animal escondido tras la pátina de civilización que los niños aún no poseen y sus padres, con apenas algo de alcohol, son capaces de perder por completo.
    El director impone al relato un clima dramático con cierta acidez y pequeñas dosis de ironía, pero nunca llega al grotesco que tan bien le sentó a esta obra en la versión teatral porteña. Filmada en París y con un cameo del propio Polanski en el departamento de al lado, "Un Dios Salvaje" no quedará en la historia como lo mejor en la cinematografía del polaco, aunque sí destaca como un entretenimiento de alto nivel actoral y exhibición artística.
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  • Sólo por dinero
    Sólo por dinero
    Cine & Medios
    Ni gratis

    El por qué una película con destino a relleno en el cable termina en la cartelera donde se puede ver por el mismo precio "El Artista" o "La Invención de Hugo Cabret", lo desconocemos. Tenemos claro que hay público para todo, y eso también, desde siempre, es desconcertante. Lo concreto es que esta historia de una desocupada que se convierte en caza recompensas para ganar algo de dinero, y su primer caso consiste nada menos que en capturar a un ex, no merece más atención que el peor capítulo de la serie más intrascendente que hayan visto por tv.
    Katherine Heigle se ha venido esforzando mucho para ganarse el título de reina de la comedia, pero con estos proyectos dificilmente logre mantenerse en ese lugar donde otras brillaron antes.
    Esta película puede servirte tal vez para una primera cita, si a ninguno de los dos les interesa verla y unicamente se la usa como pretexto para llegar a otras instancias.
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  • Poder sin límites
    Poder sin límites
    Cine & Medios
    Una fantasía repetida

    La premisa de esta película es sencilla, les resultará familiar y por eso también efectiva. Imaginate que te topás con una forma extraña que al tocarla te transfiere el poder de mover cosas con la mente, incluso a vos mismo. Imaginate que ese poder crece día a día y ya no solo movés un lápiz sino que ahora podés estacionar un auto y hasta volar. Está bueno, no?
    Andrew es un muchacho con problemitas. Anda de acá para allá con una cámara de video al hombro. Es el hazmerreir del colegio, no solo por grabar todo el tiempo sino porque además es el típico raro aislado. Problemas no le faltan. Tiene todo el combo para ser un futuro villano del cómic que se te ocurra. Madre moribunda, padre alcohólico y golpeador, vida social nula.
    Una noche Andrew es invitado a ver un hecho curioso, como de otro mundo, y a registrarlo con su cámara. A partir de entonces su vida cambia, definitivamente.
    El relato está presentado mayritariamente con imágens de la cámara del protagonista, pero también con la mirada del director por lo que no llega a ser "REC". El acierto es que lo que les sucede a los protagonistas se presenta sin solemnidad sino más bien de la forma en la que cualquier chico disfrutaría con sus nuevas "habilidades". Mezcla de Chris Angel con X-Men, también tiene algo de "Super 8" pero sin ser tan pretenciosa. Apenas un entretenimiento, bien presentado y disfrutable.
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  • La invención de Hugo Cabret
    La máquina de soñar

    Desde que se anunció que Martin Scorsese filmaría en 3D, la industria quedó expectante hasta ver los resultados que un artista podía obtener de este artilugio. Si "Avatar" es el folleto con el que James Cameron mostró a la industria su nuevo juguete, "La Invención de Hugo Cabret" es la pieza maestra con la Scorsese demuestra que con sensibilidad y talento se puede ir más allá del mero efecto.
    Un niño, hijo de un maestro relojero, queda huérfano y al cuidado de un tío alcohólico que hace el mantenimiento de los relojes de la estación central de trenes de París. El tío en cuestión desaparece y Hugo, tal el nombre del niño, se encarga de mantener él mismo todos los relojes. Las salas de máquinas son a la vez su escondite, donde puede matenerse a salvo del policía que custodia la estación y gusta de capturar huérfanos para enviárlos al reformatorio.
    Hugo no está solo, lleva con él un artefacto extraño, una especie de autómata que su padre rescató de un museo y que con dedicación intenta restaurar. Para ello se vale de piezas que roba de una juguetería atendida por un biejo gruñon. Cuando este hombre atrapa in fraganti a Hugo le obliga vaciar sus bolsillos y allí descubre una libreta que definitivamente cambiará el rumbo de la historia.
    ¿Por qué este hombre se mostró tan contrariado ante esa libreta y los dibujos que había en ella?
    Scorsese parte al relato en dos, primero nos presenta al niño y su aventurera vida, luego nos revela una historia mucho más interesante aún que tiene al anciano como protagonista. En el todo, asistimos a un homenaje al cine y en especial a aquellos pioneros en el arte de plasmar lo imposible. El viejo Martin se da el gusto de insertar piezas documentales al relato y hasta convertirlo en un aviso en favor de la conservación y restauración del patrimonio fílmico mundial. No es extraño, Scorsese es miembro de "The Film Foundation", organización que trabaja en la recuperación de películas.
    "Las películas son los recuerdos de nuestra vida. tenemos que mantenerlos vivos". Con esas palabras Scorsese da la bienvenida a los que entran a la web de la fundación. Es, sin dudas, esa determinación el motor que llevó adelante la realización de "Hugo". Su visión en 3D le permitirá al espectador tener un mayor nivel de detalle sobre el excelente trabajo de los diseñadores de arte, los escenarios, engranajes, las distancias, la casi corporización de los personajes.
    Son antológicas las actuaciones de Ben Kingsley y, aunque de menor participación, la del legendario Christopher Lee. No se queda atrás Sacha Baron Coen, quien interpreta al policía de la estación dotándolo de acertados matices. El pequeño Assa Butterfield irrumpe en la industria por la puerta grande bien acompañado por la ya experimentada Chloë Moretz que tan bien nos impresionara en "Kick Ass".
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  • La dama de negro
    La dama de negro
    Cine & Medios
    Una mina jodida

    Los niños se suicidan. Así, sin más. Las extrañas muertes suceden en un pueblo inglés hasta donde llega el atribulado Arthur Kipps (Daniel Radcliffe) con una misión clara de su jefe, conseguir los documentos de una mansión abandondada. Kipps no está en su mejor momento, deprimido por la muerte de su esposa al dar a luz a su hijo y sin dinero acepta la última oportunidad que su jefe le da. Y allá va, a un pueblo que de entrada se muestra hostil con él, excepto Sam Daily, el millonario del lugar que ofrece su ayuda al joven.
    Paisajes tenebrosos, neblina, la marea que sube y aisla. Una casa donde los aparecidos hacen de las suyas y sacan lo valiente de Kipps. ¿Qué sucedió en ese lugar? ¿Por qué mueren los niños? ¿Quién es la mujer de negro?
    Con una notable ambientación y el tono justo que precisan este tipo de filmes, los amantes del género disfrutarán luego de mucho tiempo de una auténtica pieza de terror a la vieja usanza. Aunque allí tal vez también radique su falencia: la falta de novedad.
    Lo importante es que Watkins dirige con precisión, no escatima sustos que están bien musicalizados por Marco Beltrami y cuenta con una puesta artística que hace honor a lo mejor de la Hammer.
    Daniel Radcliffe cumple con su parte, sin muchos matices, sale airoso con lo justo, en tanto el solvente Ciarán Hinds lo secunda y encabeza un elenco sin fisuras.
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  • Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe
    Solo y mal parado

    A bordo del galeón Esperanza viaja el marino Selkirk, no porque el capitán lo quiera sino porque el protagonista de la historia posee algo que es gran interés para el capitán. Una vez que este cree obtener lo deseado se libra de Selkirk dejándolo en una isla desierta.
    El marino queda librado a la buena de dios, luego de haber desplumado a la tripulación en los juegos de cartas. Ambicioso por naturaleza, Selkirk comprende en la isla que hay otros valores en la vida.
    El mensaje del filme es obvio y poco elaborado. Su producción es algo mejor, sin descollar logra presentar un buen trabajo de stop motion, aunque los muñecos no son todo lo expresivos que se podría esperar. El relato es algo moroso, el clímax nunca llega y los pocos chistes que se ofrecen a los adultos que acompañan a los chicos son por lo menos flojos.
    Los más chicos se van a entretener y los más grandes no deben temer por el inocuo contenido del filme; eso sí, por ahí se aburren un poco.
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  • Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones
    Tribuneros

    Una cosa es decir algo en chiste y otra decirlo de manera chistosa. Diego Capusotto dice lo que escribe Pedro Saborido de manera chistosa, pero lo que dice es muy serio. Este programa especial de una hora y media de "Peter Capusotto", sin sus videos, tiene igual producción que lo visto en tv, sin nada "cinematográfico", excepto el 3D. El personaje de Violencia Rivas sirve de hilo conductor, es el que baja línea de forma directa, el que de forma exacerbada escupe el modo de ver de sus creadores. El tema central es el entretenimiento. Así desfilan Micky Vainilla y la presentación de su película "Ningún Error de Dios", Bombita Rodríguez y la desopilante historia sobre el proyecto de los Estados Unidos Justicialistas y Jesús de Laferrere -el segmento más flojo de todos-, entre otros personajes y ocurrencias propias del ciclo televisivo.
    Capusotto y Saborido van desde el humor post asado, pasando por el más vulgar hasta aquel un poco más sofisticado, que requiere de cierta información por parte del espectador. Dificilmente un joven se ría auténticamente si no sabe que es la UOM o la tercera posición durante el sketch de Bombita, el más logrado de todos y donde se atreven a satirizar hasta la masacre de Ezeiza. Claro está que si tras la sátira no hay crítica se corre el riesgo de convertir lo siniestro en algo simpático.
    Diego Capusotto se consolida como un capo cómico outsider. Uno que se vale solo, que no necesita compartir elenco ni hacer revista ni temporada en Mardel. Con su público le basta y a él está dirigida esta película. Los fans, de parabienes. Algunos esperábamos algo más.
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  • Domingo de ramos
    Domingo de ramos
    Cine & Medios
    El chiste del loro

    Una manera de crear un chiste es encontrar primero el remate, el hecho gracioso en sí. Una vez que se tiene el final se construye el relato hacia atrás, se crea la historia. Al ver la resolución de esta película se nos ocurrió pensar que tal vez así se construyó el guión. Imaginamos a los autores entusiasmados con la idea de un equívoco que termina en tragedia, para luego empezar la difícil tarea de "armar" una historia que cierre bien con el final.
    La mala noticia es que no lo logran. Todo comienza un miércoles, con el hallazgo del cadáver de una mujer en una casona de un pueblo de la provincia de Buenos Aires. El oficial de policía a cargo investiga el entorno. El director por su parte pasea al espectador llevándolo al lunes anterior, al sábado, luego al martes, luego atrás al domingo y así, hasta marearlo, al mejor estilo Galletini en "La Patria Equivocada". Todo para que desde la platea se pueda "construir" también el relato.
    Errores de continuidad, hechos sin explicaciones y un tedio absoluto acaban dando con el desopilante final, tal vez lo mejor del filme junto con la actuación de Goity, pero que no alcanza.
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  • El extraño Sr. Horten
    El cuento de la buena pipa

    El señor Odd se jubila tras cuarenta años como conductor de tren. Es un hombre de vida prolija, o rutinaria, según se vea. Vive solo en Oslo, al lado de la vía del tren con la compañía de una pajarito y a partir de su nuevo estado de jubilado comienza a ser espectador de diversas situaciones a las que asiste imperturbable. Pipa en mano, Horten deambula sin rumbo definido, cuestión que al espectador impaciente puede incomodar bastante. El relato es algo errático, como su protagonista, y allí donde algunos vean poesía cinematográfica otros hallarán tedio.
    Sin apuro, Hamer construye una historia con buena base tanto en lo técnico como en lo actoral. Notable es la fotografía y la interpretación de Owe, interesantes y hasta divertidos algunos fotogramas y varias ideas, aunque poco efectivo es el resultado final debido a una narración episódica que deja a varias secuencias un escalón abajo de la mera anécdota.
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  • Los Muppets
    Los Muppets
    Cine & Medios
    LA MAGIA ESTA DE VUELTA

    En el pasado siglo, a mediados de la década del cincuenta, un joven llamado Jim Henson tomó un viejo abrigo de su madre, un par de pelotas de ping pong y con un corte por ahí y otro por allá creó una títere de mano similar a un lagartija. Unos años después ese muñeco algo indefinido tomó forma y -cambio más, cambio menos- se convirtió en la rana que durante años, doblaje mediante, conocimos como René y que ahora por esas cosas del marketing global se nos presenta como Kermit. Henson creó además una galería de personajes entrañables que fueron presentados en "Plaza Sésamo", show educativo infantil, y otros que cobraron notoriedad en "El Show de los Muppets" de 1976. Desde entonces tanto René como Miss Piggy, Animal o Figaredo, por citar algunos, han sido personajes populares en todo el mundo.
    En esta nueva película, Gary (Jason Segel) junto a su hermano Walter, que es un muppet pero aún lo sabe, crecen viendo los programas de tv que tienen a la rana y cía como protagonistas. Son fanáticos a tal punto que cuando Gary emprende un viaje de compromiso con su novia también lleva a Walter para que visite los estudios donde se hacían los shows. Es durante esa visita que Walter descubre algo terrible: un ambicioso y desalmado empresario desea destruir esos estudios para hacer un negocio inmobiliario.
    Con la información caliente Walter emprende la tarea de encontrar a la rana Kermit y al resto del grupo para que hagan un último show que sirva para recaudar el dinero necesario para salvar los estudios.
    La aventura está repleta de gags, la mayoría de ellos efectivos. Este cronista disfrutó y rió hasta las lágrimas con más de una escena, especialmente la del cuarteto de barberos cuando "atienden" a un castigado Jack Black, uno de los que se prestaron al juego de cameos que incluye a Alan Arkin, Mickey Rooney, Dave Grohl y Whoopi Goldberg entre otros.
    Tanto Jason Siegel como Amy Adams acompañan a las verdaderas estrellas de la película asumiendo claramente su rol. El estilo de humor de los Muppets se remite a la base de la comedia, al sinsentido, a lo disparatado. Nadie se puede quedar afuera, todos pueden disfrutarla, desde el niño hasta el abuelo. Y eso es muy bueno en los tiempos que corren.
    La propuesta de "Los Muppets" nos deja un par de cuestiones que no son menores frente al tipo de cine que vemos ultimamente. En primer lugar, la idea de una construcción colectiva, donde no hay héroes individuales sino un éxito obtenido gracias al trabajo en común. Y por otra parte, el hecho que los más chicos puedan volver a disfrutar de un viejo arte que no requiere de costosas tecnologías ni extraños artilugios, solo de un poco de imaginación y complicidad para que la magia se haga realidad, esa magia creada por el joven Henson hace más de medio siglo.
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  • Las aventuras de Tintín
    No tan tontín

    Decidido a contar una aventura como solo él sabe hacerlo, Steven Spielberg usa como vehículo a Tintín, personaje creado en 1929 por un historietista belga que usaba el seudónimo de Hergé. Tintín es un adolescente periodista de vocación y siempre dispuesto a encontrar una historia que contar. En esta ocasión, mientras pasea por una feria de antigüedades junto a su inseparable perro Milú, el joven héroe compra un barco en miniatura por el que inmediatamente aparecen otros interesados dispuestos a pagarle a Tintín más de lo que él había pagado.
    El barco en cuestión despertó la curiosidad del joven, pero mucho más lo hizo el hecho que esos otros hombres también lo desearan. La acción no se hace esperar y pronto Tintín y Milú se hallan en medio de peligros que afrontan con lucidez y arrojo.
    El director Steven Spielberg junto al también cineasta Peter Jackson, aquí en el rol de productor, optaron por la técnica de animación de captura de movimiento que tanto se ha mejorado desde su uso en "El Expreso Polar". Esto, sumado a un tipo de dibujo hiperrealista que respeta la fisonomía de los personajes creados por Hergé, generan un filme que provocará no pocas controversias. Si bien la técnica digital permite encarar acciones imposibles de rodar en la realidad, usualmente por muy costosas, es cierto también que los personajes bien pueden ser interpretados por actores de carne y hueso en lugar de por un dibujo que imita a la perfección a un ser humano.
    Más allá de esta cuestión, Spielberg consigue que la aventura cobre protagonismo por sí misma sin que importe demasiado el anodino Tintín y su universo tan poco popular por estas tierras. Cerca del final, la acción se extiende algo más de lo deseado y aquello que debería entretener acaba volviéndose denso, pero no por mucho tiempo. El viejo Steven sabe rescatar al espectador y dejarlo listo para una próxima aventura.
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  • Un mundo seguro
    Un mundo seguro
    Cine & Medios
    Cerrá y tirá la llave

    Los primero minutos de esta película promenten. Todo parece dirigirse hacia un soft porno tecnológico, áspero y transgresor. Pero no.
    La expectativa se diluye rapidamente. Lo que parecía una buena producción da paso al cartón pintado, los efectos básicos y un puñado de pésimas actuaciones, con Birabent a la cabeza. Se salva Belloso, porque su talento explota más allá de todo. En esta historia interpreta a Patricio Podestá, un exitoso productor televisivo, quien debido a un traumático hecho de inseguridad decide aislarse en un departamente equipado con lo último en tecnología aplicada a la seguridad.
    Sin embargo es un conductor de programas de chimentos el que se convierte en el mayor enemigo de Podestá y lo expone públicamente.
    El hombre alienado que pretende con la tecnología obtener la seguridad que su propia mente no le da es un tema interesante para abordar. También lo es el los medios y participación en la vida privada de las personas públicas. Lamentablemente todo queda en una crítica de estudiantina, sin rigor artístico alguno.
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  • Año nuevo
    Año nuevo
    Cine & Medios
    Año nuevo, ideas viejas

    Un seleccionado de actores populares y cotizados forman parte de este largo filme publicitario pensado para vender a la ciudad de Nueva York como lugar turñistico en fin de año. El programa "I Love N.Y." manifestado en su máxima expresión y hasta con la presencia del mismísimo Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad, en pantalla. El resto es anecdótico.
    La historia de la organizadora del mayor evento de la ciudad, la de dos parejas que esperan un hijo justo en año nuevo, la del nihilista que en un ascensor encuentra el amor, la del moribundo cuyo último deseo es ver caer la bola en Times Square, y otras más que en algún momento entrecruzarán a sus protagonistas con el marco de infinidad de avisos publicitarios mostrados sin reparo alguno.
    No se puede negar la pericia de Garry Marshall para llevar adelante este tipo de historias corales, cumple casi como lo haría un publicista avezado. Sabe como encuadrar, como plantar la escena y hasta como hacer lucir a más de uno; el problema es que el guión no ayuda. "Año Nuevo" es un compendio de lugares comunes, pequeños golpes bajos y situaciones que de tan trilladas ya son familiares.
    Estamos ante ese subgénero conocido como comedia reconfortante, con el que la industria busca dar esperanzas y hacer que el público crea en la magia de las fiestas, algo que resulta tan efímero como la propuesta misma.
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  • La mala verdad
    La mala verdad
    Cine & Medios
    La buena intención

    Bárbara (Ailén Guerrero) tiene diez años, va a una escuela pública y es la primera voz del coro. Los ensayos parecen ponerla nerviosa y mucho más la inminencia del acto en el que deberá lucirse con su agradable voz. Al menos eso es lo que supone la maestra que nota algo dispersa a la niña. Cuando Bárbara comienza a orinarse en clase es que se decide llevarla ante la piscopedagoga de la escuela.
    Ernesto (Alberto de Mendoza) es el abuelo de la niña y padre de su mamá Laura (Analía Couceyro), quien está de novia con Rodolfo (Carlos Belloso). Todos conviven en la casa de Ernesto, dueño de una tienda de libros usados y amante de la música clásica.
    Esta obra tiene la fortuna de contar con una maravillosa actriz como es la pequeña Ailén Guerrero, toda una revelación, capaz de resolver una escena con una mueca, un gesto. La secuencia que Guerrero juega con Norman Briski es sin dudas lo más logrado de un filme lleno de buenas intenciones.
    Alberto de Mendoza ofrece su estampa, fuerte presencia con la se adueña de cada escena aunque por momentos su registro desentone con el resto. Es destacable la labor de Belloso, contenido como testigo de algo que sospecha y no logra asir del todo.
    El filme cuenta con una notable dirección artística, desde la fotografía hasta la puesta en escena. ¿Cuál es la mala verdad? Eso deberá dilucidarlo el espectador que recibe desde la pantalla algunos mensajes confusos, poco claros. El tema del abuso está presente pero el director decide no ir más allá. Se pasa de sutileza, al punto de dejar la sensación de una oportunidad perdida. Abre varios flancos que luego no puede cerrar adecuadamente y eso es una pena porque tenía en sus manos una cantidad de recursos verdaderamente encomiables.
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  • Caño dorado
    Caño dorado
    Cine & Medios
    Sobreviviendo

    Julito, alias "Panceta", trabaja en una metalúrgica de donde rescata los sobrantes de caños que luego, en la herrería montada en el fondo de la casa donde vive con su madre, convertirá en escopetas caseras mejor conocidas como "tumberas".
    Es difícil la vida en el conurbano, la zona pobre de Don Torcuato donde vive "Panceta" es un reflejo de otras donde las personas están abandonadas a la buena de Dios y la voluntad de los políticos que se dignen a darles algún plan a cambio de fidelidad proselitista. "Panceta" hace la diferencia vendiendo los "fierros" a conocidos del barrio, entre ellos a "Tomca", mafioso de poca monta que no tarda en convertirse en enemigo de Julito por culpa de una mujer, o mejor dicho, de una jovencita.
    El director Eduardo Pinto logra el equilibrio entre la imagen realista y una más artística, que es con la que consigue resaltar la sordidez en la que se mueven los personajes. Lo logra también gracias a la sólida interpretación de actores como Yiyo Ortiz y Lautaro Delgado, además de la siempre destacable Tina Serrano.
    Otro punto a favor en este filme es la decisión por centrarse en el drama de los personajes, y sus decisiones, sin caer en discursos sociales ni exaltaciones populacheras. Con buen manejo del tempo cinematográfico, acertada dirección de actores y economía de recursos, Pinto redondea un filme que mucho tiene de cine negro, especialmente por la suerte final de sus protagonistas.
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  • Damas en guerra
    Damas en guerra
    Cine & Medios
    Mujeres celosas

    Hay que reconocer que existe un universo femenino que no pocas mujeres detestan, aunque lo miran de reojo. Obviamente a los hombres ese universo les resulta totalmente ajeno e incomprensible. Dentro de ese mundo se desarrolla esta historia, protagonizada por Annie, una perdedora en varios aspectos de la vida, especialmente en el amor, quien debe oficiar como dama de honor de su mejor amiga Lillian pronta a casarse. El problema es que Lillian tiene una nueva mejor amiga llamada Helen, también elegida como dama de honor, que es millonaria y gracias a esa condición puede encargarse de los arreglos de su boda con mayor facilidad.
    El conflicto radica en la rivalidad manifiesta entre Annie y Helen, presentada sin sutilezas en la primera escena que comparten. En medio de esta lucha de celos, Annie debe resolver su vida.
    "Damas en Guerra" nunca llega a ser la comedia que promete ser porque se queda a mitad de camino entre una pretenciosa mirada al mundo femenino al que jamás llega siquiera a acercarse y algunas secuencias de humor de trazo grueso, no exento de la cuota de escatología que parece mandar en los últimos tiempos.
    Morosa en sus tiempos e ineficaz en sus pocos momentos humorísticos, la película sólo puede despertar alguna sonrisa y cierto interés en mujeres que pertenezcan a ese universo insondable e incomprensible para todos aquellos que consideren tener dos dedos de frente.
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  • Invasión a la privacidad
    Los propietarios las prefieren dormidas

    Juliet (Hilary Swank) es médica y está en busca de departamento para mudarse. Luego de no mucho andar se encuentra con una oportunidad única. Espacioso depto de categoría con vista al Hudson y sus puentes por menos de cuatrocientos dólares al mes. Y encima a Juliet el propietario le resulta guapo y atractivo.
    Como lo barato resulta caro, el departamentito guarda algunos secretos y su dueño también. Las noches de juliet no son tan encantadoras y apacibles como ella piensa, alguien la vigila y algo más.
    El legendario sello Hammer presenta una producción que claramente no esta a la altura de su historia, ni siquiera contando con el no menos legendario Christopher Lee en el elenco. Más cerca del tedio que del suspenso, con un guión previsible, poco original y una resolución que echa mano a recursos a esta altura poco menos que pueriles y remanidos, "Invasión a la Privacidad" marca un menos diez en la carrera de Swank y un cero como película.
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  • Amigos con beneficios
    El mismo viejo verso

    El tema es remanido. Tener sexo con alguien sin compromiso alguno. Ser amigos "con derecho a roce". El viejo "dale que nos encamamos y no pasa nada". Pero pasa. Así de obvio es el planteo de esta película donde la bonita rusa Mila Kunis interpreta a una buscadora de talentos que consigue colocar a un joven emprendedor como editor de una importante revista con sede en Nueva York, o sea: Justin Timberlake. Los dos acaban de romper con sus respectivas parejas y prometerse no volver a engancharse con alguien. El problema es que el deseo manda, la naturaleza hace lo suyo y químicamente se atraen, por lo que deciden hacer un trato: Sexo sin compromiso.
    Lo que salva a esta historia es su humor y el buen desempeño de su elenco, especialmente de Kunis, cuya gimnasia televisiva en sitcoms la dota de una ductilidad implacable para esta labor, en la que está muy bien secundada por Timberlake.
    En la segunda mitad, la incorporación de otros personajes y sus conflictos, diluyen un poco la propuesta inicial, aunque el director logra salvarla a tiempo.
    Algunos buenos gags, la buena química entre sus protagonistas, bonitas postales de Nueva York y Los Ángeles y el toque de distinción que Richard Jenkins viene imponiendo en sus últimas apariciones hacen que "Amigos con Beneficios" sea muy recomendable para pasar un buen rato.
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  • Mi primera boda
    Mi primera boda
    Cine & Medios
    Tal vez, con un porrito...

    Empezó bien su carrera Ariel Winograd. Lo hizo contando sus propias vivencias en "Cara de Queso". Es que hablar de lo que se conoce es siempre un buen punto de partida para cualquiera que quiera contar una historia. Seguramente este también sea el caso. Tantas bodas con parientes judíos habrá presenciado Winograd, como para volcar en este, su segundo largo, una buena cantidad de clichés típicos.
    El punto es que no aparece en este filme aquella mirada ácida e impiadosa expuesta sobre las situaciones y personajes de "Cara de Queso", aquí sí un trazo más grueso, y menos sutilezas. Es tal vez lo más criticable de "Mi Primera Boda", la falta de audacia. Contar como el novio es tan boludo como para perder no uno, sino los dos anilllos de boda a minutos de efectuarse la ceremonia, da para elucubrar las situaciones más hilarantes, pero eso no sucede. Al menos durante la primera mitad del relato; luego, como una catarata, se precipitan los hechos y la cosa empieza a funcionar.
    Podríamos pensar en "La Fiesta Inolvidable" de Blake Edwards, donde el personaje de Peter Sellers es el centro de la acción y generador de todos los conflictos y los personajes secundarios apenas aparecen para dar apoyo a su actuación y reforzar cada gag. Daniel Hendler vendría a ser el centro aquí, y los personajes secundarios, la mayoría de ellos geniales, sólo están para dar mayor sostén a la historia. Pero ninguna situación encarada por Hendler llega a los niveles desopilantes exhibidos por Edwards, nunca cruza la línea, Winograd evita que el filme se vuelva salvaje, humorísticamente hablando. Y es una pena porque todo estaba servido para ello.
    Servido estaba también el elenco, con un Pepe Soriano Maravilloso, una Soledad Silveyra descollante y un "Tano" Renni desaprovechado. Los únicos que cosiguen más atención y obtener más carnadura son Martín Piroyanski, cómico y eficaz, e Imanol Arias, tercero en discordia interpretado con solvencia y estilo. Queda para la anécdota la película aparte que hacen los Les Luthiers Marcos Mundsotck y Daniel Rabinovich, como el cura y el rabino que a bordo de un remise camino a la boda mixta, intercambian las más desoliplantes observaciones acerca de sus religiones.
    Tecnicamente el filme es inobjetable, Winograd es todo un profesional y supo darle al relato el tono apropiado, tanto desde la iluminacion como en la puesta general. Puede que muchos gags pierdan fuerza por una cuestión de timing, pero es que hacer comedia es mucho mas difícil que hacer un drama. Es riesgo total y constante, por algo existen genios de la comedia, y no genios del drama. Porque lograr hacer una comedia ciento por ciento efectiva es consecuencia de una labor genial. Winograd tiene tiempo por delante.
    De momento, está disponible "Mi Primera Boda", amable película para toda la famlia que ofrece una hora cuarenta de sano esparcimiento, sin riesgos.
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  • Balada triste de trompeta
    Triángulo de amor bizarro

    Alex de la Iglesia nos presenta la que sin dudas es su obra mayor. Desmesurado, intenso, cruel, creativo, insolente, pero sobre todas las cosas: talentoso. Así es este cineasta con mayúsculas que se atrevió a usar la historia más sangrienta para construir un relato no menos sanguinario.
    En 1937 un grupo de los "rojos" llega a un circo para reclutar hombres dispuestos a pelear contra los "fachas". Lo hacen interrumpiendo la función, justo cuando el payaso tonto (Santiago Segura) debe rematar la rutina con el payaso listo (Fofito). No es casual que este tremendo homenaje a los payasos y su lucha en tiempos de crisis inicie nada menos que con Fofito en escena. Sí, el hijo de Fofó, el hermano de Gaby y Miliki. Los payasos españoles que bien supieron de que iba el franquismo y huyeron de este hacia centroamérica, para años después encontrar el éxito también en Argentina. Como contraparte está Segura, actor fetiche de Alex y bien podría decirse un payaso, a su modo.
    Cuestión que el payaso tonto es detenido por los "fachas" y una vez en prisión, durante una visita de su pequeño hijo Javier, fija en él una idea: la venganza.
    Años después, en 1973, Javier (Carlos Areces) consigue trabajo como payaso triste en un circo donde la estrella es el payaso listo (Antonio de la Torre). Un sujeto que con maquillaje es gracioso y que ama a los niños, pero que como hombre es un violento capaz de sangrar a su novia ante todo el mundo. La chica (Carolina Bang) en cuestión será el motivo del conflicto central que active en el hasta ahora contenido Javier la idea que su padre le instaló años atrás.
    "Balada Triste de Trompeta" es emotiva, gore, violenta, sádica y por momentos graciosa. Ofrece escenas que quedarán para la antología. Sólo destacamos una, esa en la que Javier, ya desaforado, apunta con un arma a un niño y mientras lo hace le dice "no te tengo miedo".
    Descomunal alegoría nada sutil es este filme que de manera inteligente utiliza hechos reales para convertirlos en escenario de este relato bestial. "No somos nosotros, es este pais" dice otro de los personajes. Puede que así sea, puede que la locura desatada sea fruto de otra más grande, intangible, imposible de abarcar y mucho menos de comprender.
    Es que los payasos de De La Iglesia hacen quedar al Joker de Heath Ledger como un mimo de la calle florida. Las actuaciones son sobresalientes y el trabajo de dirección artística como el de fotografía, notable.
    Es una pena que la distribuidora local haya manejado este lanzamiento de manera tan desafortunada; si bien el cronograma de estrenos de este año dificultó su estreno en tiempo y forma, semejante atraso hizo que muchos vieran este filme de la peor manera. Sí, está disponible en la red, pero no te la bajes, no porque tengamos una cuestion moral al respecto, para nada, es que películas como esta deben ser vistas en el cine, tal como fue concebida por su creador. Por esta vale la pena el esfuerzo y el gasto.
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  • Quiero matar a mi jefe
    Conciliación obligatoria

    Tres amigos que comparten una misma pesadilla, la de tener jefes indeseables. Uno aspira a un ascenso sometiéndose al maltrato de un explotador megalómanno y psicótico, otro de pronto está merced a un cocainómano desalmado y el tercero debe soportar el constante acoso de una nifómana extorsionadora. Así las cosas, un buen día deciden cortar por lo sano y deshacerse de ellos. La cuestión es cómo.
    Eficaz comedia de enredos con buenos gags en la que se destaca Jennifer Aniston, siguiendo los pasos de Cameron Díaz en cuanto al uso de su imagen, optando por la osadía y el desenfado, reinventándose como comediante.
    Las breves participaciones de Jamie Foxx y de un irreconocible Colin Farrell aportan momentos hilarantes a un filme bastante parejo, con sus excesos, sin llegar al nivel de la primera "The Hangover" pero heredera de ese tipo de comedia que abusa del efecto bola de nieve.
    La nueva comedia yanki no apuesta a ningún tipo de doble lectura, sólo a provocar risa a fuerza de gags y al trazo grueso sobre algunas de las miserias de su sociedad utilizadas para exacerbar el efecto cómico.
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  • El planeta de los simios: (R)Evolución
    El mono que viene del hombre

    Ante todo hay que sacarse de la cabeza a Charlton Heston y a los monos, fantásticamente interpretados, de la película original. Esto es otra cosa. Más de la mitad de este nuevo filme trata sobre las consecuencias de los experimentos que Will Rodman (James Franco) realiza en monos en busca de la cura del mal de Alzheimer.
    Will sabe bien lo que provoca "el alemán", su padre lo padece. Luego de un intento fallido con una vacuna, varios monos deben ser sacrificados pero uno recién nacido es salvado por Will, quien lo cría en su casa como si fuera un hijo. Es que ese monito demuestra ser más inteligente que el resto, producto de la droga que había recibido su madre y que le transmitió genéticamente.
    César, así fue bautizado el simio, crece no solo fisicamente sino también intelectualmente. Pasan los años y luego de un altercado vecinal Will y César son separados dando inicio a una nueva vida para el simio, y también un nuevo destino para la humanidad.
    Con detalle y buen ritmo, el director construye un origen razonable dentro de lo ficcional para aceptar lo que vendrá. César encabezará una revolución mientras los humanos son víctimas de la torpeza científica. En ese sentido, los títulos finales son una síntesis de lo que sucede cuando la acción del filme cesa y sirve como nexo para la secuela que tal vez tenga más que ver con la historia por todos conocida. No hay en esta película ninguna intención de explorar organización social alguna, apenas si se anima a criticar, de alguna manera, el mundo de la investigación científica.
    El método de captura de movimiento es la estrella de la producción. Permite que Andy Serkis, especialista en la materia, ponga su oficio al servicio de César. Así, el simio adquiere miradas y gestos humanos como nunca antes se habían visto. En el elenco "humano" se destaca el veterano John Lithgow como el enfermo padre de Will, en tanto Franco sigue demostrando su ductilidad como actor.
    Ahora resta esperar para ver si este inicio sin demasiada profundidad en lo argumental da paso a una secuela más digna de la saga original.
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  • Linterna Verde
    Linterna Verde
    Cine & Medios
    Con poca luz

    Es sabido que DC está actualmente a años luz de lo logrado por Marvel en cuanto al traspaso de sus personajes al cine. Desafortunadamente el bueno de Hal Jordan/Linterna Verde no puede hacer mucho al respecto. La decisión artística tomada para llevar a este personaje a la pantalla no parece ser la más acertada. Empecemos por lo liviano del guión.
    Tres o cuatro gestos del protagonista y un flashbak poco sutil bastan para delinear con trazo grueso la personalidad de Jordan. Previamente, una voz en off nos cuenta que los "Linternas Verdes" son guardianes pacificadores intergalácticos, distribuidos en miles de sectores determinados en el espacio. Uno de esos guardianes cae herido mortalmente en la tierra, pero antes de perecer hace que su anillo busque a un digno poseedor. Sí, obviamente elige a Hal Jordan. El anillo en cuestión brinda a su poseedor la posiblidad de materializar todo lo que desee, además de dotarlo de fuerza sobrehumana. Esos poderes le serán necesarios a Jordan para combatir a Parallax, gigantesca amenaza para los Linternas.
    Si en "Spider-Man" aprendemos que con un gran poder también viene una gran responsabilidad, en este filme tratan de mostrarnos que el valiente no es el que no teme, sino quien supera el temor y se sobrepone a él. Sobre esta premisa pivotea la historia.
    Sigamos con los aspectos visuales. Los dibujos digitales remiten a una historieta más bien infantil, y no a esas novelas gráficas que tan bien le han hecho al universo del cómic. Que los trajes sean también digitales restan la movilidad humana que aporta una mínima credibilidad a la ficción. En conclusión, estamos ante una realización que mezcla dibujos animados con actores reales y el resultado no es favorable.
    Para resumir: "Linterna Verde" es lo bastante infantil en su planteo como para ser asociada con las dos producciones que DC tiene en producción. La tercera entrega de Batman a cargo de Christopher Nolan y la nueva oportunidad -¿final?- para Superman parecen estar muy alejadas de esta propuesta simplona y de poco vuelo. Tal vez, en esta falta de coordinación en cuanto formas de tratar el producto radique el motivo por el cual DC no logra alcanzar a Marvel.
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  • Super 8
    Super 8
    Cine & Medios
    Destellos de colores

    Filme repleto de guiños cuidadosamente estudiados y puestos ante el espectador de manera más que obvia, "Súper 8" logra empatizar rapidamente gracias al buen oficio de sus actores, una producción descomunal y la mano de un director industrial que, hay que señalarlo, a mitad de camino pierde el rumbo.
    Un grupo de pre-adolescentes, liderados por un gordito fanático del cine clase B empeñado en hacer un cortometraje, son testigos de un accidente espectacular donde una camioneta hace descarrilar un tren militar. De uno de sus vagones escapa una criatura y de otros vuelcan piezas de extraña forma y material desconocido. Obviamente, el ejército cerca el pueblo y persigue a todo aquel que haya tomado contacto con la situación.
    Elementos melodramáticos manejados con mesura y equilibrio dotan de una mínima profundidad a una trama que no tiene demasiado para ofrecer más que espectaculares efectos visuales con la marca de Abrams en el orillo.
    Hacia el final la película adquiere un tono más spielbergiano, que es superado por los créditos finales donde a modo de yapa se puede apreciar la obra clase B terminada. Luego sí, llega la sensación de tener en la boca un chicle que ya perdió el gusto.
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  • Atrapada
    Atrapada
    Cine & Medios
    Pasillo al vacío

    A la pobre Kristen (Amber Heard) le gusta jugar con fuego y justo cuando disfruta viendo como se propaga el que inició en una casa, llega la policía para llevarla a un manicomio. En el lugar se encuentra con otras chicas, cada una con su locurita a cuestas. El médico responsable del lugar experimenta nuevos métodos de "curación" mientras un fantasma aterroriza a las internas. Una a una van desapareciendo y Kristen está decidida a descubrir qué sucede.
    Deberán esperar unos cuarenta minutos hasta que algo parecido a un susto aparezca. Mientras tanto, Carpenter nos ofrece travelings por pasillos vacíos en busca de un terror que no llega. Lo peor de la espera es tener que soportar la pésimas actuaciones de un elenco caricaturesco. Sobre la performance de Amber Heard, sólo diremos que hemos visto a rubias como ella actuando mejor en una porno.
    La vuelta de tuerca final sólo nos hace pensar que buena podría haber sido esta película con mejores actores y un director menos perezoso. Pero, sabido es, que el podría no existe.
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  • Aballay
    Aballay
    Cine & Medios
    Penar en lo alto

    En su cuento "Aballay", Di Benedetto trata sobre la culpa. Cómo un hombre perseguido por la mirada de un niño al que dejó sin padre busca algún tipo de consuelo al imponerse a sí mismo una penitencia por los crímenes cometidos, al modo de los monjes estilitas que se subían a una columna por el resto de sus vidas, dedicados a la oración y a purgar sus culpas. En el valle tucumano no había columnas, así que Aballay se subió a su caballo para no bajarse más.
    El director Fernando Spiner decidió que su filme trate sobre la venganza. Tal vez porque es más cinematográfica y taquillera que la culpa, sentimiento que requiere un tratamiento más filosófico y menos pirotécnico. Entonces Spiner quita del centro de la escena a Aballay y pone al chico, ya crecido, que busca vengar a su padre, muerto a manos de bandidos sanguinarios en el desierto tucumano.
    Y ahí va el porteño Julián, casi en sus veinte, a la caza de esos hombres cuyos rostros lleva dibujados a carbonilla desde hace años. En el camino se encuentra con Juana, muchacha codiciada por El Muerto, antiguo secuaz de Aballay, hoy amo y señor de un pueblo al que tiene sometido por la fuerza y la violencia. El Muerto es uno de los buscados por Julián, junto con Aballay.
    Spiner consigue hacer una de cowboys pero a la argentina, con personajes propios, autóctonos. Explora un mundo olvidado hace décadas por los realizadores, el de un país violento y sin ley. La formidable fotografía da a los valles tucumanos el protagonismo necesario, los convierte en un personaje más, en el fondo único de una aventura potente, narrada con solvencia.
    En lo actoral, Claudio Rissi se lleva todos los elogios. Su composición de El Muerto, cruel, impiadoso, sanguinario, es tan perfecta y llena de matices, que está a la altura de los mayores villanos del cine mundial. Pablo Cedrón, por su parte, hace de la economía de recursos un festival para el espectador atento. Su composición de Aballay es sobria, un elogio de lo mínimo para obtener lo más. Grata sorpresa es la creíble composición que hace Moro Anghileri de su Juana. Gestos, tonos y acentos precisos, además de una belleza natural impactante hacen de su particpación algo encomiable. Desafortunadamente, Nazareno Casero no está a la altura de las circunstancias. Su Julián carece del nervio y la actitud que la historia impone. Abúlico, y para colmo con el continuista en contra en un par de escenas, hacen que su actuación no sea tan creíble pero sin llegar a molestar en el todo.
    El "Puma" Goity y el "Negro" Fontova tienen breves pero decisivas participaciones, en tanto la incorporación de lugareños como extras dan mayor veracidad al relato que Spiner conduce sin altibajos. Una de género, una película argentina que tiene algo para contar, con estilo, profesionalismo y calidad, como debe ser. Si son pocas pero son así, mejor.
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  • 8 minutos antes de morir
    Para servir a la patria, aún muerto

    Hace un par de años vimos en "G.I. Joe: Rise of the Cobra" cómo un personaje intentaba recuperar las últimas imágenes almacenadas en el cerebro de un enemigo muerto con un aparato creado para tal fin. El guionista Ben Ripley ahora va un poco más allá, pero basándose en la misma premisa. Según él, el cerebro de una persona es capaz de guardar los últimos ocho minutos vividos y gracias a un programa desarrollado por el gobierno pueden aprovechar eso para, en este caso, investigar un atentado en un tren.
    Basicamente se trata de ahondar en un universo paralelo donde viven aquellos que ya están muertos pero que puede ser modificado para obtener la información necesaria.
    Más allá de lo que tiene que ver con la ficción que propone el filme, no es posible desentenderse del nefasto mensaje que presenta. En primer lugar, el uso de personas como si fueran un pedazo de carne, algo que el director muestra explícitamente, y cuyos derechos están por debajo de los intereses de la nación y su lucha contra el terrorismo. No alcanza que el personaje de Vera Farmiga muestre cierta piedad, su interlocutor durante el filme la desautorizará y afirmará el controvertido mensaje.
    El director Duncan Jones, hijo del cantante David Bowie, desarrolla la trama con agilidad y sin fisuras en el trato del tiempo, algo que por momentos nos traerá el recuerdo de la genial "Groundhog Day" protagonizada por Bill Murray.
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  • La doble vida de Walter
    El loco son ustedes

    Jodie Foster vuelve a demostrar que es una eficaz directora, alejada de los artificios y notable en la dirección actoral. Foster confía en sus talentos, planta la cámara y deja que los actores hagan su trabajo. Captura emociones y narra la historia sin caer en lo moralizante. Tiene en sus manos un drama potente y en un punto aleccionador, mas lo interesante es que Foster nunca lo impone; es tal el poder del relato que su moraleja se impone sola.
    Walter Black (Mel Gibson) es un hombre sumido en una tremenda depresión. La enfermedad lo lleva a perder la empresa que heredó de su padre y a su familia. En realidad, su familia, es decir su esposa (Jodie Foster) decide dejarlo a su suerte, que se arregle solo y ya no moleste en la casa ni perturbe a sus hijos, el pequeño Henry y el adolescente Porter, obsesionado por no parecerse a su padre. Es entonces en la soledad de un cuarto de hotel donde Walter deja fluir a su alter ego, un castor que no es más que un títere en su mano izquierda, pero que le sirve como intermediador entre su yo y el resto del mundo.
    La historia se presenta sin trazos gruesos, solo con la velocidad que impone la industria para el público de hoy, al que consideran poco paciente y deben entregarle el conflicto lo más pronto y digerido posible. Pero Foster es hábil, se crío en la industria pero tiene la sensibilidad suficiente como para saber qué material tiene entre manos y cómo no banalizarlo.
    Es público que Mel Gibson ha tenido problemas con el alcohol y que en estado de ebriedad estuvo involucrado en casos de violencia doméstica y profirió insultos políticamente incorrectos. No es posible entonces escindir a Gibson de Black, no al menos en el primer acto. Hay algo de catarsis en Gibson que Foster, y desde ya los productores, han sabido apovechar.
    Si como no pocos especialistas sostienen: el inconsciente comprende la metáfora, entonces en el climax de la historia Black parece haberse percatado de su condición, pero no es más que otra trampa esquizofrénica que desembocará en, tal vez, la solución definitiva.
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  • Hanna
    Hanna
    Cine & Medios
    La búsqueda interior

    Decir que la peli trata sobre una muchacha creada y criada para ser un arma letal, como parte de un programa de una oscura agencia gubernamental y que quien fuera parte de ese programa ahora la busca para eliminarla, a ella y a su padre, un agente renegado, sería señalar la base de muchas películas hechas en la últimas décadas. Sí, tiene algo de "Nikita", un poco del televisivo "Dark Angel" que Cameron produjo afanándole una idea al recientemente fallecido Carlos Trillo, una pizca de Bourne, y el espectador sumará otros ingredientes.
    Ahora bien, ¿que no se trate de un producto original le resta mérito? en principio no, no estamos ante un concurso de novedades. Por el contrario, en este caso le aporta algo de riesgo.
    El director Joe Wright eligió seguir el camino de Hanna y acompañarla en el proceso durante el cual descubrirá no quien es, sino más bien quien no es. Wright sabe que no tiene un relato sorprendente entre manos y entonces apela a recursos cinematográficos que suman a la historia desde lo visual. Si a esto le agregamos la formidable banda de sonido de Chemical Brothers entonces podemos decir que Wright hace la diferencia.
    Cate Blanchet compone a una fría asesina amparada por el poder, y como toda una villana muestra sofisticación y hasta una pulcritud extrema, especialmente en lo dental. Lo que se dice, la firma del artista.
    Buena producción, ritmo incesante y un giro creativo para una historia contada muchas veces, pero que vale la pena volver a ver.
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  • X-men: Primera Generación
    La mutación comienza

    La escena inicial les parecerá familiar a los conocedores de la saga. La primera película de "X-Men" mostraba al niño Erik clamando por su madre, de quien lo habían separado los soldados nazis. La ira provocó que el muchacho destará su poder y doblara las rejas del campo de concentración. Sólo cuando un soldado le pegó un culatazo en la cabeza cesó en su acción. Hasta ahí habíamos visto. Ahora la escena continúa, nos enteramos que pasó con Erik, se nos presenta la oportunidad de comprender más profundamente el por qué de su posterior comportamiento. Mientras tanto encontramos al joven Charles Xavier, brillante científico que usa su teoría de la mutación para levantar minas. No iremos más allá en el argumento. Es obvio que las vidas de Xavier y Erik se cruzan, que conocen a otros mutantes y juntos deberán luchar contra un enemigo común.
    Lo interesante de este filme es como consiguen los guionistas incorporar a los personajes de Marvel en un mundo real y reconocible. Así como Erik padeció el régimen nazi, veinte años después los mutantes se ven involucrados en la crisis de los misiles, plena guerra fría. Es gracias a estos aspectos que Marvel ha ganado terreno, sus criaturas provocan empatía a través de situaciones humanas, en lugares y situaciones que nos son familiares.
    X-Men plantea dilemas morales y éticos. Erik, ya Magneto, no es un simple villano que adora hacer el mal por el mal mismo. Lejos está de semejante simpleza. Es un sujeto que no cree en la especie humana por haber conocido su peor rostro. ¿Quién puede culparlo? Lleva los números tatuados en el brazo y la imagen de su madre asesinada a sangre a fría grabada en su mente. Pero no lucha Magneto por vengar a los judíos sino a su raza mutante, metáfora que aglutina a todos los segregados por la especie dominante.
    Por su parte, Xavier sí cree en el potencial del ser humano para construir a partir de la bondad y la solidaridad, aunque la realidad lo sacuda y sienta, por un instante, que Magneto tiene razón.
    Nada es tan lineal en esta película; teniendo en cuenta que se trata de un simple entretenimiento, plantea cuestiones que muchas películas "serias" no alcanzan a abarcar. Si le sumamos que es entretenida, con buenas dosis de acción y buenas actuaciones, especialmente en roles secundarios cubiertos por actores como Oliver Platt, Michael Ironside y Rade Serbedzija.
    Lamentablemente la producción trastabilla de manera fatal, comete una torpeza que en los tiempos que corren es imperdonable. Como es habitual en el cine, cuando un nazi huye lo hace rumbo a Argentina. Esta vez, a Villa Gesell, para ser más precisos. Risa provocará a los espectadores ver que la toma aérea no muestra playas y mar, sino montañas y lagos. Algo que con solo clickear en Google Earth se hubiera evitado.
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  • ¿Qué pasó ayer? Parte 2
    Nada, no pasó nada

    ¿Viste la primera? Bueno, es lo mismo pero peor.
    Ok, voy a ampliar, orden de "arriba", aunque estoy seguro que con eso alcanzaba. Les voy a contar una anécdota narrada por Jorge Guinzburg. El petiso contó una vez que el gran Pepe Iglesias "El Zorro" siempre le decía en relación a alguna situación cómica: "Si, está bien, esto es gracioso, pero no es insólito, vos tenés que buscar cosas que sean insólitas"; y un día, recordaba Jorge, Pepe vió un material y le dijo "¿Ves? esto es insólito", entonces Guinzburg dijo "uy, qué bueno", a lo que Iglesias remató "Pero no es gracioso".
    La trama de "¿Qué pasó Ayer? 2" está estructurada de idéntica manera a la anterior. En la primera parte los protagonistas tenían una mínima química, generada por la novedad, aunque la propuesta no era novedosa en sí misma. En esta segunda parte la química es inexistente, los actores repiten sus personajes pero sin conectar en ningún momento. Galifianakis hace al mismo infradotado pero esta vez sin gracia. Toda la película está a la deriva y queda claro casi desde el principio que va a terminar mal. O sea, aburriendo.
    Sí, aburre. Hay un punto en el que los guionistas se extravían, pierden el rumbo y confunden osadía con exabrupto. Por momentos el filme es ofensivo, pero no el sentido que podría serlo "Torrente", por ejemplo. El ejemplo vale porque mientras Santiago Segura con "Torrente" es capaz de la mayor guarrada, sabe manejar el tono, la intención. En ese sentido el director Todd Phillips se comporta como un pendejo que aprendió a decir un par de guarradas y las lanza sin ton ni son ni gracia.
    No vamos a explayarnos sobre el discurso nefasto de una producción que presenta una oda al descontrol que sólo puede venir de una sociedad reventada a la que no le alcanza con destruirse a sí misma, sino que busca incansablemente destruir a otros. Hasta con películas como esta.
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  • Que 'la cosa' funcione
    Woody´s greatest hits

    Esta película es anterior a la estrenada hace unos meses "Conocerás al Hombre de tus Sueños". Cosas de la distribución tardía, al menos podemos disfrutar del mejor Woody en años. Porque cuando empezábamos a acostumbrarnos a sus filmes europeos, en los que reconocemos que Inglaterra y España le sentaron muy bien, de pronto el genio de Manhattan nos lleva de nuevo a su adorada Nueva York.
    Desde el inicio, con los clásicos títulos sobre fondo negro, al escuchar a Groucho Marx cantar su "Hello, I Must be Going", Woody nos predispone a disfrutar de un rato de risas y reflexión. Esta vez eligió a su alter ego más perfecto: el actor Larry David, quien consigue emular a Allen como nadie. Nos preguntamos por qué decidió no estar adelante de cámaras, pero la elección no podía haber sido más perfecta. David compone a Boris, un nihilista absoluto, incapaz de confiar en la raza humana, despechado por haber sido "casi" premio nobel de física. De entrada nos tira en la cara su opinión sobre la sociedad y las relaciones humanas. Pero como suele suceder, sus convicciones son puestas a prueba cuando una jovencita se aparece en su vida.
    Los conocedores de la obra de Allen encontrarán en Boris algo del Frederick que Max Von Sydow compuso en "Hannah y sus Hermanas", con algo del Mickey que Allen encarnó para el mismo filme. La relación entre un hombre mayor y una jovencita, casi "lolita", tampoco resultará extraño, ya que también es una constante en la filmografía de Woody, como sus chistes sobre religión, política y la sociedad en general. Corrosivo como hacía tiempo no le veíamos, en este filme hallaremos casi sin esfuerzo una buena cantidad de gags y situaciones a la altura de muchos de sus buenos viejos filmes.
    Como es costumbre, en el reparto se lucen actores que aceptan un pequeño papel sólo por estar en una de Woody Allen, así vemos a Michael McKean, creador y protagonista de la ya legendaria "This is Spinal Tap", o al ascendente Henry Cavill, a quien pronto veremos lucir las calzas de Superman.
    El título hacer referencia a que si algo funciona, está ok. Y está claro que Woody lo tuvo claro al hacer esta película. Hizo lo que mejor sabe hacer, y le salió bien.
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  • Agua para elefantes
    Agua para elefantes
    Cine & Medios
    Pasen a ver el circo

    El director Francis Lawrence, responsable de la desafortunada remake de "Soy Leyenda", se reivindica esta vez al contarnos un cuentito con todos los ingredientes que gustan al gran público sin necesidad de insultar su inteligencia. Nos presenta a Robert Pattinson, quien tiene color en su cara y hasta es capaz de hacer gestos, cosa que en la saga "Crepúsculo" tiene vedado. El muchacho interpreta aquí a Jacob, un joven que está a punto de recibirse de veterinario, pero a quien un hecho trágico le tuerce su destino y lo empuja a buscar otros caminos. Es cuando tras mucho andar, al ver pasar un tren decide subirse a él, cambiando definitivamente su vida.
    Es el tren de uno de los pocos circos que siguen funcionando. La acción transcurre a comienzos de la década del treinta, plena depresión en los EE.UU., época en la que la población necesitaba distraerse pero no tenía mucho dinero para invertir en pasatiempos. El circo es regenteado por el temible August, rol que como ya es costumbre cumple a la perfección el austríaco Christoph Waltz. August maneja al personal con mano de hierro; despiadado, cruel y celoso de su joven mujer Marlena (Reese Witherspoon) no duda en sacrificar lo que sea y a quien sea por el bien de la empresa.
    Como ya habrán adivinado, el conflicto central será el enamoramiento entre Jacob y Marlena. La reacción de August y sus consecuencias, y en el medio una elefanta, el último recurso del circo para atraer espectadores.
    Lo que es realmente destacable de este filme es su elenco, los personajes secundarios son realmente interesantes y el director sabe sacar provecho de ello. La ambientación es excelente, con buen nivel de producción y si bien la propuesta es algo pretenciosa para lo que Lawrence es capaz, este consigue salir airoso en la mayor parte del filme.
    Por momentos emotiva, especialmente en el inicio y final, sirve esta película para homenajear al ámbito donde todo inició, un mundo lleno de privaciones y sacrificios, donde personajes como August realmente existieron, y de alguna forma, aunque no sirva como justificación, su dureza se basaba en lo impiadoso del ambiente.
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  • La chica de la capa roja
    Para no verte, mejor

    Tomen algo de "La Aldea" de Shyamalan, bastante del clásico "El Hombre Lobo", una pizca del cuento de Caperucita Roja y mezclen todo con el romanticismo berreta de "Crepúsculo" que impone la directora de la primera entrega de la historia de los vampiros, ahora dedicada a impregnar con el mismo tono esta versión muy libre del clásico infantil.
    La protagonista ya no es una niña, sino una mujercita con las hormonas a tope enamorada de un muchacho de la aldea. Pero su madre tiene otro plan para ella, casarla con el hijo de un hombre con una mejor posición económica. Mientras tanto un licántropo azota la villa y los lugareños ya no saben como enfrentarlo. Cierto día llega a la aldea el Padre Salomon, interpretado por un Gary Oldman con piloto automático, sujeto especialista en la captura y matanza de hombres lobo que impone restricciones en el lugar.
    El pastiche anodino que es esta película sólo nos impone advertir sobre su falta de sustancia, monotonía y vulgaridad en el relato. El marketing y las necesidades adolescentes harán lo suyo para llevar público al cine, mientras nosotros les recomendamos que aprovechen su tiempo en ver algo mejor.
    Nuestra calificación: Esta película no justifica el valor de una entrada.
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  • Los Marziano
    Los Marziano
    Cine & Medios
    Curando las heridas

    Sutil. Así es este filme. Pasa como una brisa amable, pero en ese paso mueve, alborota sensaciones. Ana Katz no gusta de las estridencias y deja que el buen guión y sus notables actores hagan lo suyo mientras ella casi, casi que los espía.
    Luis (Arturo Puig) vive en un country con su familia. Médico, de buen pasar económico, pasa el verano jugando al golf. Durante una partida sucede algo inesperado, se cae en un pozo. Un pozo en medio del field. No es un hecho aislado, otros vecinos sufrieron una caída como consecuencia del accionar de un vándalo al que infructuosamente intentan descubrir.
    A Luis se lo ve siempre tenso, amargado, nunca una sonrisa. Sufre el calor porque a su esposa le hace mal el aire acondicionado, y encima tiene un brazo enyesado por haber caído al pozo. Luis se obsesiona y se pone a buscar al responsable.
    Juan (Guillermo Francella) vive en Misiones, está desocupado y de pronto descubre que no puede leer. No se trata de un problema de visión, sino de comprensión, no es capaz de leer. Por eso viaja a Buenos Aires, para buscar ayuda médica. Juan y Luis son hermanos, pero hace años que no se hablan. Delfina (Rita Cortese) es hermana de ambos y ayuda a Juan durante su estadía en la ciudad. También intentará que los hermanos se encuentren.
    La historia va mostrando detalles de cada personaje, los va dotando de mayor carnadura. Juan y sus cassettes, que guardan su pasado radiofónico. Luis y su vacío.
    Francella dio un giro a su carrera en la producción mexicana "Rudo y Cursi", y lo reafirmó en "El Secreto de sus Ojos". Tuvo, al fin, la chance de demostrar que puede tocar otras notas, entregarse a un director que lo contenga y sepa llevarlo. Ana Katz consigue que el actor diga todo con una mirada, un gesto mínimo. Ese que sólo los cómicos consiguen, una mirada que logra emocionar, una actitud corporal que no necesita ser acompañada por palabras.
    Pero para ser justos, lo que sorprende en "Los Marziano" es la actuación de Arturo Puig, un actor que también merecía una oportunidad en el cine y que con este rol supo sacarle todo el provecho. Su Luis es de una introspección intimidante. Durante todo el filme muestra una actitud tan hosca como convincente que gracias a la escena final adquiere una dimensión mayor.
    El final. Simplemente sucede, y aunque por un instante parezca abrupto, no tardará el espectador en comprender y aceptar que no hacía falta más. Que, como en la vida, con un gesto a veces basta.
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  • Rio
    Rio
    Cine & Medios
    Pájaros volando

    Un guacamayo azul es capturado por una mafia dedicada al tráfico de animales y acaba en una casa de Minessota, al cuidado de una niña que lo halló en la calle. El pájaro acompaña a la chica en su crecimiento hasta que un científico va en busca del animal, el último macho de su especie, para que se apareé con la última hembra de su especie. Pero la mafia vuelve a entrar en acción y roba los dos pájaros. Pero la pareja de guacamayos logra escapar, y es cuando ella se entera que él no sabe volar. Años de vida como mascota ahora le impiden desarrollar sus instintos naturales.
    El vuelo de los pájaros y sus movimientos se lucen con el 3D, al igual que los escenarios realistas presentados como fondo. Los personajes, más caricaturescos, son simpáticos aunque algunos en sus acciones nos resulten muy similares a las de otros, en otros filmes. En realidad, la estructura de la película responde a un canon utilizado por varias producciones en los últimos años, que si bien le resta originalidad no le quita ni una pizca de diversión.
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  • Marte necesita mamás
    Mami! Mami...?!

    Tortuosa fábula de la factoría Disney que insiste en trabajar la culpa de los más pequeños. Esta vez le toca a un niño llamado Milo que se dedica a vivir su infancia a pleno, desobedeciendo a su madre, como corresponde, y permitiéndose ser todo lo desprolijo que la impunidad de su edad le habilita. Una noche Milo le espeta a su madre una frase desafortunada pero común en los pequeños, que como todos sabemos son seres desalmados en esencia. Con la culpa carcomiéndolo, Milo se levanta en mitad de la noche para pedirle disculpas a su progenitora, pero grande es su sorpresa al ver que unos extraterrestres la secuestran y sin dudarlo va en su ayuda. Los dos terminan a bordo de una nave que los lleva a Marte. A partir de allí Milo iniciará la aventura de su vida al intentar rescatar a su madre de una muerte segura.
    La animación está hecha mediante el sistema de captura de movimientos, como en "El Expreso Polar", pero el dibujo de los personajes terrestres busca ser hiper-realista, lo que nos lleva a preguntarnos ¿por qué no usaron actores en lugar de dibujos?. Bien podrían haber interactuado con los dibujos y los fondos digitales, pero en cambio decidieron apostar a un método incapaz de transmitir emoción alguna.
    El 3D no aporta demasiado, apenas sirve para dar más profundidad a las imágenes, algo que con pericia se puede lograr sin tener que apelar al artilugio de moda. La trama es obvia, sin gracia y abundante en golpes bajos; aunque los chicos, que no hilan tan fino, pueden entretenerse un rato con este chicle visual nada nutritivo.
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  • Un feriado particular
    Viejos son los trapos

    El calor pega fuerte en Roma a mediados de agosto. Es cuando se celebran las fiestas de verano y todos salen de viaje. Menos Gianni que se queda con su madre. Él es un cincuentón soltero y desocupado dedicado a las tareas del hogar y al cuidado de su anciana progenitora.
    La relación entre ellos es amorosa, se acompañan mutuamente. Sin embargo los problemas económicos les agobian y el consorcio del edificio donde viven reclama pagos atrasados.
    En una de las visitas que el administrador le hace a Gianni para ver el estado de las cuentas aquel le pide un favor muy especial a cambio de rebajar en algo la deuda. dado que va salir con motivo de las fiestas necesita de alguien que cuide a su madre. Gianni acepta y al otro día recibe a la madre del administrador que viene con yapa, la tía. De un día para el otro Gianni tiene a tres mujeres mayores de setenta viviendo con él y por quienes debe velar.
    Pero no quedará ahí la cosa. El médico amigo de la familia también debe viajar y sí, también le pide a Gianni que cuide de su madre. Una mujer que toma varias pastillas por día y debe seguir unaestricta dieta.
    Gianni tiene ahora a cuatro mujeres mayores a su cargo, en principio por un par de días. Se enfrenta al problema de los gastos y la ruptura de su rutina, todo en medio de una ciudad desierta y calurosa.
    El protagonista es además guionista y director de esta película en la que actúa con su propio nombre, como el resto de los personajes. Elige un tono medido, afable, sin estridencias. Se toma su tiempo para cada escena, en la construcción de cada plano parece poner la misma dedicación que su personaje pone en la atención de las mujeres.
    Se trata de un relato breve, simple, en el que podemos reconocernos y a través del cual se muestra que tan necesaria es la interacción entre esos viejos que acaban abandonados, destinados a una reclusión involuntaria por parte de sus hijos. Es una comedia ligera, de esas que reconfortan sin segundas intenciones. Para pasarla bien; si es en familia, mejor.
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  • Fase 7
    Fase 7
    Cine & Medios
    El eternauta de al lado

    Interesante apuesta a un género a menudo tomado a la ligera, encarado por muchos con aires de estudiantina. Pero no es el caso de Nicolás Goldbart que consigue unir varias ideas ya conocidas con solvencia y desparpajo. Como sucede en la española "REC", un edificio es clausurado con sus habitantes dentro, en este caso debido a un virus mortal que azota al planeta. La trama se centra entonces en los pocos vecinos del edificio recién estrenado, donde no tardan en aflorar desconfianzas y recelos.
    Una pareja formada por Coco (Daniel Hendler) y Pipi (Jazmín Stuart) toman el centro de la narración. Él: un individualista, egoísta e inmaduro. Ella: embarazada de siete meses, ajena de todo lo que sucede, ocupada en retar constantemente a su marido.
    Cuando el edificio es declarado en cuarentena es Horacio (Yayo), el vecino de Coco, quien mejor se pertrecha. Máscara antigas, traje aislante, víveres para años. Su personalidad paranoica lo preparó para este momento. Y quiere compartirlo con Coco, a quien le da un traje y hasta un arma. Es que la cosa se va a poner fea. Especialmente cuando Zanutto (Federico Luppi), un amable anciano, muestre su verdadera cara.
    Lo mejor que "Fase 7" tiene para ofrecer es su desenfado, que no va en detrimento a la seriedad con que se encaró el proyecto. El resultado es bueno en general, con mucho humor y buen ritmo cinematográfico aunque el final parezca algo tirado de los pelos, poco elaborado.
    Se destacan las actuaciones de Luppi, quien con poco hace mucho, y la de Yayo que aprovecha la oportunidad para sacarle el jugo a los momentos más desopilantes y demostrar de paso, como Aráoz en el "El Hombre de al Lado", que hay un actor capaz de abordar otros matices, más allá de su cómica labor televisiva.
    Bizarro no es un término que utilizaríamos para "Fase 7", no intenta ser extraño, raro ni estrambótico. Intenta abordar un género, en este caso el de la ciencia ficción, ni más ni menos. Algo que al cine argentino le hace bien y puede abrirle nuevos y buenos horizontes en el camino para volver a ser una industria.
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  • Temple de acero
    Temple de acero
    Cine & Medios
    En el oeste está el agite

    Una terca muchacha de 14 años (Hailee Steinfeld) está decidida a encontrar al asesino de su padre. Para ello contrata al marshall más experimentado pero menos recomendable por sus hábitos. Borracho, embustero y mal llevado, el "gallo" Cogburn (Jeff Bridges) acepta la propuesta de la joven Mattie y emprende la búsqueda. Claro que no contaba con que ella se sume a la pesquisa.
    En 1969 el ya veterano John Wayne protagonizó la versión original de este filme que hoy recrean los hermanos Coen. Aquella producción de Hal Wallis contaba la misma historia, pero en un tono más de comedia, familiar. Hoy los Coen consiguen dotar a la novela de Charles Portis de una profundidad que sólo su capacidad cinematográfica puede lograr. Los personajes están lejos de ser caricaturas y las situaciones en las que se encuentran son presentadas con una seriedad nada solemne, y no exenta del clásico humor negro que ya es marca en los directores de "Barton Fink".
    Entre los personajes, no sólo por su caracterización sino por el interés que despiertan, hay que destacar a la dupla Steinfeld-Bridges en los roles de la intrépida y tozuda niña que busca vengar a su padre y el marshall decadente, estragado por la bebida, envejecido y aún así capaz de hacer frente al peligro como un búfalo enfurecido. La dinámica de estos protagonistas, su relación y sus diálogos, hacen que todo lo demás se vuelva trasfondo. Un digno, elegante y bien logrado background que sostiene la acción durante casi dos horas que no se sienten.
    Esta nueva versión de "Temple de Acero" está llamada a ser un clásico dentro del género, y nos animamos a decir que por lejos supera a su predecesora. Un desenlace más bien tibio no llega a opacar la brillantez de este tour de force que devuelve a los Coen a sus días mejores.
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  • Conocerás al hombre de tus sueños
    Un poco de ruido

    El viejo Woody está de vuelta con su bagaje temático, en el que no falta la superchería, el desengaño, los anacronismos, el esnobismo y algún chiste sobre Ibsen. Sus personajes, manejados como títeres, son llevados otra vez a una situacion extrema y dejados al borde del abismo.
    Una mujer, ya mayor, decide acudir a una adivina para que le cuente sobre el futuro luego de ser abandonada por su esposo, quien decide revivir tiempos de juventud. La hija de ambos, por su parte, atraviesa una crisis matrimonial, en tanto su marido se enamora de una chica a la que solo conoce por verla desde la ventana.
    La historia coral y el tono remite a "Hannah y sus Hermanas" pero carece de su profundidad y su humor, que aquí escasea. Tiene el valor de ser más atemporal que las últimas producciones del genio de Manhattan, pero lejos está de la tragedia de "El Sueño de Cassandra" o la osadía de "Match Point" y "Vicky Cristina Barcelona". "Conocerás..." es un filme menor dentro la obra de Woody que nos recuerda a tantos otros a los que no llega a superar.
    El elenco es notable pero nadie en él llega a brillar como Gemma Jones y la formidable composición que hace de la despechada esposa que busca en lo paranormal un paliativo a su desdicha.
    Con todo, este filme de Woody Allen sirve como remanso ante tanto montaje videoclipero y espasmódico, se toma su tiempo para narrar el cuentito, con voz en off y todo, y nos sirve para reencontrarnos con uno de los grandes creadores del siglo pasado y presente.
    Para cumplir con el rito, acudir a la cita de cada año y esperar su próxima obra; porque con Woody siempre hay revancha.
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  • La mentira
    La mentira
    Cine & Medios
    La estafa social

    Paul/Philippe Miller (François Cluzet) se dedica a buscar obras en construcción, tomar nota de los teléfonos de administración, obtener datos, nombres y así hacerse pasar por alguien de la empresa constructora y acceder a herramientas que luego entrega a su reducidor (Gerard Depardieu) a cambio de unos francos. Lo que se dice un estafador de poca monta.
    Luego de tomar "prestado" el auto del reducidor, y algo de dinero extra, emprende un viaje y en el camino se topa con una construcción abandonada, una autopista para más datos. Decidido a sacar algún rédito de su hallazgo, Paul se hospeda en el hotel del pueblo haciéndose pasar por supervisor de la empresa que hace más un año había abandonado la obra. La novedad no tarda en ser conocida por los pobladores que sufren el desempleo y la incertidumbre desde que la obra se frenó. De inmediato, y casi sin darse cuenta, Paul está metido en algo que jamás imaginó, se convierte en la esperanza de cientos de personas y su estafa empieza a ir demasiado lejos, pierde los límites de su propia personalidad y su habilidad para el delito y la estafa acaban por ponerse al servicio de una comunidad.
    La película se basa en la historia real de Philippe Berre, un delincuente que en 1997 y con casi veinte condenas desde 1983 por falsificación, fraude y estafas varias convenció a la población de Saint-Marceau de que era el encargado de reflotar la construcción de la autopista A28. El director Xavier Giannoli encuentra en François Cluzet al actor preciso para plasmar la personalidad de un hombre solitario, hosco, marcado por el tiempo perdido en prisión y prisionero de su propia naturaleza. Giannoli tal vez abusa de su protagonista, cargándole el relato en sus espaldas aprovechando su talento, y descuida el ritmo al promediar el metraje.
    El filme pasa de ser un policial y acaba siendo una profunda historia de seres con mucho perdido y todo por ganar, a fuerza de solidaridad y esperanza, con el trabajo como motor aún cuando, sin saberlo, estén siendo estafados. Es la fábula del delincuente que busca cierta redención, a través de su mal arte pero con el bienestar de otros como objetivo. Es también, sin cargar las tintas, una crítica a las corporaciones que privilegian sus beneficios sin medir el impacto social de sus decisiones.
    En el elenco se destaca Emmanuelle Devoz como la alcalde del pueblo que ve a Miller como al salvador del lugar y consecuentemente acaba atraída por él. La cantante y actriz Soko se luce como la fiel Monika, mucama del hotel donde se hospeda Miller y posteriormente su asistente de confianza, de condición humilde y en pareja con el marginal Nicolas, bien interpretado por Vincent Rottiers. La voluminosa figura de Depardieu se deja ver en pocos pero vibrantes momentos, determinantes para el personaje de Cluzet.
    "La Mentira" remite a lo mejor de la tradición francesa en materia de cine, sin ser una obra maestra deja en el espectador la sensación de no haber perdido el tiempo, de haber disfrutado de grandes actuaciones y del trabajo de un director que supo, con sus matices, hacer bien su trabajo.
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  • Escupiré sobre tu tumba
    Lo innecesario

    Esta es la clase de películas que nos lleva a preguntarnos ¿Cuál es el límite del entretenimiento? Porque ciertamente no estamos ante un filme de denuncia, ni ante un manifiesto, ni siquiera es una aproximación antropológica a la condición humana. Es apenas una película vendida como de "terror", o para los "entendidos" con un subgénero conocido como "exploitation" que se regodea en mostrar durante veinte minutos como degradar y violar a una mujer con la excusa de que luego ella tendrá su revancha. Y ahí sí, dar rienda suelta a lo más básico del imaginario popular en materia de ajusticiamiento. Castraciones, sodomización con escopetas, desfiguraciones, etc.
    Todo mostrado de la forma más explícita posible sin caer en la categoría porno, al límite; con morbo, sadismo y sin el más mínimo atisbo de creatividad ni expresividad artística.
    Así como dentro de la pornografía se han puesto como límite no fomentar ni permitir nada que tenga que ver con menores, es hora de que el cine comercial se imponga ciertos límites y evite coquetear con el morbo de algunos subnormales que pueden llegar a disfrutar con escenas como las que muestra esta película, sin ningún cuidado, ni contención dramática.
    Porque el planteo argumental es tramposo. Una chica, sola, se hospeda en una cabaña para escribir una novela cuando un grupo de hombres la asaltan en la noche y la violan salvajemente. Lo que hacen los hombres en el filme es absolutamente viable, verosímil, lamentablemente sucede todo el tiempo, en todo el mundo. Lo que hace ella después para tomar venganza es poco creíble, entra en el terreno del absurdo, y allí es donde todo pierde sentido. Es donde toma forma el insulto al género, y se hace palpable la auténtica intención de los realizadores: hacer una peli para que se coma pochoclos mientras se ve como degradar a un ser humano de la forma más miserable.
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  • Imparable
    Imparable
    Cine & Medios
    Qué tren, qué tren

    Es este un film ideal para adjetivadores deseosos por aparecer en el aviso del diario con palabras como "electrizante", "adrenalínico", "vertiginoso" y otras por el estilo. Tony Scott filma a golpe de cámara y puro efecto de sonido para estremecer al espectador, provocarle sensaciones desde el montaje y no tanto desde las actuaciones, porque los actores en esta película cumplen con lo justo.
    En el inicio se cumple en avisar que la trama está basada en un hecho real. Todo comienza cuando un operario irresponsable pone en marcha un tren de gran porte que lleva una carga tóxica y explosiva. Por el mal accionar del sujeto el tren viaja por la vías a toda velocidad sin conductor, poniendo en peligro a una vasta zona de Pensilvania. En sentido contrario viene un tren conducido por un operario a punto de jubilarse (Denzel Washington) y uno que recién comienza (Chris Pine).
    El conflicto es obvio y sólo resta esperar a ver cómo detendrán a semejante mole motorizada. Con buen ritmo, el relato da lugar a cierto suspenso y no mucho más. Washington cumple como quien hace un trámite y Pine está a la altura de las circunstancias. Ambos parecen tener claro que el protagonismo lo tiene el gigantesco tren y el montaje que le permite lucirse, pero mientras les paguen...
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  • Los pequeños Fockers
    Una cita familiar - Por A.D.
    Desde el vamos el director se apura en presentar a los protagonistas. Como si quisiera tranquilizar al público y mostrarle que Ben Stiller, Robert De Niro, Dustin Hoffman, Barbra Streissand y el resto del elenco de las dos películas anteriores volvieron para hacerle pasar un buen rato.
    Y no está mal. Porque este tipo de comedias, y especialmente esta nueva entrega, necesita de estos talentos para justificarla. El peso actoral de estos artistas, a los que se suman Harvey Keitel y una divertida y sexy Jessica Alba, sirve para que un guión plagado de chistes y situaciones bastante básicas alcancen otro vuelo.
    Enredos amorosos, problemas en el liderazgo familiar, crisis de autoridad y los ya clásicos enfrentamientos entre suegro y yerno, conforman un filme entretenido por demás, en el que podemos hallar algunas perlas como el encuentro entre Keitel y De Niro, chistes sobre clásicos como "El Padrino" y hasta una parodia de "Tiburón".
    Tal vez haya una cuarta entrega, aunque todo indique que ya estuvo bueno, que ya está, no hace falta.
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  • Videocracy
    Videocracy
    Cine & Medios
    Panem et circenses

    El 80 % de la población italiana se informa a través de la televisión. El presidente de la televisión es también el presidente del país. Silvio Berlusconi maneja tres canales privados y también el del estado, además de varios grupos editoriales. El proceso de alienación iniciado hace décadas, cuando en los comienzos de la tv privada italiana salía al aire un programa de concursos que daba como premio el strip tease de una señorita enmascarada, se fue acentuando hasta colocar a su máximo hacedor en el poder supremo de la república.
    Todos los que más de una vez nos preguntamos por qué en la televisión italiana siempre hay bellas mujeres al frente de programas que pueden ser políticos, de entretenimiento o de fútbol, encontraremos en este documental algo cercano a una respuesta. La utilización de la belleza femenina como artilugio para atraer a una audiencia machista y retrógrada, sumada a la inacción social frente a ese destrato, acabaron conformando no sólo una tv vaciada de contenido, pasatista y estupidizante, sino también a una sociedad a su medida.
    Es que no hay otra forma de comprender el hecho de que un sujeto como Berlusconi no sólo haya llegado al poder sino que además se mantenga en él. Este documental de clara factura, se centra en tres personajes, cada uno de ellos, se podría decir, un vértice del triángulo mediático que alimenta al monstruo.
    Ricky es un pavote de 26 años que aún vive con su madre, fanático de Bruce Lee y Ricky Martin; anhela ser famoso porque según él es la única manera de ser alguien en la vida. Se presenta a todos los castings que puede, acaba como público en los shows televisivos y espera su oportunidad para demostrar que pude ser una "Van Damme que canta".
    Lele Mora es uno de los sujetos más influyentes en el mundo del espectáculo italiano. Fascista confeso, admirador de Mussolini -tiene como ringtones sus marchas- amanerado y millonario, es además hombre de confianza de Berlusconi, de hecho es quien le habilita las chicas para que el presidente haga sus famosas fiestas privadas.
    Por último, Fabrizio Corona. Un pillo. Extorsionador profesional dedicado a capturar en fotografías aquello que los famosos quieren ocultar. Maneja a los papparazzi y negocia con el poder. Este personaje en particular nos da una lección clara y contundente acerca de por qué el público es como es. Nos dice lo que todos sabemos pero queremos negar. Corona aprovecha las oportunidades, y se aprovecha de ese público que está ahí, regalado.
    En tiempos de "Gran Hermano", Ricardo Fort, peleas mediáticas e intentos por parte del gobierno local en hacernos creer que somos presas de un monopolio mediático, es bueno ver este documental que muestra a un monopolio real, equiparable en poder al mexicano de Televisa, para reconocer también lo que nos pasa en nuestra sociedad, evaluar qué tan lejos estamos de la italiana y estar atentos para defendernos de lo que podría venir, desde lo privado o lo estatal. O las dos cosas.
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  • Megamente
    Megamente
    Cine & Medios
    Un villano casi favorito

    El genial Wimpi* dijo alguna vez que "si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos hasta por negocio". Dicha frase bien podría ser la base de esta pequeña fábula animada que la factoría Dreamworks presenta con la solvencia técnica a la que nos tiene acostumbrados, y el hoy indispensable 3D que garantiza la ganancia que la industria requiere para llevar adelante estos proyectos.
    La historia comienza cuando dos bebés son enviados desde sus planetas a la Tierra, al igual que en la de Superman, para salvarlos de la extinción. Uno cae en casa de padres adorables y el otro en el patio de una penitenciaría. El primero llega a ser Metroman, héroe de la ciudad, y el otro se convierte en Megamente, el villano dedicado al arte de perfeccionar sus ataques contra el héroe.
    Cierto día, Megamente consigue exterminar a Metroman y a partir de entonces su vida se vuelve aburrida al no tener con quien pelear. El plan que pone en marcha para volver a la acción y poder desarrollarse como villano se topa con cuestiones que la razón no comprende, deparándole un destino diferente al planeado.
    Todo está perfectamente calculado en este filme que tiene bastante de fórmula y no busca quedar en la memoria popular, apenas sí entretener y ser productivo hasta que el próximo producto salga a la luz. Clásicos del rock como AC/DC, Ozzy, Guns n´Roses y George Thorogood suenan para establecer cierta familiaridad musical con el espectador, mientras la banda sonora compuesta por Hanz Zimmer aporta el sostén preciso en las escenas de mayor acción, las que, dicho sea de paso, logran sacar provecho del 3D y brindar una experiencia recomendable mas no indispensable.
    Desde ya recomendamos eviten la versión doblada al castellano y vean la original con las voces de Will Ferrell, Brad Pitt y Tina Fey, entre otros.
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  • Machete
    Machete
    Cine & Medios
    El rey del sablazo

    Nació como un falso trailer que precedía a "Planet Terror", película de 2007 de Robert Rodriguez, y al igual que aquel filme "Machete" se presenta como un celuloide degradado, con colores sin brillo, de estética imperfección. Filme de denuncia nada sutil acerca del racismo y sobre la política de los EE.UU. respecto a la inmigración mexicana, donde no se duda en comparar a los "chicanos" con cucarachas en el spot que promociona al Senador John McLaughlin que interpreta Robert De Niro, quien en la cinta promete terminar con la invasión del sur.
    Para ayudar a sus hermanos está Machete (Danny Trejo), un ex agente mexicano que debió cruzar la frontera luego de que el narco Torrez (Steven Seagal) matara a su mujer y, por esas cosas de la necesidad cinematográfica, dejara escapar a Machete, el único que no se doblegó ante su poder.
    El senador propone crear un muro electrificado en la frontera entre México y EE.UU. y por ello un sujeto contrata a Machete para que mate a McLaughlin. Pero las cosas no son lo que parecen y sólo consiguen despertar a la bestia, o sea a Machete, quien inicia un festival de descuartizamientos que hará las delicias de los amantes del gore.
    Los directores Maniquis y Rodríguez echan mano a todos los recursos del cine clase B que el tiempo fue haciendo clásico y el público hizo suyo con una mirada más socarrona, cómplice y condescendiente. Así podrán disfrutar de escenas inverosímiles y hasta ridículas, especialmente hacia el final, pero también de otras con destino de clásico. Las actuaciones de De Niro y Don Johnson, como un cruel sheriff W.A.S.P., brindan el contraste preciso para que con su seriedad interpretativa el contexto se torne más burlón, mientras Steven Seagal y su peluquín contribuyen a los momentos más risibles; en tanto Jessica Alba, Michelle Rodríguez y Lindsay Lohan aportan, cada una en su estilo, la cuota de erotismo que el público afecto a estas propuestas reclama.
    Notables encuadres y tiros de cámara que dotan al relato de expresividad más allá de lo meramente técnico, se suman al tratamiento del filme en sí, el que le brinda textura al presentarlo rayado, granuloso y hasta con saltos propios de cortes producidos por aquellas viejos proyectores cuyas lámparas aruinaban esas copias tan inflamables.
    "Machete" es el filme indicado para nostálgicos con ganas de revivir experiencias pasadas en viejos y desaparecidos cines de barrio; eso sí, de estómagos fuertes y pocas pretensiones.
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  • Todo un parto
    Todo un parto
    Cine & Medios
    Mejor solo que mal acompañado

    El título de esta crítica es también el que se le puso en castellano al filme que en 1987 protagonizaron Steve Martin y John Candy. En aquella cinta Martin interpretaba a un melindroso sujeto que debía llegar a su casa para pasar junto a su familia la cena de Acción de Gracias, mientras Candy era un excesivamente amigable vendedor de argollas para baño que tenía el mismo plan. Con todos los vuelos cancelados por el mal tiempo ambos deben emprender el viaje por el medio que sea, y complicaciones mediante se ven obligados a compartir la travesía a pesar de no tolerarse mutuamente.
    En "Todo un Parto" Robert Downey Jr. ocuparía el rol de Martin y el sobrevalorado Galifianakis el de Candy. No estamos ante un remake oficial, pero la estructura del filme es prácticamente idéntica a su predecesora. Sólo que en esta ocasión Downey debe llegar a tiempo para el parto de su mujer y Galifianakis para ver a un agente de Hollywood, y que ambos logran subirse a un avión pero son bajados de él por tener un comportamiento poco acorde a los tiempos de paranoia que rigen. La diferencia también está en que el filme de 1987 era gracioso y hoy ya es un clásico, en tanto el que nos ocupa no causa gracia alguna y lejos está de ser considerado a futuro.
    Los guionistas abusan del recurso de la "bola de nieve" que el director supo aprovechar en "Qué pasó ayer?", mediante el cual una situación va creciendo hasta el disparate. En este caso las situaciones son llevadas a extremos por momentos realmente exacerbados e inverosímiles por demás, olvidando completamente la regla de oro de la comicidad: el remate. Consideran los escritores que el simple hecho de impactar con una acción inesperada, y hasta violenta, es graciosa per se. Y no lo es.
    Desconocemos por qué Robert Downey jr. en el mejor momento de su carrera accede a participar en este fiasco, sin embargo le pone el pecho a la situación y todo su talento al servicio de un filme olvidable. Zach Galifianakis, en tanto, no aporta nada a la historia cómica del cine, sólo el hecho de intentar ser gracioso con una tupida barba como rasgo característico, pero poco efectivo.
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  • Red
    Red
    Cine & Medios
    Pura diversión

    Tenemos a Bruce Willis con John Malcovich y Morgan Freeman... También a Helen Mirren y Brian Cox. Ah, ¿Quieren más? Ok, por la misma guita vienen incluidos Richard Dreyfuss y el veterano Ernest Borgnine. Bueno, y de yapa Karl Urban y Mary-Louis Parker.
    Todos se dan el gusto de hacer una película de acción, a puro tiro, lío y cosha golda, sin pretensión de historicismo alguno y con el simple deseo de entretener a la audiencia con sus dotes histriónicas al servicio del pasatismo más clásico.
    La trama no es nada del otro mundo. Una agente retirado de la CIA llamado Frank Moses (Willis) es perseguido por otros agentes que desean asesinarlo; en su huida se lleva a una mujer con la que ha estado flirteando telefónicamente, dado que ella ahora también está en peligro. En el camino Moses va contactando a viejos camaradas también retirados de la acción. Retirados, pero extremadamente peligrosos.
    Conspiraciones, enemigos que pasan a ser amigos y malos que no lo son tanto, son algunos de los ingredientes que matizados con bastante humor y miles de balas combinó Robert Schwentke para entregarnos un filme que vale sólo por su elenco, ya que sin ellos y su talento sería uno más del montón.
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  • Atracción peligrosa
    Un robo de película

    En 2007 asistimos al debut de Ben Affleck como director, y la impresión fue positiva por demás. "Desapareció una Noche" significó un debut auspicioso, el cual puso el listón muy en alto, y obviamente provocó que éste, su segundo largometraje, fuera observado con mucha atención. Desde ya podemos asegurar que "Atracción Peligrosa" -caprichosa traducción del título que no le hace ningún favor al filme- está lejos del nivel de su predecesora, pero alcanza a cumplir con lo justo para no ser denostada.
    En la ciudad de Boston todos comparten códigos mafiosos. Robar un banco es cosa de todos los días, los delincuentes planean robos como si fueran salidas al cine. La banda que comanda Doug (Affleck) tiene un especialista en cada rama necesaria: sistemas, manejo de vehículos, logística, y por supuesto hay uno que siempre está a punto de desquiciarse y provocar una masacre. Esto es un problema para Doug, ya que se jacta de hacer robos con mínima violencia y hasta con gestos de caballerosidad. El problema se llama Jimmy, a cargo de un brillante Jeremy Renner, quien merced a su carácter durante un atraco tiene un descuido que pone en peligro a la banda. Consecuencia de eso, Doug debe vigilar a la joven gerente de ese banco para evitar que los delate. Pero, como es de prever, la situación se volverá romance.
    Es imposible dejar de sentir que todo lo que se ven en pantalla ya fue visto antes. Sin embargo Affleck consigue entretener y llevar con buen pulso los momentos de acción. Las buenas actuaciones son registradas y potenciadas por tomas vertiginosas y un montaje que honra al género. Sin embargo, es en las escenas más calmas, donde el díalogo manda, y el tono se vuelve más intimista, donde el director abusa de las tomas y contratomas, se vuelve básico, impersonal.
    Si bien estamos ante un relato previsible y salpicado de historias antes contadas con mayor hondura, "The Town" ofrece entretenimiento de buena calidad, con actuaciones notables y destacable producción.
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  • Mi vecino es un espía
    La CIA es buena...

    Bob Ho (Jackie Chan) es, en apariencia, un vendedor de lapiceras y vive en la casa de al lado de Gillian, quien la habita con sus tres hijos. Los dos están saliendo hace unos meses y están a punto de comprometerse, sólo que él no le cae bien a los hijos de ella.
    Bob en realidad es un espía de la CIA que se ve en problemas cuando Gillian debe hacer un viaje de urgencia dejándole los chicos a su cuidado. Entonces Bob debe organizarse para combatir a un peligroso ruso con ganas de dominar al mundo (Magnús Scheving, Sportacus de "Lazy Town"), y al mismo tiempo cuidar a los chicos y ganarse su cariño.
    Comedia que podría haber directo al DVD o estrenada en un canal infantil, pero que llega al cine para los chicos de entre 7 y 10 años que no se aburrirán pero tampoco saldrán muy emocionados. Los padres pueden entretenerse con las coreografías clásicas de Jackie Chan, más viejo y necesitado de dobles, sin sentir vergüenza ajena. Que no es poco.
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  • Enterrado
    Enterrado
    Cine & Medios
    Al fin, cine

    "Enterrado" no tiene la pretensión de ser original. No lo es. Su director, el español Rodrigo Cortés, lo sabe. Lo importante es ser creativo. Eso marca la diferencia.
    Desde el comienzo, en los créditos iniciales, el homenaje y reconocimiento a Hitchcock -y a Saul Bass, diseñador de los títulos más emblemáticos del director- deja todo en claro y da paso a un hora y media que es de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo en pantalla.
    Porque Cortes es capaz de hacer cine. Crear climas, generar tensión, lograr que el espectador esté expectante en su butaca. Cuenta con el talento de un Ryan Reynolds que logra plasmar con claridad los estados por los que pasa su personaje Paul Conroy: sorpresa, pavor, enojo, esperanza, y casi todo el abanico de emociones por lo que puede atravesar un individuo que se descubre adentro de un cajón, enterrado sin saber en dónde ni por qué. Sólo tiene un encendedor y un teléfono móvil en el que recibe instrucciones de su captor y por medio del cual intenta conseguir ayuda, pero en cambio recibe la incompetencia de un sistema que no reconoce ningún valor humano.
    Es destacable como los enemigos de Conroy, porque descubrirán que no es sólo uno, son desplegados por un guión que con inteligencia plantea conflictos que van más allá de la obvia situación del protagonista, y con un humor que hasta el final destilará sadismo puro.
    Sirva este filme como ejemplo de cómo es posible contar una historia con eficacia, sacando provecho de las limitaciones y con un presupuesto ínfimo en comparación con tanto mamotreto interminable que debemos padecer semana tras semana.
    No se la pierdan.
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  • Wall street 2 - El dinero nunca duerme
    Plata amarga

    El mundo ha cambiado desde los ochentas, pero la codicia y la vileza siguen haciendo estragos en aquellos seres donde habitan. Gordon Gekko (Michael Douglas) pasó varios años en prisión por delitos económicos que hoy parecen juegos de niños. En realidad a Gekko lo condenaron por demás para dar una señal, usarlo de ejemplo ante el sistema. Él lo sabe, y lo único que espera es tomar venganza. Por eso la aparición de Jake, un joven ambicioso y además pareja de su hija, le viene como anillo al dedo para recuperar el lugar que nunca debió haber perdido.
    El cineasta Oliver Stone se aprovecha de la reciente crisis financiera mundial, producto de la llamada "burbuja inmobiliaria", para poner a sus personajes en juego y darles un contexto realista desde el cual lanzar críticas al sistema.
    Algunas parrafadas del guión serán ininteligibles para el público neófito en materia financiera, pero el planteo cinematográfico donde los malos son bien señalados por el director y los bandos se marcan claramente, salvan la situación y hacen que la película tome los cauces clásicos de Hollywood.
    Stone elige un montaje expresivo, que remite a otras épocas donde los fundidos y las imágenes superpuestas daban agilidad al relato, y consigue su objetivo al conseguir que las poco más de dos horas de metraje sean entretenidas, aunque no rebosen originalidad.
    Michael Douglas vuelve a ofrecer la mirada de un Gekko ambicioso e impredecible, que encuentra en el joven Shia La Boeuf un buen contrapunto. En el elenco sobresalen las actuaciones de Frank Langella como el mentor de Jake, Josh Brolin que asume con comodidad el rol de nuevo villano del mercado y el veterano Elli Wallach, a quien Stone se permite además homenajear cada vez que suena el móvil de Jake y se escucha como ringtone la melodía compuesta por Ennio Morricone para "El Malo, El Bueno y El Feo".
    Hay sorpresas como el cameo del propio Stone y la participación de un viejo conocido de "Wall Street" de 1987. Por lo demás, no estamos ante una maravilla pero sí ante un filme de buena factura, en el que se privilegia sobre el final un discurso moral que tal vez no sea el buscado por los fans de la primera película.
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  • Comer, rezar, amar
    Comer, rezar, amar
    Cine & Medios
    Travel & Living con su anfitriona Julia Roberts

    En esta edición viajaremos desde Nueva York hasta Roma, en Italia, para luego ir a la India y finalmente recalar en Bali, Indonesia, donde nuestra anfitriona pondrá en práctica todo lo aprendido en sus viajes anteriores. En Roma la veremos practicando su italiano, comer pizza y pedir un café entre una multitud, para luego hallarla entregada en cuerpo y espíritu a la meditación en India. Nuestra anfitriona conocerá en cada lugar a alguien a quien ayudar y de quien aprender para ayudarse a sí misma.
    Antes de iniciar la travesía ya había conocido a un viejo y desdentado curandero que le predijo los que sucedería en el futuro, divorcio incluido. De allí surge este viaje en el cual Liz, tal el nombre que adopta Julia en el filme, buscará su yo interior, sin problemas de dinero a la vista y con todo a su favor, casi como en un cuento de hadas.
    Es poco probable que el espectador tolere las casi dos horas y media que dura esta película sin la tentación de dormirse o de abandonar la sala. Julia Roberts carga con un personaje tan vulgar y representativo de lo que una mujer "cosmo" debe ser, que por momentos es imposible no desear verla atacada por un ejército escapado de "300".
    Tediosos planos propios del catálogo visual de una agencia de turismo, unidos por un conflicto mínimo, actuado con la mayor dignidad posible por parte de un elenco de notables actores como lo son Richard Jenkins, Javier Bardem o Billy Crudup, quienes hacen lo que pueden dentro de un bodrio que hasta se permite desperdiciar al joven James Franco, con un personaje insulso, intrascendente, insultante.
    Un rosario de frases y situaciones que compiten por el galardón a la más cursi, dignas de un suplemento de la peor revista femenina que imaginen, son exhibidas obscenamente por un director que no tiene idea de lo que significa "elipsis".
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  • Asesinos con estilo
    Asesinos con estilo
    Cine & Medios
    Revise la programación de su sistema de cable

    La nueva estrellita de la comedia pasatista estadounidense se llama Katherine Heigl y esta vez intepreta a Jen, una desamorada mujer, quien con la intención de dejar atrás un desplante amoroso, viaja con sus padres a Niza para pasar unas vacaciones y olvidar. Una vez instalada en el hotel conoce a Spencer, a cargo de un Ashton Kutcher que no termina de acertar con un proyecto decente y que ahora está en la piel de un asesino profesional que se enamora a primera vista de ella, decide dejar su oficio y emprender una nueva vida en pareja.
    Pero las cosas no son tan simples en el mundo de los asesinos a sueldo. Luego de tres años, Jen ignora el pasado de su marido y de pronto se ve en medio de una balacera descomunal porque el vecindario quiere eliminar a Spencer.
    ¿Por qué una película como ésta se estrena en los cines argentinos? No tenemos la respuesta. Carece de los méritos necesarios para que alguien gaste dinero por algo que puede ver en tv y mejor hecho. Porque la fórmula es remanida, el guión previsible, falto de gracia y nadie en el elenco hace el esfuerzo mínimo como para ganarse los pesos que cuesta una entrada.
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  • Agente Salt
    Agente Salt
    Cine & Medios
    La supremacía de Jolie

    Angelina Jolie cuenta con el beneplácito de la industria que le permite protagonizar al estilo Cruise o Willis, conseguir que el público se refiera a la película como "la de la jolie" en lugar de mencionar su título y posicionarla como una heroína de acción.
    En "Agente Salt" es una espía de la CIA, indolente, precisa, mortal. Al mejor estilo Bond, el filme comienza con el final de una misión donde Salt fue brutalmente torturada, aunque sin heridas graves o incapacinates a la vista. La historia salta dos años hacia adelante, con la espía felizmente casada y afianzada en su oficina, cuando una tarde, luego de cumplir su horario, un caso imprevisto se presenta y todo cambia.
    Un espía ruso se presenta para denunciar que un "topo" está en la CIA dispuesto a cometer un magnicidio. La sospechosa no es otra que Salt, quien huye y da lugar a una persecución que inevitablemente remite a la trilogía de Jason Bourne.
    Espionaje y contra-espionaje, traiciones y vueltas de tuerca previsibles son los ingredientes que ofrece esta película que cuenta con un buen elenco donde se destaca Liev Schreiber, en el rol del jefe de Salt. El ritmo es incesante, la acción constante y el metraje óptimo, aunque justamente por todo esto el final resulte abrupto y la secuela obviamente servida.
    "Agente Salt" es anacrónica en el conflicto; rusos contra estadounidenses es una pelea antigua y por momentos el guión parece tomado de alguna vieja serie televisiva, sin embargo entretiene, que no es poco. Jolie se da el gusto de saltar de camión en camión, armar explosivos con matafuegos y artículos de limpieza, correr descalza por Washington como un John McClane con falda y nunca fallar en lo que se propone. Habrá más.
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  • Igualita a mi
    Igualita a mi
    Cine & Medios
    Un canto a la mediocridad

    Freddy (Adrián Suar) tiene 41 años, se mantiene muy bien, vive la vida loca, de noche a noche y de boliche en boliche. Prueba de su buen estado físico, y del chamuyo intacto, es que todas las noches se lleva a la niña más linda, de la mitad de su edad. Trabaja para la empresa familiar, un par de horas por día, convencido de que eso y su labia es suficiente para organizar el negocio. Además, junto a su hermano, está en un proyecto inmmobiliario que le exige la utilización de su carisma al máximo.
    Mal no le va a Freddy. Hasta que por obra y gracia de los guionistas perezosos se le aparece en un boliche, en plena ciudad de Buenos Aires, una chica llamada Aylin (Florencia Bertotti)proveniente de El Bolsón que anda buscando a su padre. La chica en cuestión tiene 23 años y dificilmente esté buscando a alguien de las características físicas de Freddy, que no aparenta la edad que tiene. Pero el cine es así, y ella arremete con su decisión de invitarlo a hacerse un ADN.
    Esta película no guarda ningún secreto para el espectador, ya que desde su promoción se sabe que efectivamente Freddy no sólo es el padre de la chica, sino que esta además está embarazada. Es decir, el hombre pasará a ser padre y abuelo.
    Lo peor que le espera a Freddy no es eso, sino su entorno; que le grita que debe cambiar su vida, asumir sus canas, dejarse de joder. Y Freddy baja la cabeza y se deja llevar por aquellos que miran el documento antes que a sí mismos.
    Adrián Suar actúa consciente de sus limitaciones y su mérito está en sacar provecho de ellas, el papel está hecho a su medida y encuentra en Bertotti a una buena partenaire. Claudia Fontán, por su parte, interpreta a una peluquera colorista que repite los modos que la actriz ya desplegó hartamente en televisión.
    Filmada sin riesgo alguno, de fotografía neutra, casi publicitaria, con un guión pensado para agradar al medio pelo, esta película se pasa de rosca y queda atrasada al tiempo en que se vive. Un Suar exageradamente encanecido sobre el final es la muestra más clara del peor mensaje empaquetado en el filme: El de ser prisionero de la mirada de los otros, en lugar de hacerse cargo del sentir de uno mismo.
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  • Pájaros volando
    Pájaros volando
    Cine & Medios
    Una que sepamos todos

    "Pájaros Volando" funciona a fuerza de guiños, en la complicidad con el público. Que uno de los momentos más desopilantes sea el que tiene al político Antonio Cafiero como protagonista no hace más que confirmar eso. Los cameos de Miguel Cantilo, el "Ruso" Verea o Miguel Zavaleta, entre otros, sirven para establecer familiaridad y sorprender, dos puntos a tener en cuenta cuando de hacer una comedia se trata. Pero la trama se estira demasiado, va más allá de lo aconsejable para el género y al terminar, ante un remate poco digno para tamaño esfuerzo, queda la sensación de que algo bueno se diluyó hacia el final; se escurre como arena entre los dedos la chance de salir del cine con una carcajada. A cambio, el estribillo de la canción final durará un rato en nuestros oidos; aquella que décadas atrás fue un hit, mediocre, de una ni siquiera mediocre banda de rock formada por dos primos llamada "Dientes de Limón".
    José (Diego Capusotto) ahora trabaja en una remisería y sigue tocando. Es un típico perdedor de barrio, cuarentón y sin futuro. Miguel (Luis Luque) hace tiempo se radicó en Córdoba y vive de la venta de artesanías y gracias a los crédulos que van a las sierras en busca de ovnis. Los extraños sucesos que se viven en su pueblo hacen que Miguel viaje a Buenos Aires para convencer a José de unirse a él en un viaje cósmico.
    El director Néstor Montalbano vuelve a reunir a la pareja de "Soy tu Aventura" y hace funcionar una vez más la química entre Capusotto y Luque. El veterano Juan Carlos Mesa hace de cada participación suya un momento memorable que sirve, dicho sea de paso, como reivindicación y llamado de atención para tener en cuenta a nuestros artistas, aunque pasen los treinta.
    El filme es puro delirio, del bueno, con efectos especiales muy berretas que ayudan a completar el chiste, y que sirve para posicionar a Diego Capusotto como el capo cómico que ya es, aunque por decisión personal prefiera mantenerse lejos de lo masivo y sólo accesible a un público fiel y bien determinado.
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  • La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina
    Y dame el fuego...

    Un novel periodista junto a su novia lleva adelante una investigación sobre el tráfico de mujeres para su explotación sexual, que ofrece a la revista Millenium para su publicación. El chequeo de las fuentes involucra a personajes de peso, personal de seguridad y políticos, y conlleva un previsible riesgo para quienes sigan la pista. De hecho el joven y su novia son asesinados y la policía determina que la homicida no fue otra que Lisbeth Salander (Noomi Rapace).
    Sin embargo Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist), periodista estrella de Millenium, no cree en la versión oficial y se pone a investigar por su cuenta para probar la inocencia de Lisbeth. En este punto es necesario aclarar que la visión de este filme requiere haber visto el anterior "Los Hombres que no Amaban a las Mujeres"; de lo contrario poco se comprenderá acerca de lo que une al periodista con la hacker marginal y el contexto general de la historia.
    Aquellos que leyeron el libro en el que se basa este filme notarán el apego que el director tuvo a la estructura original. Moroso en su construcción, con un crescendo lento pero constante, Daniel Alfredson logra plasmar el ritmo que Larsson imprimió al relato, sin distorsionarlo con efectismos ni giros más propios del cine estadounidense.
    En definitiva todo está armado para conocer la historia de vida de Lisbeth, su pasado toma forma en esta segunda entrega y se perfila una tercera que promete un desenlace digno de la trilogía que dió fama post mortem a Stieg Larsson.
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  • El origen
    El origen
    Cine & Medios
    El sueño sueña al soñador

    Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) tiene una peculiar especialidad. La de meterse, tecnología mediante, en los sueños de otras personas para obtener información; por ejemplo la combinación de una caja fuerte. Espionaje de alto nivel que trabaja directamente sobre el inconsciente, cualidad que tiempo atrás le provocó un trauma emocional que aún interfiere en su trabajo. Ahora, la nueva y más importante misión que Cobb debe encarar le impone el desafío no de robar información, sino todo lo contrario; dejar algo, más precisamente una idea.
    La víctima es el heredero de un poderoso imperio económico a quien deberán "plantarle" la idea de desistir en su continuidad. Mezcla de "Misión Imposible" con "Matrix", "El Origen" va mucho más allá. No tiene pretensiones metafísicas ni acción ramplona, es una inteligente vuelta de tuerca al universo cinematográfico en general, algo a lo que su director Christopher Nolan ya nos tiene acostumbrados desde su irrupción en el medio con la notable "Memento".
    Estamos ante un filme complejo, visualmente abrumador y sostenido con actuaciones de alto nivel interpretativo. Leonardo DiCaprio se consolida filme tras filme como uno de los actores más versátiles y sólidos de su generación, en tanto la francesa Marion Cotillard ofrece una performance digna de todo elogio. El resto del elenco acompaña sin desentonar en un filme que perturba los sentidos, y esto apelando a puro talento cinematográfico, sin artilugios como el marketinero y sobrevaluado 3D.
    Los efectos especiales hacen visible lo imposible. Calles que se doblan, sueños dentro de sueños donde la gravedad no existe y escaleras que llevan a ninguna parte, como si se estuviera en una obra de Escher.
    "El Origen" es entretenimiento de alto nivel. No se la pierdan.
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  • Brigada A
    Brigada A
    Cine & Medios
    No hace falta plan B

    Encarar la versión cinematográfica de una serie televisiva es la tentación a la que no pueden evitar sucumbir los productores de Hollywood desde hace unos años. Empresa arriesgada que en general lleva más al fracaso que al éxito. Ahí están las películas de "Los Vengadores", "Hechizada" y "Los Dukes de Hazard" como ejemplo. Pero los productores siguen pensando que al elegir una serie popular tienen parte del camino ganado en el favor del público. Obviamente suelen equivocarse.
    "Brigada A" no es el caso. Afortunadamente estamos ante un ejemplo de entretenimiento que no traicionó en nada a su predecesora televisiva. No se queda en un simple homenaje, sino que recrea a la perfección el espíritu burlón de la serie, al tiempo que cada uno de los intérpretes consigue encarnar a la perfección los roles que otros popularizaron.
    Los fanáticos de la serie que el canal 9 de Romay estrenó en Argentina en 1984 no van a salir decepcionados. Todos los guiños están expuestos. Con un montaje ágil, eficaz y funcional al relato, se muestran los planes del grupo y su paso a la acción sin perder gracia ni descuidar la trama, que si bien es simple no necesita más para servir de base a las aventuras de "Los Magníficos".
    Descubrirá el espectador por qué Baracus teme volar y cómo fueron degradados los soldados de élite que formaban la brigada A, para pasar a ser fugitivos paramilitares al servicio de quien pudiera pagarles, y encontrarlos. Claro que ya no son veteranos de Vietnam sino de la guerra en medio oriente.
    Con mucho humor, sin perder nunca el ritmo, buenas dosis de acción, efectos especiales aceptables y algunas líneas de diálogo mordaces para el que esté atento, esta adaptación de la serie al cine es un plan bien concretado.
    Quédense hasta el final de los créditos.
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  • Kick-Ass
    Kick-Ass
    Cine & Medios
    Oh! Dulce violencia

    A no dejarse confundir por la promoción de esta película. De ninguna manera se trata de una boba parodia al cine de superhéroes, en absoluto. Tampoco es que sea un filme profundo con "mensaje". Sencillamente estamos ante una obra que partiendo de una idea por demás obvia, pivotea sobre la iconografía comiquera para exhibir una violencia extrema sólo por diversión, sin peroratas megalómanas alla Tarantino.
    Dave es un adolescente bastante pavote que vive la vida de la mayoría de los adolescentes pavotes del mundo occidental. Establece contacto con sus amigos vía webcam, aunque vivan a dos cuadras, se masturba frente a su pc y mide su popularidad a través de estadísticas web. Tiene dos amigos que obviamente se burlan de él y su incapacidad para encarar a la niña bonita del colegio. Pero lo que realmante le apasiona a Dave son las historietas. Un buen día le da por preguntarse cómo puede ser que en tantos años de historia de los cómics, con tantos millones de lectores en todo el mundo, a nadie se le haya ocurrido emular a alguno de tantos superhéroes.
    Entonces se le ocurre ser el primero y luego de comprar un traje por internet asume la personalidad de Kick Ass. Claro que hay un problema, no tiene súper poderes ni habilidades físicas fuera de lo normal que le ayuden a enfrentarse siquiera a un ratero de cuarta. Sí tiene, en cambio, la voluntad de involucrarse, meterse en los problemas que sucedan ante sus ojos. No ser indiferente.
    Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad, un padre entrena a su hija de once años para la dura tarea de combatir el crimen organizado, cuyo cabecilla es el poderoso Frank D´Amico, interpretado solidamente por el nuevo gran villano del cine Mark Strong.
    En una ciudad donde la mafia manda y tiene como aliada a la policía, un grupo de ciudadanos sin más poder que su determinación y algunas habilidades aprendidas no sin dolor, arremeten sin piedad. Seguramente, el símbolo más contundente del filme esté en la figura de Hit Girl, la fría y sanguinaria niña de once años que Chole Moretz nos ofrece con una naturalidad y solvencia que asombra gratamente.
    El director Matthew Vaughn ha sido productor de Guy Ritchie en "Snatch", donde Brad Pitt tuvo un protagónico; ahora es Pitt quien produce a Vaugh en esta aventura que saca provecho de lo que el universo de los cómics ofrece para desarrollar su propia historia, donde apenas se esboza una crítica a la abulia adolescente, su falta de compromiso y especialmente el fenómeno que se viene dando desde hace unos años, el de observar la realidad a través de la pantalla de un celular, ficcionalizando la escena más atróz, despojándola de veracidad para convertirla en entretenimiento efímero.
    "Kick Ass" busca entrenter sin culpa. Ofrece tiros, mutilaciones, golpes y humor sin pretenciones moralizantes, con un montaje destacable, ritmo preciso, notable musicalización y una estética camp que honra a la historia del cómic. Disfrútenla a la espera de la segunda entrega.
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  • Legión de ángeles
    Legión de ángeles
    Cine & Medios
    Rudos y angelicales

    Por algún motivo Dios se cansó de los mortales y decidió exterminarlos. Para ello instruyó a sus arcángeles para que lleven a cabo la misión. Pero uno de ellos, Michael (Paul Bettany), decide rebelarse, ayudar a los humanos, cortar sus alas, y así también su relación con el todo poderoso.
    Es 23 de diciembre, Charlie (Adrianne Palicki) está a un mes de dar a luz; y está claro que ese bebé es el objetivo a eliminar por los zombies que llegan hasta el bar de mala muerte en el que atiende como mesera. En ese bar está Jeep (Lucas Black), un joven extraño que carga con la paternidad de la criatura aunque no sea quien la engendró, y su padre (Dennis Quaid), un fracasado gruñón que de golpe debe enfrentarse a los tiros contra ex humanos dominados por la ira del señor.
    "Legión de Ángeles" es un filme de género que rinde tributo sin pudor alguno a George Romero y sus muertos vivos, toma algo de "Terminator 2" y consigue recrear cierta atmósfera de clase B a pesar de su buen nivel de producción. Las actuaciones son sólidas, especialmente Bettany, Quaid y Palicki, apoyados por un buen elenco secundario.
    Scott Stewart debuta en la dirección con este filme que presenta una historia no muy original, utiliza elementos teológicos discutibles para narrarla y en ese sentido presenta una vuelta de tuerca en la elección de personajes responsables del caos; en este caso un ángel decidido a decidir por Dios y hasta capaz de atreverse a hacerle ver que estaba equivocado. Casi nada.
    Una peli más del sub-género apocalíptico que con bastante acción y una moderada dosis de humor logra entretener durante poco más de hora y media.
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  • Entre la Fe y la Pasión
    Una caricatura religiosa

    De ninguna manera cometeremos el error de intentar justificar un bodrio sólo porque es francés, mientras si fuera argentino sería destruído sin piedad. Acá no discriminamos a nadie y si el autor de una bazofia se llama Bruno Dumont y es ensalzado por más de uno, le damos igual.
    La historia trata básicamente de una chica adolescente que es fanáticamente católica, dice estar enamorada de Cristo y por su extremismo no es aceptada ni siquiera en un convento. Las monjas entonces se la sacan de encima con el pretexto de que afuera va a ser más útil que adentro.
    Y allá va Celine, con su creencia y virginidad a cuestas. Vuelve a su casa, a vivir con su padre ministro de gobierno y su madre "señora de". Sale a recorrer las calles y no tarda en hacer nuevos amigos, de origen musulmán, con quienes intercambia pareceres teológicos. A partir de allí, lo previsible.
    No hay manera de justificar el relato cansino e impiadoso para con el espectador que debe soportar largos planos de la nada misma, o peor aún, en una escena tolerar más de tres minutos de un plano fijo que muestra a una banda de ¿músicos? desafinados haciendo un mal playback; todo con pretenciones de tesis filosófica-religiosa.
    Dumont estira lo obvio y para peor ni siquiera respeta minimamente la ubicación espacio-temporal del relato, sea por falta de rigor en el guión o torpeza en el montaje.
    Por otra parte, un personaje cuya vida se muestra en paralelo acaba cumpliendo un rol fundamental para la pretensión metafórica de un director que carece, en este caso, de lo indispensable para narrar una historia por lo menos digna de pagar por ella.
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  • Eva y Lola
    Eva y Lola
    Cine & Medios
    Cuando la (mala) publicidad se disfraza de (peor) cine

    Dos chicas súper cool, alocadas ellas, son muy amigas entre sí y comparten cada una un secreto de la otra. Eva tiene a su padre desaparecido y Lola es una hija apropiada cuyo padrastro es un ex represor de la ESMA. Ninguna de ellas tiene un trabajo visible, no están doce horas en la caja de un supermecado ni marcando tarjeta en alguna fábrica, son muy bohemias y hasta estudian "circo". Todo muy acorde a la estética palermojolivuiana que la directora le imprime al filme.
    Lola quiere a sus apropiadores y Eva busca convencerla acerca de la conveniencia de enfrentar los hechos y poner las cosas en su lugar.
    Interesante el tema central, lástima la banalización que Sabrina Farji hace de un tema tan delicado como doloroso. No hay ni un atisbo de inspiración en el guión que parece hecho para lo que finalmente es esta película: un spot publicitario de una hora y media.
    Los pocos momentos de cierto interés interpretativo lo aportan Alejandro Awada y Victoria Carreras, como personajes secundarios. Emme carece de la hondura dramática que su personaje requiere y Celeste Cid hace lo que puede con un texto imposible.
    La falta de rigor cinematográfico es absoluta. Está tan ocupada la directora en su discurso que comete gruesos errores de continuidad y ambientación en general. Es una pena que se malgasten dineros públicos en obras de tan poco vuelo artístico, que hasta atentan contra aquello a lo que pretenden aportar.
    Valga la recomendación de buscar "Cautiva", del año 2006 y dirigida por Gastón Biraben, que sin ser una maravilla al menos demuestra respeto por el tema, lejos de cualquier intención marketinera, además de ofrecernos uno de los últimos trabajos en el cine de Susana Campos.
    Para peor, "Eva y Lola" no disimula su intención publicitaria, evidente en la escena final, pero evita, inexplicablemente, aportar datos ciertos acerca del tema que trata, por ejemplo la cantidad de nietos recuperados. Paradoja de un filme que se nutre, oportunamente, de la realidad pero le escapa al dato concreto. Tal vez no servía, marketineramente hablando.
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  • Carancho
    Carancho
    Cine & Medios
    Cualquier cosita, ya sabe...

    Si usted, estimado lector, desea ir al cine en busca de un rato de evasión, que le ayude a olvidar las penurias cotidianas que nuestro bendito país nos ofrece tan generosamente, entonces siga de largo. Porque esta película que nos ocupa no se ahorra postales de argentinidad trágica, de esas que nos hace preguntarnos cómo podemos caer tan bajo.
    Es una película, sí. Se asume que es una ficción. Pero lamentablemente lo que cuenta es muy real, dolorosamente real.
    "Carancho" se le llama al abogado que merodea en los accidentes de tránsito, que hacen guardia en los hospitales a la espera del "cliente". Un accidentado que aturdido por el hecho confía en un profesional que le ofrece ayuda legal. Son también conocidos como "rompehuesos", porque cuando escasean los accidentados reales los inventan.
    Ricardo Darín es Sosa, uno de estos abogados inescrupulosos, que trabaja para un estudio que tiene arreglo con la policía y el hospital de la zona, donde se desempeña como médica de urgencias una joven llamada Luján, interpretada por Martina Gusmán.
    Sosa y Luján se conocen en plena labor, ella como médica, él como "carancho", y la atracción mutua no tarda en manifestarse.
    Pero un día a Sosa le sale mal un "trabajo" y aquellos para quienes sirve se les vuelven en contra. Se puede entonces decir que estamos ante un policial negro. Hay dinero en juego, estafas, policías corruptos y hasta algo que podríamos llamar romance.
    La diferencia la marca el director Pablo Trapero, quien sólo gracias a su excelente cinematografía evita caer en el documentalismo. Las escenas hospitalarias están muy lejos de ser una fantasía, la creación de algún inspirado guionista. Por el contrario, son apenas una muestra de lo que día a día se vive en los hospitales públicos del conurbano bonaerense y que unicamente la tensión provocada por la cámara en mano, los planos detalle y la banda de sonido, nos mantienen al tanto de que estamos antes un hecho artístico.
    El clima del filme es asfixiante, y es destacable que Trapero no haya perdido nunca de vista su objetivo, ni descuidado el tono de su propuesta en pos de subrayar lo que elípticamente denuncia.
    Ricardo Darín llena la pantalla con sus gestos mínimos, se consolida como el gran actor que ya sabemos que es, pero lo reafirma encarnando a un personaje difícil. Martina Gusmán, no le va en zaga; su rostro soporta los planos cortos aportando lo necesario para comunicar lo que su personaje vive, sin estridencias, con una economía de recursos digna de ser elogiada.
    "Carancho" es un filme fuerte, duro, áspero de principio a fin. Es también una denuncia seria de lo que en este mismo momento, mientras leé esto, puede estar sucediéndole a alguien. Sirva además de potente retrato cinematográfico, como disparador para una discusión que la sociedad y ciertos profesionales se deben.
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  • Pesadilla en Calle Elm
    Un sopor insoportable

    La industria debe mantenerse en movimiento y sin ideas nuevas echa mano a lo que sea, aún cuando desde el vamos se trate de una pésima decisión. Un remake del filme creado por Wes Craven en 1984 definitivamente entra en la categoría "mala idea". Porque el personaje de Freddy Krueger tiene una imagen asociada al actor Robert Englund , quien más allá de asustar también divertía, y una actualización exige una creatividad y osadía que no están presentes en esta versión 2010.
    Jóvenes que deben mantenerse despiertos porque si no, un sujeto quemado con sombrero, sweater a rayas y cuchillas en sus dedos los matará para saciar su sed de venganza. Una torpe puesta en escena que sugiere el abuso infantil de manera más abierta que en la original, no hace más que evidenciar la incapacidad del director Samuel Bayer para provocar algo parecido a una inquietud. Sólo consigue algún sobresalto gracias al remanido efecto de sonido asociado a un corte brusco en el montaje.
    La trama no presenta ninguna sorpresa, el espectador ya sabe de antemano lo que sucederá y sólo le queda luchar para no quedarse dormido, no por temor a Freddy sino por el aburrimiento que provoca la visión de este bodrio.
    La nueva imagen de Freddy no es superadora de la anterior, por el contrario carece del carisma necesario para plantarse como un personaje tan emblemático como el precedente.
    La factura cinematográfica es mediocre y a menudo ofrece desprolijidades en la continuidad y doblaje. Ni hablar de las pésimas actuaciones, entre las cuales apenas consigue zafar el reconocido Jackie Earle Haley, quien con esta elección laboral retrocede varias casillas en su hasta ahora destacable carrera.
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  • Iron Man 2
    Iron Man 2
    Cine & Medios
    Con un fierro

    Es difícil superar el suceso de la primera entrega de Iron Man. Una segunda parte debe necesariamente ocuparse de aquellas cosas que en la anterior se insinuaban, profundizar ciertas líneas del guión y sumar nuevos desafíos para nuestro héroe, todo sin bajar el umbral de calidad. Ahora Tony Stark (Robert Downey Jr.) debe lidiar con el envenenamiento que causa en su cuerpo el núcleo que le da energía, con un senador que pretende confiscarle la armadura y, para peor, con un ruso deseoso de venganza que es capaz de reproducir la tecnología que da poder al hombre de hierro.
    Con un ritmo menos trepidante que el de su antecesora, pero con buenas dosis de acción, "Iron Man 2" despliega una impactante artillería visual, merced a excelentes efectos especiales y la acertada dirección de Jon Favreau, quien además se asegura otra vez un divertido personaje secundario. En los roles protagónicos Mickey Rourke se luce desde el inicio con un personaje a su medida mientras Robert Downey jr. deja fluir ese talento innato que le permite encantar audiencias con el papel que sea.
    Don Cheadle ocupa el lugar de Terrence Howard para interpretar al Teniente Rhodney, en tanto Gwyneth Paltrow cumple acertadamente como la sufrida Pepper. Por su parte Scarlett Johansson aporta su reconocido sex appeal pero no llega a impactar como heroína.
    La maquinaria Marvel se afianza y usa a este filme para cimentar lo que será la gran apuesta de "The Avengers" en 2011, donde Iron Man se unirá a Thor, Hulk y Capitán América. Los guiños son abundantes y la presencia de Samuel L. Jackson como Nick Fury no hace más que prologar algo más prometedor aún.
    Atención: Por decisión de la oficina de prensa local los créditos finales no fueron proyectados en su totalidad durante las funciones para cronistas, por tal motivo no podemos asegurarles que exista una escena extra detrás de los títulos. Quédense hasta el final a su riesgo.
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  • Hombres de mentes
    Hombres de mentes
    Cine & Medios
    El ácido no es para cualquiera

    Un militar tiene una visión luego de recibir un disparo en combate, durante la guerra de Vietnam. Bill Django (Jeff Bridges) es su nombre y entiende que a partir de ese hecho su destino es dedicarse a explorar su vida espiritual. Tras años de conocimiento interior, no exento del consumo de diversas drogas, decide brindar su experiencia al ejército. Nace el proyecto "Nueva Tierra", donde se capacitan a los soldados que tienen aptitudes sobrenaturales y se los convierte en videntes remotos o, formalmente, espías psíquicos.
    Bob Wilton (Ewan McGregor) es periodista y trabaja en una nota sobre ese grupo de militares. Un desengaño amoroso lo lleva a "refugiarse" en Irak y es allí donde encuentra a Lyn Cassidy (George Clooney), mítico integrante de aquel proyecto secreto creado en plena guerra fría.
    Una de las historias que Wilton recogió para su nota contaba que los miembros de "Nueva Tierra" eran capaces de matar a una cabra con sólo mirarla fijamente durante unos minutos. Cassidy decide compartir su historia con él, mientras huyen de los peligros del convulsionado Irak de principios de siglo.
    Durante casi la primera hora de metraje los personajes y la historia es presentada con buen ritmo y mucho humor. La sucesión de rostros de primera línea en el universo cinematográfico ayuda a entusiasmar al espectador con la promesa de un buen filme. El relato, sin embargo, se vuelve confuso, los datos farragosos, y el elenco de primera línea comienza a abrumar. El tono es en general desopilante, y si bien no acaba siendo un fiasco absoluto, es una pena que el director no haya logrado redondear el producto que en un principio insinuó como brillante.
    Hay algo de los Coen, otro poco del "M.A.S.H." de Altman, algunos momentos inspirados, pero el delirio acaba por opacar las buenas intenciones de un grupo de actores que, con Clooney a la cabeza, se prestan con desparpajo y talento al devenir de un director que mucho quiso abarcar y se quedó a mitad de camino.
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  • Furia de titanes
    Furia de titanes
    Cine & Medios
    Para que los dioses se enojen

    Sam Worthington cambia de color y luego de haber salvado a Pandora a bordo de un extraño espécimen alado, viaja hasta Argos para salvarlo a bordo de otro extraño espécimen alado, un pegaso para ser más exacto.
    Mantiene el actor el mismo corte de cabello, estilo marine. También su inexpresividad y falta de carisma que hace olvidable su rostro apenas finalizada la proyección. Debe en esta ocasión interpretar a Perseo, aprender a convivir con su condición de semi dios, como debió aprender en "Avatar" a vivir a través de su alter ego azulado, para salvar a Argos y la princesa Andrómeda de la furia de los dioses que ven como los humanos les ofenden.
    Remake de la película dirigida en 1981 por Desmond David y que contaba con las actuaciones de Sir Laurence Olivier, Maggie Smith y Burgess Meredith, entre otros, además de los efectos especiales del maestro del stop motion Ray Harryhausen.
    La versión 2010 ofrece la que tal vez sea la peor performance en años de Liam Neeson, como Zeus. El maquillaje no ayuda; pelucas y bigotes postizos que no califican ni para un filme paródico. Ralph Fiennes como Hades tampoco sale bien parado.
    Los efectos especiales son destacables en la escena de la batalla contra los escorpiones y especialmente en la aparición del Kraken, al final del filme. Por el contrario, la creación de Medusa es deficiente, y como señalamos anteriormente el rubro maquillaje da vergüenza ajena.
    Muchos elementos de la versión original fueron eliminados de esta, seguramente con el fin de focalizar la historia en la acción, sin importar demasiado presentar alguna profundidad argumental. Sí se ha cuidado el director en filtrar cierta iconografía relacionada al más rancio patriotismo yanki, y desvirtuar así el carácter universal del relato.
    Con todo, el filme no aburre y las escenas de acción son entretenidas y bien montadas.
    Atención: Esta película fue filmada de manera tradicional y no en 3D. Se presenta en ese formato luego de haber sido dimensionalizada (proceso de conversión informática), pero el resultado no es igual a si hubiera sido filmada en formato estereoscópico. Por tal motivo desaconsejamos verla en ¿3D?.
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  • Una noche fuera de serie
    No sólo la rutina mata al matrimonio

    La vida matrimonial puede ser algo rutinario. La mayoría de los expertos en relaciones humanas recomiendan cambiar hábitos, hacer algo distinto, revitalizar la pareja. Influenciada por una mujer infeliz que se acaba de divorciar, Claire (Tina Fey) se impone provocar a su amante y dedicado esposo Phil (Steve Carell) a hacer algo más que cenar en familia y revisar la tarea de los chicos.
    Y allá van los Foster. Directo a un exclusivo restorán ubicado en Manhattan donde intentan conseguir una mesa sin haber hecho reserva alguna. Y no la consiguen. Pero Phil se ilumina y hace gala de una picardía muy cercana a nuestra argentinidad. Cuando una mesera llama a otro matrimonio reiteradas veces sin encontrar respuesta, Phil se hace pasar por ellos para ocupar su mesa. Esa decisión realmente va a hacer de esa noche algo especial.
    Porque un par de matones aparecen a mitad de la cena confundiéndolos con la otra pareja, y a partir de ahí los Foster van a hacer cosas que jamás imaginaron.
    Una de las premisas de la comicidad es colocar una cosa en el lugar incorrecto, y que se note. Un matrimonio de cuarentones con dos hijos, que viven en los suburbios de Nueva York, ella agente inmobiliaria, él abogado, de pronto se convierten en espías víctimas de una organización corrupta, con persecuciones, tiros y todo.
    La dupla Carell-Fey es pura química, se complementan muy bien y se cargan el filme al hombro. Contribuyen las breves participaciones de Mark Walhberg, James Franco y Mila Kunis para que la pareja protagónica destile su humor forjado en la mejor tradición de la comedia yanki, estilo Saturday Night Live.
    Sin embargo quien no acompaña tan bien es el director Shawn Levy, sobrevalorado por la saga "Una Noche en el Museo", quien lleva adelante el filme apoyado en la dupla actoral sin aportar demasiado, casi como si de un telefilme se tratara.
    Algo falla en el timing que Levy impone al relato, especialmente en la manera en que elige mostrar los gags, distante, ajeno, tedioso. Lo que nos remite al innecesario remake de "The Pink Panther", que Levy hizo en 2006, para caer en la cuenta de que la evolución no es lo suyo.
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  • Fama
    Fama
    Cine & Medios
    ¿La fama cuesta? Esta no vale nada

    El director Alan Parker presentó "Fama" en 1980. No es que fuera un gran filme, nada que cinematograficamente merezca un lugar especial en la historia, pero sí fue una cinta bisagra, de esas que marcan un tiempo, abren el camino para un estilo que será imitado, plantea un tema que será visitado por otros de diferente manera. El suceso fue tal que un par de años después se produjo una serie televisiva con gran parte del elenco original.
    Es la historia de un grupo de jóvenes que aspira a ingresar a una exigente escuela de arte, donde sus exámenes de ingreso y sus años de estudio eran mostrados por Parker con bien administradas dosis de realismo y lirismo. En aquella primera versión la dirección y el montaje apuntaban a provocar emociones, desde situaciones dramáticas, algo sórdidas, hasta las más ramplonas, vibrantes y musicales.
    La versión 2009 no tiene nada de eso. Es más bien una especie de largo comercial de gasesosa, con planos bien definidos de una marca incluidos, actores sin carisma que exhiben un nivel de actuación que no califica ni para un capítulo de "Casi Ángeles" y un director que abusa de la cámara en mano en plan documental, sin alcanzar jamás algo parecido a un climax.
    Ni siquiera la canción que inmortalizara Irene Cara se salva de ser destruida con una nueva producción que le agrega ritmo hip hopero como si eso mejorara el original.
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  • Como entrenar a tu dragón
    Cómo entretener inteligentemente

    La factoría Dreamworks sigue firme en su ascenso tanto artístico como técnico, y en ese sentido esta última producción antes de la llegada de la cuarta "Shrek" no hace más que entusiasmar a los seguidores que tiene la empresa y al público en general. Porque esta vez nos trae una historia original, bien contada y con formidables efectos al servicio de la trama.
    Un chico que no siente como propio el legado que su padre desea para él. Ser un cazador de dragones como todo vikingo que se precie de tal. Hipo no está hecho para eso, pero es difícil llevar la contraria en una aldea donde los dragones son como plaga que azota cada tanto y todo lo arrasa.
    Hay uno que es particularmente temido, imposible de capturar. Es en medio de un ataque que Hipo utiliza un artilugio por él ideado y que, accidentalmente, es efectivo al impactar contra la bestia que nadie podía agarrar. Cuando el muchacho va en busca de su presa no puede creer haber sido capaz de tal hazaña, pero al tomar contacto con la bestia descubre que no es lo que creía y una corriente de simpatía surge entre ellos.
    Lo que sigue es la historia de una amistad por encima de los prejuicios, de solidaridad y lucha contra la ignorancia general y en particular contra el mayor enemigo: un poderoso y gigantesco dragón al que todos los demás servían, pero sobre el que nadie tenía conocimiento.
    La trama no es complaciente, más bien apuesta a la inteligencia y se juega por un mensaje alejado del facilismo que abunda en las producciones para los más chicos. Con simpleza y lejos de cualquier pretención didáctica el filme expone un mensaje claro y lo hace con las mejores armas del buen entretenimiento.
    El diseño de los personajes es caricaturesco, mas no burdo, y se diferencia de otras producciones mientras los escenarios exhiben un nivel de detalle sobresaliente. Obviamente, estos aspectos se aprecian mucho mejor en una exhibición 3D, pero no es indispensable.
    Nuestra calificación: Esta película justifica el 100 % del valor de una entrada.
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  • El libro de los secretos
    A dios rogando y con el mazo dando

    Un hombre con una misión, ese es el personaje de Denzel Washington en este filme al que podriamos calificar como un western post apocalíptico religioso. Más allá del calificativo, no hay nada novedoso en esta trama que presenta a un solitario sin nombre que busca sobrevivir en un mundo de cielo gris y sol enceguecedor. En el camino se encuentra con forajidos a los que ajusticiará sólo si ve peligrar su propia vida -este hombre nunca ataca, sólo se defiende- y con destreza de samurai rebana al que se le cruce con su espada, o lo atraviesa con una flecha, si es que no lo agujerea a balazos con una recortada.
    Como en toda película del Oeste que se precie de tal, el forastero llega a un pueblo y allí se las tiene que ver con el villano que lo domina. La primera imagen que tenemos de él nos lo muestra leyendo una biografía de Mussolini e inmediatamente descubrimos a Gary Oldman en el rol de Carnegie, listo para demostrarnos la clase de actor que es y cuánta vileza puede desplegar a través de su personaje.
    Carnegie tiene a una banda de pandilleros dedicada a encontrar un libro, uno muy especial. Y lo que son las cosas, da la casualidad que Eli, el forastero a quien nadie nombra pero da título al filme, tiene un libro que lee todas las noches y lo cuida como si fuera una vida. Adivinen el resto.
    Persecuciones al estilo Mad Max, citas bíblicas, la infaltable muchacha y situaciones místicas en medio de balaceras, hacen de este filme un pastiche extraño, bien realizado desde lo técnico y apoyado en un libro delirante que hacia el final revela una sorpresa, pero que no alcanza a cumplir con ninguno de los géneros que busca abordar.
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  • Alicia en el país de las maravillas
    Casi, casi... Alicia

    Repasemos. Áboles retorcidos, música de Dany Elfman, esposa-actríz omnipresente... y Johnny Depp. Sí, estamos ante un filme de Tim Burton. El mismo que creó a Eduardo Manos de Tijera, devolvió la fama a Batman y resucitó a Ed Wood, es el que destruyó al Planeta de los Simios, vació de contenido a Willy Wonka, aburrió con Sweeney Todd y ahora...
    Algo no está bien con Burton. En sintonía con las necesidades de la industria que pone todas sus fichas al nuevo chicle óptico que es el 3D, el director sigue los pasos de Cameron y privilegia la forma ante el contenido.
    El relato de las aventuras de Alicia en la infratierra escrito por Lewis Carroll es víctima de una adaptación que no hace justicia con el original. Deja de lado la mirada de una niña para presentar la de una joven de 19 años que regresa al país de las maravillas para salvar a sus habitantes de un futuro autoritario y despótico. Es entonces Alicia una heroína en un filme de aventuras que no produce emoción alguna y mucho menos los planteos que a través de la locura y el surrealismo Carroll propuso a sus lectores.
    Todo es rápido, urgente, sin tiempo para las tribulaciones que el personaje necesariamente debe sufrir. No ayuda la actríz elegida para el rol de Alicia, inexpresiva, capaz de hacer que Gwyneth Paltrow parezca carismática, así que dénse una idea. Por el contrario tanto Helena Bonham Carter como Johnny Depp sacan provecho de sus personajes, Reina de Corazones y Sombrerero respectivamente, en tanto Anne Hathaway como la reina blanca no sobresale demasiado, pero cumple.
    La versión original en inglés ofrece la posibilidad de escuchar las voces de Alan Rickman, Stephen Fry y Christopher Lee, entre otros, que pusieron su talento a disposición de las criaturas creadas digitalmente.
    La dirección artística consigue plasmar el paisaje del inframundo en clave Burton y que a su vez sea funcional a la tecnología 3D, aunque sea este aditamento una de las pocas cosas que logre entretener al espectador.
    Resta discutir si es un filme apto para los más chicos, por algunas escenas algo violentas y truculentas que pueden sobresaltarlos más de lo debido. Y si es un filme apto para quienes alguna vez disfrutaron de un Tim Burton creativo y osado, rara avis dentro de una industria que, a la vista está, acabó fagocitándolo.
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  • El imaginario mundo del Doctor Parnassus
    El imaginario mundo del señor Gilliam

    Debe ser complicado que el protagonista de una película se muera en pleno rodaje. Eso le pasó a Terry Gilliam mientras filmaba esta película y Heath Ledger pasaba al otro mundo luego de atragantarse con pastillas varias. Sin embargo, el hecho de que sea justamente Gilliam quien está detrás del asunto permitió sortear la cuestión con creatividad y la ayuda de algunos amigos. Porque hay que señalar que se trata de una película de Heath Ledger y amigos.
    El veterano Christopher Plummer personifica al Dr. Parnassus, quien desde hace siglos vive apostando con el diablo, interpretado como nadie por el genial Tom Waits, y fue en una de esas apuestas donde ganó la inmortalidad y en otra donde signó el destino de su hija Valentina (Lily Cole), el de pasar a pertenecer al diablo el día que cumpla 16 años.
    La fecha se acerca y el doctor está inquieto, nervioso, no sabe como decirle a su hija lo que está a punto de suceder. Pero al diablo no le gustan las cosas tan simples y le propone al viejo un nuevo juego. Claro que en el medio de tamaña situación entrará a jugar un joven al que el equipo que acompaña a Parnassus salva de la muerte. Se trata de un sujeto misterioso, llamado Tony, que nada recuerda de su vida antes de ser ahorcado y se suma al itinerante imaginarium, donde se ofrece la posibilidad de hallar el mundo ideal que uno imagina con tan solo cruzar un espejo.
    Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell son quienes ocupan el lugar de Ledger, tomando cada uno de ellos oportuno control de su personaje Tony y dotando al filme de un giro que inicialmente no poseía.
    Es justo señalar que, aún siendo muy firmes en aquello de que las justificaciones no se filman, el resultado final está algo afectado por tan ingrata cirunstancia y sería anormal que así no fuera; pero el talento de Gilliam, artesanal y clásico aún con las nuevas tecnologías a su disposición, va más allá. Se impone su mirada, sus dramáticos planos angulares, los dibujos que lo identifican desde los tiempos del "Monty Python Flying Circus", su humor mordaz, satírico y sobre todo, el placer que nos da el saber que detrás de cada plano hay un artista y no un frío vendedor industrial de nuevas tecnologías.
    El mundo de Parnassus vive, transmite emociones, confunde, maravilla y atormenta gracias al trabajo de un cineasta capaz de sobreponerse a una de las peores cosas que podrían sucederle, y lo consigue gracias a una ayuda de sus amigos.
    Nuestra calificación: Esta película justifica el 90 % del valor de una entrada.
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  • Al filo de la oscuridad
    El vengador famoso

    Se nota que Thomas Craven (Mel Gibson) no ve a su hija hace tiempo. La espera impaciente en el aeropuerto, la recibe con alegría contenida, como manteniendo distancia, la que tienen los que se sientes culpables por algo. Tal vez no fue el mejor padre para Emma (Bojana Novakovic), pero ahora quiere agasajarla, compartir un tiempo juntos. Sin embargo, ella está algo enferma, vomita, no se siente bien y cuando padre e hija se prestan a salir rumbo a un hospital, un encapuchado al grito de "Craven" dispara contra ellos asesinando a Emma.
    Craven queda devastado, y como policía que es decide investigar quien trató de matarlo y en su lugar mató a su hija. Así es que Mel Gibson compone un personaje sólido, con los matices que la trama le permite y bajo de la dirección del experimentado Martin Campbell ("Casino Royale") se luce en un género que le es cómodo.
    Es un duro decidido a todo pero que mantiene cierta debilidad como padre herido. Como contraparte tiene nada menos que a Ray Winstone y Danny Huston, dos villanos muy distintos entre sí. El primero, sutil, medido, indescifrable. El otro, un poderoso que carga con la parte más previsible y necesaria para equilibrar al personaje de Gibson. En el medio, conspiraciones, funcionarios corruptos, traiciones, en fin, todo lo que un filme de estas características necesita para funcionar. Y funciona.
    Porque ofrece un giro violento mas propicio para los tiempos que corren. Tiempos donde la impunidad de los poderosos manda y la fantasía colectiva require ver corporizada, aunque sea en un filme, que alguna vez, una vez al menos, los tiros vayan para el lado de la justicia.
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  • Los hombres que no amaban a las mujeres
    La violencia negada

    La saga "Millenium" consta de tres libros que lideran desde hace tiempo los rankings de ventas y ha sido leída por millones de personas en el mundo. Su autor, el sueco Stieg Larsson, falleció de un infarto luego subir diez pisos por escalera y no llegó a conocer el éxito de su obra presentada en tres partes: "Los Hombres que no Amaban a las Mujeres", "La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina" y "La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire".
    La adaptaciones cinematográficas de obras literarias tan populares siempre representan un desafío difícil de superar y el público, invariablemente, se divide en dos: los que leyeron el libro y los que no. Obviamente la expectativa de cada espectador es diferente. Los que leyeron la obra tienen en su cabeza a los personajes que imaginaron de acuerdo a lo descripto por el autor, se trata entonces de una creación única de los carácteres y situaciones; por el otro lado sólo cabe la expectación por ver una película, sin pre-concepto alguno.
    Para ambos públicos vale esta crítica basada en lo que se ve en pantalla, puesto que se trata de otra obra, nacida a partir de una anterior, pero el cine es un concepto en sí mismo y tiene su propio lenguaje. Por eso no es comparable el carácter del protagonista en el contexto del libro que el dado en el filme, afectado por el ambiente y las circunstancias re-creadas por el guionista y la visión del director.
    La historia trata sobre el periodista de investigación Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) que está condenado a pasar algunos meses en prisión por difamar a un poderoso empresario. Antes de cumplir su condena es contactado por un anciano millonario que desea saber el paradero de su sobrina desaparecida cuarenta años atrás. Al mismo tiempo, una hacker llamada Lisbeth Salander (Noomi Rapace) sigue los pasos del periodista por el ciberespacio y, como es obvio, acabará trabajando junto a él en la investigación.
    Sin embargo, hay algo más allá de la trama principal, subyace la propia historia de Lisbeth, plagada de abusos que está dispuesta a vengar. En su vida, como la de tantas otras chicas, se ha topado con hombres que no aman a las mujeres, sino que las desprecian visceralmente.
    La película que nos presenta el realizador danés Niels Arden Oplev es de sólida factura, alcanza a transmitir una sordidez lacerante, como el clima que impera en el lugar donde transcurre la acción. El tono del filme consigue captar el ambiente de un país, y porque no decir un continente, que oculta una violencia brutal detrás de la fachada de orden y prolijidad social asfixiante que detenta.
    Algunas escenas son de crudeza extrema y alto nivel interpretativo. Oplev juega al límite; ilustrativo mas no obsceno, tensa los climas y saca provecho de los buenos actores con los que cuenta. Es en el tramo final que pierde por un momento el ritmo, inserta una escena que rompe el clima e intenta aclarar lo que no es necesario. Ligero traspié que no invalida lo andado.
    Queda para los lectores del libro evaluar qué se aprovechó y qué no de lo escrito por Larsson. Los que vean el filme vírgenes de él podrán disfrutar de un thriller que es, sin dudas, muy diferente en su concepción al que planea producir proximamente la Sony Pictures.
    Por ahora no se pierdan esta versión y prepárense para las dos partes que siguen.
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  • El Hombre Lobo
    El Hombre Lobo
    Cine & Medios
    Luna lunera...

    El reconocido actor Lawrence Talbot (Benicio Del Toro) regresa a su mansión familiar luego de recibir una carta donde le informan acerca de la desaparición de su hermano Ben. Es el año 1891 y desde hace tiempo una bestia causa estragos en Blackmoore, sur de Inglaterra.
    A su llegada, Lawrence se encuentra con su padre Sir John Talbot (Anthony Hopkins) y quien fuera la prometida de su hermano, Gwen (Emily Blunt). También se encuentra con su pasado, imágenes macabras que vienen a su memoria producto de un dramático episodio de su infancia.
    Todo parece indicar que Ben fue víctima del monstruo del que todos hablan. Nadie sabe exactamente de qué se trata pero la forma en la que ataca es descomunal. Desmembra a sus víctimas, los mutila, tras su aparición todo se reduce a sangre y vísceras.
    Lawrence quiere saber qué le sucedió a su hermano y una noche de luna llena sale a buscar respuestas. Lo que encuentra en cambio es a la bestia y, consecuentemente, halla un destino que según transcurra el metraje se asumirá premonitorio.
    El filme que nos presenta Joe Johnston, hacedor de una correcta adaptación de "Rocketeer" y "Jumanji", no es mucho más que una efectiva recreación del clásico que protagonizara Lon Chaney Jr en 1941. Cierta pretensión de profundidad desde el guión queda a mitad de camino y afortunadamente no rompe el clima terrorífico que debe predominar en este tipo de filmes.
    La música de Danny Elfman refuerza adecuadamente la propuesta con sus reconcibles leit motivs, en tanto el maquillaje del experimentado y laureado Rick Baker dota a este hombre lobo de una ferocidad y realismo indispensables para causar el efecto deseado.
    Sin dudas esta película cuenta con un equipo de lujo, tanto en lo técnico como en lo artístico, y eso es lo que la salva de la intrascendencia. Porque la vuelta de tuerca respecto de la original es previsible y el suspenso no se sostiene más allá de lo que el ritmo impuesto permite. Pero entretiene.
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  • Tierra de zombies
    Tierra de zombies
    Cine & Medios
    Humores de muertos

    El género de zombies sigue acumulando filmes, pero esta vez los muertos vivos son apenas una excusa para dar curso a una comedia que recurre al humor antes que al horror y redondea un entretenimiento básico mas no insultante.
    Columbus (Jesse Eisenberg) nos cuenta en off cuales son las principales reglas a seguir al momento de enfrentarse con un zombie. Ante todo un buen estado físico para poder correr, asegurarse de rematar al zombie y nunca relajarse. Hay otras, pero se irán describiendo a lo largo de la historia a la que se suman Tallahassee (Woody Harrelson) un desquiciado que a nada teme y sólo desea encontrar un budín relleno para comer, Little Rock (Abigail Breslin) y Wichita (Emma Stone) hermanitas adorables y timadoras que buscan un lugar donde la plaga de muertos vivientes no haya llegado. Juntos, diferencias mediante, intentarán sobrevivir en una tierra arrasada donde la amenaza de ser devorado es continua.
    Los guiños al espectador son constantes y si promediando el filme todavía no se dieron cuenta de que va la cosa, es la aparición de Bill Murray la que le da el tono definitivo a una propuesta que no horroriza ni mata a carcajadas pero que cumple como divertimento.
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  • Amor sin escalas
    Amor sin escalas
    Cine & Medios
    Con elegancia

    La secuencia de títulos iniciales nos presenta un filme muy del estilo de aquellas comedias románticas de finales de la década del 50 y comienzos del 60, las que tenían por protagonistas a estrellas como Doris Day o Cary Grant, artistas siempre ligados a las comedias sofisticadas y con estilo.
    "Amor sin Escalas" es ese tipo de filme, hecho casi a la medida de un George Clooney quien desde hace tiempo es considerado, por algunos, como el nuevo Grant y que aquí se luce en su mejor forma.
    Clooney es Ryan Bingham, un hombre que tiene el difícil negocio de tomar a gente frágil y dejarla a la deriva. Dicho sin eufemismos, se encarga de comunicarle a las personas que están despedidas. Esa labor le impone estar todo el tiempo de viaje; combinaciones aéreas constantes y vida de hotel. Pero eso que muchos detestan, a él le encanta.
    Goza cada vez que pasan sus tarjetas de viajero vip y lo tratan como si fuera un príncipe, tener privilegios de viajero más que frecuente y no estar atado a nada. De hecho, dedica parte de su tiempo a dar conferencias en las que recomienda deshacerse de todo aquello que nos ata en la vida.
    Pero -por el bien de la trama debe haber un pero- entre viaje y viaje el frío Ryan encontrará a una mujer, casi su copia fiel pero en femenino, y todo lo que consideraba inamovible en su vida deberá ser replanteado.
    La rutina de nuestro killer laboral se ve afectada además por la llegada de una jovencita, con aires de sabelotodo, que pretende modificar el método de trabajo. En este punto la historia ya desplegó varias aristas. Por un lado la exposición del drama de aquellos que luego de años de trabajo se encuentran desempleados, en un mundo donde no parece haber espacio para ellos. Por el otro, la relación amorosa del protagonista y su posición acerca del compromiso en contraste con una determinada situación familiar, y la mirada casi virginal de quien ignora lo que sucede en el mundo más allá de la teoría universitaria.
    El director Jason Reitman intenta abarcar todo y lo logra casi sin tropiezos. No llega a configurar totalmente una comedia estrictamente romántica; tampoco alcanza el status de filme social aunque sí consigue redondear un drama sutil, sin golpes bajos y, lo más importante, sin perder el estilo ni descuidar a su figura principal.
    Estamos ante un filme politicamente correcto, sin estridencias, con buenas actuaciones y una dirección que no descuida ningún detalle para honrar a la industria.
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  • Sherlock Holmes
    Sherlock Holmes
    Cine & Medios
    No tan elemental...

    Si piensa encontrarse con el viejo Holmes de las novelas de Conan Doyle, debo decirle que acá no está. En cambio le diré que se va a encontrar con el gran Robert Downey Jr. dando vida a un Holmes de mediana edad, atlético, irreverente mas tan observador e inteligente como el clásico personaje literario. Está acompañado por Watson, interpretado por el talentoso Jude Law y si le sumamos al siempre efectivo Marc Strong como el siniestro Lord Blackmore, entonces tenemos lo necesario para que el director Guy Ritchie se permita presentar un filme que es puro entretenimiento, con intérpretes de calidad.
    Todo comienza con el arresto de Lord Blackmore, acusado de practicar magia negra y realizar rituales de sacrificio en lo que mataba personas. Holmes continúa investigando al extraño sujeto quien le manifiesta intenciones difíciles de comprender logicamente, aún luego de que el reo sea ejecutado por la ley. Lo que sigue es un festival de acción y aventura, con las vueltas de tuerca propias del género, un poco en solfa, sin solemnidad alguna, con aciertos de Ritchie en la dirección -como las escenas donde Holmes prevé la manera de enfrentar a sus contrincantes en lucha- y una excelente dirección de arte para contextualizar al héroe en la época victoriana.
    La banda de sonido a cargo de Hans Zimmer subraya acertadamente cada escena y acompaña en la secuenca de títulos final la sensación de haber disfrutado de buen rato de esparcimiento, al tiempo que nos da ganas de ver la secuela que desde la pantalla se promete.
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  • Asesino Ninja
    Asesino Ninja
    Cine & Medios
    Con qué necesidad...

    Niños sometidos a una disciplina marcial e implacable bajo el mando de un impiadoso maestro que los somete a las más variadas pruebas de fuerza y destreza, para convertirlos en mercenarios ninjas al servicio del mejor postor, es el telón de fondo de la historia de uno de esos ninjas, ya adulto, que se rebela contra su origen y se convierte en una pesadilla para su maestro y aquellos que necesitan de los servicios del clan.
    Nadie puede sorprenderse demasiado si decide ver una película titulada "Asesino Ninja" y se encuentra con un festival de mutilaciones y coreografías artemarcialistas inverosímiles. Es lo esperable, después de todo. El problema con esta producción de los hermanos Wachowsky ("Matrix") es que más allá de su acostumrbado estilo para plasmar la acción, la historia es por demás trillada y pavota.
    Pésimas actuaciones y una dirección que sólo cumple con los planos apropiados para que se luzcan algunas escenas tras un montaje vertiginoso, contrastan con una secuencia de títulos finales más entretenida que lo soportado anteriormente.
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  • Avatar
    Avatar
    Cine & Medios
    A vender pochoclo que se acaba el mundo

    Cuenta la leyenda que el público asistente a la función donde se proyectó "La Llegada del Tren a la Ciudad" de los hermanos Lumiere huyó aterrada de la sala al ver como una locomotora se les venía encima. Era 1895 y la imagen en movimiento sobre una pantalla era algo novedoso. El desafío pasó a ser, a partir de entonces, lograr algo más que una sorpresa temporal y poder contar historias más allá del efectismo.
    Un siglo después se sigue en la búsqueda de la sorpresa y la innovación. James Cameron, hombre de la industria, sabe de qué se trata. Sus filmes consiguen combinar espectacularidad y contenido. Habilmente ha sabido contar historias apoyado en las herramientas que él mismo desarrolla. Hombre de la industria al fin, la dota de los elementos que puedan garantizarle más y mejores réditos al tiempo que entretiene a la audiencia.
    "Avatar" no es la excepción. Cameron creó nuevas cámaras y formas de trabajo para una industria necesitada de novedades para atraer público a las salas cada vez menos concurridas. El negocio ya no cierra solamente con las proyecciones tradicionales, ahora hay que filmar en 3D y hacer metrajes de larga duración que hagan sentir al espectador promedio que el dinero invertido valió la pena.
    Así es que el director de "Titanic" presenta una historia donde un grupo de mercenarios al servicio de una empresa extractora de metales se instalan en un planeta llamado Pandora. Su misión es despejar el área de extracción de los habitantes del lugar, llamados Na´vi. Para conseguirlo por vías pacíficas, un grupo de científicos crean "avatares", réplicas de los seres de Pandora que pueden ser controlados mentalmente por terrestres. Uno de ellos es el soldado Jake Sully, parapléjico y en silla de ruedas, quien al manejar su avatar redescubre la posibilidad de caminar al tiempo que se infiltra entre los Na´vi para conseguir información.
    Como es de prever, la vía pacífica no funciona y los mercenarios deben hacer el trabajo sucio. Para entonces, Sully ya no estará en el bando inicial.
    Los aspectos técnicos del filme son sorprendentes, en especial el sistema de captura de movimientos perfeccionado en lo facial. Si bien la película fue creada para su visión en salas 3D, la mayoría del público, por disponibilidad de salas y por cuestiones económicas, la verá en 2D y la experiencia desde lo visual es igual de interesante.
    Cameron presenta un mundo parecido al nuestro en la prehistoria, sus seres son primitivos y viven en un ambiente virgen. Narra el cuentito alla Disney, con malos muy convencidos de serlo -el militar compuesto por Stephen Lang es tan básico que da risa - y otros cuya maldad es fruto de su propia ignorancia y estupidez. El contraste con los buenos es de una simpleza tan infantil que molesta, mientras los hechos son presentados con un maniqueísmo a esta altura desconcertante en el realizador que creó "Terminator".
    Con un ecologismo propio de una mala publicidad de Greenpeace, Cameron hace un elogio de lo primitivo, un canto a la pacha mama trunco, ya que su épica sólo cobra sentido si un marine estadounidense consigue posicionarse como líder de una comunidad incapaz de generar sus propios héroes.
    Fábula simplista que hace agua gracias al vicio constante del cine industrial yanki, el de no poder prescindir de los heroismos personalistas.
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  • Mis estrellas y yo
    Mis estrellas y yo
    Cine & Medios
    Cholulo, loco por las divas

    Robert (Kad Merad) no es lo que parece, eso queda claro a los pocos minutos de comenzar el filme. Separado, con una hija adolescente y un amor incondicional a sus actrices favoritas, se gana la vida en una agencia de representantes. Es el lugar ideal para estar al tanto de los proyectos de sus adoradas divas, leer los guiones que les ofrecen, fisgonear el elenco que las acompañará y hasta tomarse la atribución de cambiar una foto por otra, dándole así una oportunidad a una actríz joven y desconocida.
    Robert las asedia, pero con respeto, apenas las incomoda, pero sabe todo acerca de ellas. Mientras tanto su relación amorosa se diluye cada vez más. Para empeorar la situación, Solange (Catherine Deneuve) e Isabelle (Emmanuelle Béart), junto a la debutante Violette (Mélanie Bernier), se confabulan para desquitarse por tantos años de acoso y cambian el juego, ellas pasan a dominar la situación y Robert comienza a descubrir que no todo es glamour y que su vida se encamina hacia un precipicio.
    O a la salvación. El conflicto puede hacer que Robert cambie su objeto de deseo y encuentre una realidad más cercana y tangible. Paro saber qué sucede deberán disfrutar de esta comedia interpretada magistralmente por la última estrella que ha dado la comedia francesa, acompañado por la eterna Deneuve, una siliconada Béart y la bella Bernier.
    Ideal para un fin de semana navideño, amable y reconfortante.
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  • Aparecidos
    Aparecidos
    Cine & Medios
    Están entre nosotros

    En agosto de 2001 dos hermanos, Malena y Pablo, llegan desde España para firmar la autorización que permitirá a los médicos desconectar a su padre en coma de los equipos que le mantienen vivo, e iniciar los trámites de la herencia. Sin embargo algo le dice a Pablo que debe saber más acerca de ese hombre al que apenas conoció y de sí mismo; es cuando al hallar la Falcon Rural de su padre decide viajar hasta el lugar donde nació, en Río grande.
    Tras convencer a su hermana de que lo acompañe en el viaje, inician la travesía y es luego de varios kilómetros que sucede una extraña situación que pondrá en manos del joven un diario privado, macabro, con fotos y una historia escrita, y otra por escribir.
    Interesante desde lo formal, con buen manejo de los tiempos del género más una notable dirección artística, "Aparecidos" transcurre muy bien hasta pasada la primera mitad del metraje cuando el guión flaquea y la tensión se pierde en medio de una explicación algo torpe de lo que sucedio hasta entonces. A partir de ese momento sólo queda esperar una resolución que comienza a mostrarse sin sutilezas y donde la tragedia argentina iniciada en el gobierno justicialista de 1974, a través de la triple a, adquiere un lugar dentro de la trama que propicia la alegoría final y, tal vez, el mensaje deseado por el autor.
    El director se dió el gusto de jugar con elementos reconocibles del género, y hasta de "homenajear" al primer Spielberg de "Duel" en una destacable escena del filme. Algo de "Destino final" sobrevuela a la historia, pero es justo decir que la profundidad pretendida por el director le otorga al filme un sentido menos pochoclero y más respetable.
    La dupla protagónica trasunta buena química, con una destacable labor de Ruth Díaz y la sólidez de Pablo Cedrón y Héctor Bidonde. A pesar de ciertos puntos flojos del guión, "Aparecidos" pone saludable distancia de la solemnidad conque ciertos temas vienen siendo tratados en el cine argentino y pone el listón a considerable altura para quien quiera tomarlo e iniciar un nuevo camino, con originalidad y sentido del entretenimiento.
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  • Planeta 51
    Planeta 51
    Cine & Medios
    Humanos al ataque

    Todo indica que estamos en la década del cincuenta, en algún pueblo de los Estados Unidos, donde los más jóvenes se reunen en bares con rockolas para tomar una malteada al ritmo del novedoso rock and roll. El estilo de vida y la ropa así lo indica, pero algo no encaja. Los habitantes de este lugar son verdes, tienen antenas y poseen una tecnología muy avanzada respecto a la terrestre.
    La tranquilidad del pueblo se ve afectada cuando una nave llega y de ella desciende un astronauta. El humano es para los habitantes de Glipforg -así se llama el pueblo generoso en forma redondeadas- un ser monstruoso, casi como los que se ven en las películas que se estrenan en sus cines. El temor a lo desconocido y al mismo tiempo la búsqueda del conocimiento confluyen en una trama donde el prejuzgamiento queda de lado para dar lugar a la tolerancia y un claro mensaje anti beligerante.
    Este filme que les recomendamos ver no llega desde Pixar ni DreamWorks, llega desde los estudios Llion de España, donde durante más de seis años trabajaron para dar forma a una de las propuestas más entretenidas que en materia de animación llegaron a nuestras salas.
    Se trata de puro entretenimiento sin mayor pretención que la de ofrecer un rato para pasarlo bien, con situaciones divertidas para toda la familia y gran cantidad de referencias a clásicos de la ciencia ficción, especialmente al cine dedicado a seres de otro planeta.
    La calidad de la animación es sorpendente, por su alto nivel de detalle y movimiento, en tanto el diseño artístico acompaña la gracia de un guión simple y efectivo en sus gags, mérito de Joe Stillman, uno de los guionistas de "Shrek".
    En los títulos iniciales verán nombres de actores reconocidos como Gary Oldman, John Cleese, Jessica Biel o Dwayne "The Rock" Johnson, pero la cinta es presentada con doblaje en castellano, de manera que las voces originales deberán ser apreciadas en la futura edición del DVD. Así y todo el resultado final es por demás positivo.
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  • 500 días con ella
    500 días con ella
    Cine & Medios
    De estación en estación

    El protagonista de esta historia está convencido de que en algún momento encontrará al amor de su vida. Y lo encuentra, sólo que enfrente no tiene a una persona que vea las cosas de la misma manera. Chico se enamora de chica, chica que no tanto y entre idas y vueltas un corazón acaba roto sin que la otra parte se de por aludida.
    Tom conoce a Summer, una chica agradable y simpática, de esas que a todos cae bien. Se ponen de novios, en realidad él se pone de novio, ella no quiere etiquetar la relación. Los indicios acerca de que ella escapa todo el tiempo son claros, pero Tom ve lo que quiere ver sin prestar demasiada atención al juego de Summer, aunque algo le inquieta, le molesta.
    Zooey Deschanel compone con gracia a la protagonista, quien suda egoísmo e impiedad mientras Joseph Gordon-Levitt se pone en la piel de quien se siente utilizado y abusado en su buena fé. Los roles secundarios completan un buen soporte para una comedia romántica con la que más de uno se sentirá identificado y que desde la primera frase, escrita al inicio del filme, deja en claro lo que se piensa de mujeres como la que se presenta en esta historia.
    Más allá del despecho que motivó el argumento, el director evita cargar las tintas sobre un costado en particular y elige con buen tino demostrar que las cosas no siempre son como parecen y que lo que se desea no siempre llega en la forma que se cree.
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  • Terror en la Antártida
    No comas la nieve amarilla

    En el año 1957 un avión ruso de carga cayó en territorio de la Antártida luego de que su tripulación se tiroteara y una bala matara al piloto. En la época actual, en la base estadounidense de la Antártida, se encuentra la sheriff Carrie Stetko (Kate Beckinsale) que es la encargada de investigar los pequeños delitos que suceden en el lugar, en apariencia rutinario e incluso acogedor . Hasta que un día el hallazgo de un cadáver en una zona alejada y de difícil acceso propicia una investigación que inevitablemente conduce al avión caído cincuenta años atrás y cuyo cargamento, en parte, fue robado recientemente.
    Un asesino misterioso dedicado a eliminar a quienes particparon de la expedición al avión se convierte en la pesadilla de Stetko, quien para peor tiene un trauma que la asalta en forma de flashbacks, producto de una mala experiencia como policía en el continente, situación que por supuesto será debidamente aclarada.
    Las dosis de suspenso son vulgares, básicas, de resoluciones previsibles. El director es moroso en la resolución de las escenas que a su criterio deben ser vertiginosas e inquietantes, pero sólo en su cabeza ya que al espectador sólo le producirá aburrimiento y, tal vez, cierta vergüenza ajena. El terror del título apenas se esboza en un filme más adecuado a una edición hogareña que a la exhibición cinematográfica.
    Nuestra calificación: Esta película no justifica el valor de una entrada.
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  • La canción de París
    Quedan los artistas

    El bueno de Pigoil (Gerard Jugnot) declara ante un policía por un hecho que no se develará hasta el final. En su relato cuenta la historia del Chansonia, teatro de variedades donde él junto a varios artistas se ganaba la vida entreteniendo al pueblo. Narra como el año 1936 no comenzó de la mejor manera cuando el clima social en Francia se complicó, los obreros iniciaron huelgas y Pigoil y sus compañeros se quedaron sin trabajo porque el mafioso Galapiat se quedó con el teatro y lo cerró a la espera de ver que hacía con el edificio.
    Pero Pigoil tenía otros problemas. Se quedó solo con su hijo Jojo cuando su mujer lo dejó para irse con otro hombre, y sin dinero ni trabajo corre serio riesgo de además perder la tenencia de su hijo. Sin embargo el hombre no perdió la esperanza y se decidió a tomar el teatro y recuperarlo junto con sus colegas, aunque debian convencer a Galapiat.
    En medio de la reconstrucción apareció una bella joven en busca de una oportunidad como artista, oportunidad para el romance que Milou (Clovis Cornillac), el iluminador y rudo activista sindical, no desaprovechó, aunque Galapiat, otra vez, estuviera de por medio.
    Es interesante como el director que nos diera "Los Coristas" ahora nos presenta esta historia de seres que con todo por perder se arriesgan en la lucha por ganar. Con el enfrentamiento entre reaccionarios de izquierda y derecha de fondo, el fascismo avanzando en Europa; la recuperación de la dignidad como trabajadores del entretenimiento y la voluntad por luchar también por una sociedad mejor donde vivir se impone en el relato.
    Con habilidad y sin golpes bajos, Barratier presenta a sus personajes, bien delineados, queribles y detestables, según corresponda. Cuenta con un elenco de lujo y de yapa la presencia de ese inconmensurable comediante que es Pierre Richard, como el viejo que sigue la vida a través de la radio, quien en unas breves apariciones y con unos pocos gestos consigue dejar su sello dentro de este filme.
    La dirección artística es destacable como así también la banda sonora creada para la ocasión, la que rescata el ingenuo espíritu de una época. Finalmente el relato toma el camino de la emoción sin caer en sentimentalismos, con algún cliché propio del género y sin mayores pretenciones que las de brindar un entretenimiento de calidad y buen gusto.
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